El obispo de Matagalpa desmonta la supuesta normalidad que según el régimen ha vuelto a Nicaragua y asegura que no le molesta cuando la gente protesta en actividades religiosas porque “la manifestación y la expresión de la fe va unida con la manifestación del amor a la patria”. 

Nicaragua está atravesando una “severa y drástica” situación social, política y económica, así describe monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa la situación del país y con ejemplos sencillos de la vida de la gente desmonta la supuesta normalidad que según el régimen de Daniel Ortega ha recobrado Nicaragua.  

“Nosotros tenemos el contacto directo con la población pobre, los campesinos, los obreros. Son personas que si tienen para pagar la colegiatura de los niños; y si tienen para los alimentos ya no tienen para la colegiatura. El 70% de los padres de familia que tienen a sus niños y niñas en colegios nuestros están en mora de hasta ocho y diez meses porque no tienen para pagar la colegiatura, no tienen ni para comprarse un par de zapatos”, explicó el obispo en entrevista con el periodista Carlos Fernando Chamorro, para el programa Esta Semana.  

Álvarez agregó como ejemplo que antes de la crisis los domingos en la Catedral de Matagalpa daban una canasta básica a 15 familias, ahora la están dando a 82 familias. “Además de la tensión, esa es la situación”, afirmó. 

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NO TIENE MIEDO 

Ante la narrativa que el régimen Ortega – Murillo sigue promoviendo en contra de los obispos, señalándoles de golpistas y terroristas por denunciar las graves violaciones de derechos humanos y por abrir las puertas de los templos para refugiar a los heridos durante la represión a las protestas, monseñor Rolando Álvarez dijo que no tiene miedo de salir a las calles y estar con el pueblo.  

“No vivo con miedo, si viviera con miedo no visitara mis comunidades, mis parroquias, no tuviera encuentros misioneros. Es imposible vivir con miedo, eso te paraliza. Estoy plenamente convencido que el pueblo de Nicaragua ya no tiene miedo. En Nicaragua se perdió el miedo. Sí, el pueblo de Nicaragua es noble y es prudente, pero este pueblo ya no tiene miedo”, aseguró el obispo.  

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Monseñor lamentó la profundización de la crisis de Nicaragua y recordó que en mayo de 2014 cuando los obispos se reunieron con Ortega “tuvimos un diálogo franco donde le planteamos la necesidad de un diálogo nacional incluyente con todos los sectores para evitar la situación catastrófica a la que llegamos. Lamentablemente se hizo caso omiso”.  

El 1 de mayo de este año la Conferencia Episcopal ofreció un mensaje donde en cinco puntos planteó la Nicaragua que se debería construir.  

“Abogamos por una división de poderes, donde ningún poder del Estado esté sobre otro”, detalló Álvarez, quien dijo que es necesario tener independencia de poderes para lograr un Poder Judicial imparcial y con mucha ética, y un Poder Electoral transparente que garantice elecciones libres.  

Ante las constantes manifestaciones de protesta en actividades religiosas para exigir verdad, justicia y reparación para las víctimas de la represión del régimen, el obispo de Matagalpa dijo que no está en desacuerdo porque “la manifestación y la expresión de la fe va unida con la manifestación del amor a la patria”.  

“Mientras se haga con respeto y fe, no encuentro ninguna contradicción entre el cristianismo y el amor a la patria”, comentó.  

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