El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro cuestionó el modelo dictatorial de Nicaragua, sin embargo evitó referirse a las recientes reformas electorales aprobadas por la Asamblea Nacional, controlada por Daniel Ortega. En el foro “Defensa de la democracia en las Américas”, el diplomático se refirió a Venezuela, Nicaragua y Bolivia como aliados del régimen de los Castros en Cuba. 

Almagro no hizo una mención directa a la Nicaragua de Ortega sino cuando habló de El Salvador: “Si el presidente Nayib Bukele  actúa incorrectamente en los próximos tiempos agarraría para el camino donde ya están Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia con poderes judiciales cooptados y con una dinámica, obviamente, de persecución política”. 

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“No podemos confundir democracias imperfectas, con dictaduras”, dijo Almagro al referirse a los “tiempos difíciles” que está viviendo el sistema democrático en América Latina. Hemos hecho un camino muy fuerte, muy duro en este tiempo. Han sido tiempos especiales para la democracia hemisférica, no han sido tiempos fáciles”, dijo.

Durante el foro, el periodista Luis Galeano encaró a Luis Almagro a deje el doble rasero y encare a la dictadura de Nicaragua, y que aplique la Carta Democrática Interamericana porque el proceso electoral que pretende desarrollar Ortega en noviembre próximo no cumple con la resolución de la Asamblea General de la OEA,  aprobada en octubre pasado. 

“Advertir al sistema interamericano y a la comunidad internacional que el resultado de la farsa que han decidido montar Ortega y Murillo no tendrá ninguna legitimidad y proceder desde ya, sin esperar a que se lleve a cabo el fraudulento proceso. Estoy seguro que el Consejo Permanente (de la OEA) tiene los votos suficientes para desconocer a Ortega y ese proceso desde ya”, señaló.

El dictador Daniel Ortega cercenó este martes la posibilidad de que un Consejo Supremo Electoral (CSE) creíble rectoree las elecciones de noviembre próximo al hacerse de siete de los 10 magistrados de ese Poder del Estado. La noticia no cayó por sorpresa pues la oposición tenía pocas esperanzas de que el régimen diera muestras de cambios, sin embargo el juego de Ortega no significa que es hora colgar los guantes, afirman sus adversarios. 

Tanto la Coalición Nacional, la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), y analistas consultados coinciden en que Ortega ha perdido la oportunidad de darle al país una salida democrática a la profunda crisis sociopolítica. “Ortega demuestra que no tiene intenciones de dejar el poder”, dijo el jurista José Pallais. La dictadura ha consumado, agregó, un fraude institucional al aprobar también reformas electorales a su medida. 

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Con la decisión de ayer, el régimen ha demostrado desdén a las demandas de la comunidad internacional y la oposición nicaragüense sobre la urgencia de contar con nuevos magistrados que garantizaran unas elecciones creíbles. Los diputados orteguistas en la Asamblea Nacional ha reelecto dos magistrados leales al régimen: Lumberto Campbell, sancionado por Estados Unidos, y Mayra Salinas, extitular del Instituto Nicaragüense de Turismo, y han ignorado las propuestas hechas por la Coalición Nacional a través del partido regional Yatama. 

“Esto no garantiza confianza en las autoridades, es una señal de que ha creado las condiciones para que se dé el fraude institucional, no ha habido voluntad, y lo que nos corresponde es denunciar ante la comunidad internacional y seguir la lucha interna”, dijo Pallais, miembro de la Coalición Nacional. Esta organización cree que en la primera semana del mes de junio debe definir si participará o nó en las elecciones de noviembre próximo. 

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