Las agrupaciones políticas de oposición, que nacieron después de las Rebelión de Abril, en 2018, aseguran que incidirán en los partidos políticos Ciudadanos por la Libertad (CxL), Partido Restauración Democrática y Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (Yatama, “Hijos de la Madre Tierra” de la Costa Caribe) para que el régimen de Daniel Ortega acepte los cambios a la Ley Electoral (Ley 331) propuestos por el Grupo Pro Reformas Electorales (GPRE).

Así lo han dicho la Coalición Nacional, la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), después que el operador político de la dictadura orteguista, Wilfredo Navarro, adelantara que las reformas electorales se negociarán entre febrero y abril, para finalmente modificar la Ley 331 en mayo, que es cuando vence el plazo dado por la Organización de Estados Americanos (OEA) a Ortega. 

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En esta negociación quedarán fuera las organizaciones políticas y sociales que surgieron después de abril de 2018, por lo que sólo participarán los partidos que mantienen su personería jurídica. La mayoría son agrupaciones colaboracionistas con la dictadura, como el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) que ya se plegó a los mecanismos propuestos por el régimen, pese a que firmó el documento de la propuesta de reforma electoral del GPRE.

“Yo creo que tal vez la aprobación se da en mayo para coincidir con todos los escenarios que hay, pero primero son los acuerdos. Para que haya eso debe haber una negociación con los partidos políticos y eso será entre febrero y abril”, expresó el diputado Navarro. El otrora líder del PLC agregó que la aprobación en la Asamblea es el reflejo del amarre “que se hace afuera, primero son los acuerdos”. “Por eso creo que marzo, abril y mayo son las fechas propias de la discusión de la reforma. Será solo con los partidos políticos, porque es un tema electoral”, dijo.

ORGANIZACIONES TRABAJARÁN DESDE AFUERA

Tamara Dávila, miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional y Blanco, señaló que el  PRD y Yátama deben honrar el acuerdo de reformas que firmaron y por tanto lo empujará. “Por su lado, la Alianza Cívica debe incidir con CxL y a nosotros nos toca empujar con el PRD y con Yátama para que ese consenso nacional sobre reformas sea lo que empujemos desde ese espacio”, dijo la dirigente. 

Dávila expresó que las organizaciones deberán presionar para que acuerdo sobre reformas reformas electorales se empuje en esa mesa en la que quedarán excluidos. “La Asamblea está plagada de partidos zancudos, ya vimos el anuncio del PLC, en la voz de María Haydée Osuna, que se plegó a una negociación con el Frente, se alineó con el FSLN, nos toca empujar el consenso de las reformas a través de los aliados que tenemos fuera”, dijo.

Por su parte, Mario Arana, miembro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia manifestó que el régimen debe que la oposición tiene una postura unificada sobre las reformas electorales. “Cualquiera está habilitado para discutir y saber consultar para tener el respaldo necesario y que con base a las condiciones esenciales se tomará la decisión de si ir o no a elecciones.  Si las reformas no son suficientes, la oposición no irá a elecciones”, aseveró el dirigente empresarial.

Según Arana, hay un interés de todos que se tengan las reformas esenciales para que las elecciones tengan la legitimidad,  por tanto sean elecciones libres y transparentes.  “Esto llevará al país hacia una senda de progreso, cualquier otra cosa, nos enterrará más en la desesperanza y la polarización”, advirtió el presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham).

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El miembro de la Coalición Nacional, José Pallais, también se refirió al anuncio hecho por el diputado Navarro, y considera que la presión por reformas profundas debe estar en la unidad de todas las fuerzas políticas. “La Coalición Nacional ha demandado la necesidad de cumplir esa búsqueda de consenso, la fortaleza está en el ejercicio de unidad que también será una fortaleza frente a la comunidad internacional”, mencionó.

Pero la unidad, agrega, se ha tardado demasiado, pues desde febrero de 2020,  la Unidad Nacional, la Alianza y otras organizaciones impulsaron la unión a través de la Coalición, pero que al término de año quedó con cinco de  los siete integrantes. “Si no hay unidad, habrá reformas cosméticas. Los partidos que están en la Asamblea tienen una gran responsabilidad, como el PLC, aunque está fuera de la Coalición suscribió el acuerdo de las reformas electorales”. 

Algunas de las propuestas del GPRE apuntan a la no reelección para los cargos de presidente y vicepresidente; nombramiento de nuevos magistrados electorales; restablecer las candidaturas por suscripción popular o candidatos independientes para elección a nivel regional y municipal; eliminar de la Constitución Política de Nicaragua la aplicación de la norma jurídica del transfuguismo.

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