Las opiniones aquí planteadas son de entera responsabilidad de quienes las expresan y no representan la línea editorial de DESPACHO 505.

“Dice Chepe Pallais que Dilon Ramos y la Victoria Obando no querían salir de la cárcel, porque en La Modelo tenían su nido de amor. Inventaron que eran torturados pero, en realidad hacían sus chanchadas los dos tostones”. “Estos son los tres terroristas que boicotearon el concierto de Danny Berríos. El siete tapas de Miguel Mendoza, el borracho de Deybi Quinta y el maricón de Yaser Morazán. No podemos permitir que los sigan negándole al pueblo cristiano eventos como los que organiza El Chocolatito”.

Estos son algunos de los tweets que Wilfredo Navarro, el diputado tránsfuga al servicio de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en la Asamblea Nacional de Nicaragua, y que destila con odio y homofobia al referirse a algunos homosexuales y activistas de derechos humanos y de la comunidad LBTIQ+ en Nicaragua.

Según Human Rights Watch la represión contra las personas LGBT es una coartada de los regímenes autoritarios para limitar el papel del conjunto de la sociedad civil. Y claro que, aunque el diputado tránsfuga baila al son que le toquen, y que probablemente abandone el barco antes de que se hunda, mientras tanto, seguirá haciendo uso político de la homofobia al mejor estilo de los gobiernos de países como Gambia, Malasia, Egipto o Rusia.

Por otro lado se encuentra la oposición tradicional que cree que las sociedades machistas y homofóbicas por naturaleza son tal cual y no se pueden cambiar, a como es el caso de Miguel Mora uno de los precandidatos a la Presidencia de Nicaragua, quien dice y cito textualmente “estar a favor de la familia, compuesta por un hombre y una mujer, esos son mis principios”. Este señor que tampoco se salva de esa politiquería rancia no se diferencia mucho del régimen Ortega – Murillo en cuanto derechos humanos y a como describe nuestro compañero José Denis Cruz, hay dos cosas que ponen incómodo y hasta molesto a Miguel Mora y esos temas son, los que riñen con su posición provida y la demanda de derechos de la diversidad sexual, y cuando se le señala la simpatía personal, pero sobre todo la relación comercial, que mantuvo con el gobierno de Daniel Ortega.

También esa misma entrevista realizada por nuestro colega José Denis Cruz nos comenta que a Miguel Mora le incomoda el reclamo del derecho al aborto y el reconocimiento del matrimonio igualitario, dice que son cosas de movimientos que, y cito textualmente, “quieren cambiarnos el discurso, y quieren ponernos derechos humanos que no existen, ni siquiera en la Carta Universal de las Naciones Unidas (Declaración Universal de los Derechos Humanos)”. “Estoy en contra del aborto y a favor de la familia, compuesta por un hombre y una mujer, esos son mis principios. Quien esté de acuerdo conmigo que vote por mí, quien no esté de acuerdo que busque a otro”.

Pero según Human Rights Watch hablar derechos humanos y tradición es una falsa dicotomía. Utilizar la homofobia con fines políticos es tan viejo como la ley misma. Hay ejemplos en todo el mundo del uso de la homofobia por parte de las autoridades y de políticos en general como una cortina de humo para centrar la atención en problemas ficticios y desviarla de los reales.

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