El ataque perpetrado por un sujeto aún desconocido provocó indignación nacional. Las dos versiones oficiales sobre el incendio son contradictorias: la Policía apunta a un atomizador, mientras que Murillo lo atribuyó a velas. Brenes sin embargo fue claro: Acto terrorista.

La capilla de rojo intenso de la Catedral Metropolitana de Managua quedó teñida de negro, y la imagen de la Sangre de Cristo (con 382 años) que se alojaba ahí, calcinada. Un hombre aún desconocido entró a las 11:31 de este 31 de julio al templo religioso más importante de la jerarquía católica en Nicaragua, lanzó una bomba molotov que provocó un incendio y huyó.  Rosario Murillo, la vicepresidenta, casi de inmediato dijo que el conato lo provocó unas velas que los fieles dejaron encendidas, pero el cardenal Leopoldo Brenes, que suele titubear en sus declaraciones cuando del régimen se trata, enfatizó en que fue un acto terrorista.

Este atentado en Managua es el más fuerte desde que Daniel Ortega emprendió su carga contra la iglesia Católica, en 2018, a raíz de la férrea crítica de los jerarcas hacia la represión estatal. No fue un ataque espontáneo, según Brenes, sino un acto planificado que calcinó una de las imágenes más veneradas y antiquísimas del país. La lectura que hace un teólogo cercano a los obispos es que este hecho tendrá un alto costo político para la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

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“La Sangre de Cristo es un símbolo tan querido, que el costo político para el régimen es enorme. Y a pesar del costo, lo hacen, lo que demuestra una vez más es que esta dictadura no conoce límites ni tiene escrúpulos”, dijo el teólogo que pidió anonimato. “Es un hecho sacrílego y deplorable. Resulta impensable que haya sucedido. No es posible desvincularlo de una serie de atropellos similares que han sucedido contra iglesias y capillas católicas desde el año 2018 y que en ciertos momentos vuelven a repetirse”, agregó.

MONSEÑOR BÁEZ: “AGREDEN A LA IGLESIA PORQUE NO UNA USA LA VIOLENCIA”

El teólogo consideró que los ataques contra los templos son “mensajes” de fanáticos del régimen orteguista que consideran “enemigos” a los sacerdotes católicos y que buscan con estos actos intimidarlos y tomar venganza. Este atentado de ayer se suma a otro que ocurrió en la Catedral de Managua el año pasado cuando una mujer lanzó ácido a un sacerdote, provocándoles graves quemaduras.

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez reaccionó en su cuenta de Twitter al atentando: “Atacan a la imagen de Cristo porque está clavado en la Cruz, agreden a la Iglesia porque no usa la violencia, reprimen al pueblo porque no puede defenderse. Se engañan. La imagen de la Sangre de Cristo muestra hoy el dolor del sufrido pueblo de Nicaragua que ciertamente resucitará”.

La Policía Orteguista realizó investigaciones tras el incendio. MAYNOR VALENZUELA / DESPACHO 505

El hecho provocó protestas nacionales e internacionales. La embajada de Estados Unidos emitió un comunicado en el que consideró que constituye el más reciente de una serie de ataques deplorables a templos católicos en diferentes partes de Nicaragua.

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Estados Unidos en un informe llamado la Libertad Religiosa Internacional capítulo Nicaragua 2019, concluyó que la dictadura ha mantenido “una retórica de odio contra la Iglesia católica” que “incita el acoso, intimidación y ataques físicos contra el clero católico, los fieles y los lugares de culto”.

“Comparto el profundo dolor de la comunidad católica de Nicaragua por el daño causado a una imagen sagrada que ha sobrevivido a desastres naturales y ha sido venerada por generaciones de nicaragüenses, como la misma iglesia Católica”, reza el comunicado difundido en Twitter por el embajador Kevin Sullivan.

ATAQUE TENDRÁ CONSECUENCIAS PARA LA DICTADURA

Sullivan se unió a los llamados para que el ataque sea investigado a fondo y los responsables enjuiciados conforme a la ley. “Frenar estas agresiones contra la Iglesia y sus feligreses es urgente”, dijo la sede diplomática en Managua. En esa línea se manifestaron cámaras empresariales, y las principales agrupaciones políticas del país que no descartan consecuencias diplomáticas en contra de la dictadura.

Brenes descartó que el incendio haya sido provocado por velas que dejaron los fieles. MAYNOR VALENZUELA / DESPACHO 505

Al respecto, Elvira Cuadra, investigadora en temas se seguridad, expresó que el atentado es la revelación de que la crisis sanitaria está “comiéndose” al régimen Ortega — Murillo y por eso “han recurrido a actos de violencia desesperados, pero calculados”. “Estos atentados tienen el propósito de desviar la atención de los puntos rojos de la emergencia sanitaria que se niegan a atender”, dijo.

Cuadra indicó que algunos de esos puntos rojos son los nicaragüenses varados en la frontera con Costa Rica y la ola de contagios de coronavirus en el país. “Estos nuevos elementos marcan una nueva fase en la represión que la dictadura de Daniel Ortega está ejecutando en contra de la sociedad nicaragüense desde abril de 2018”, añadió.

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Tras el incendio, la Policía se presentó a Catedral y posteriormente emitió un escueto comunicado en el que dejó entrever que pudo ser causado por un atomizador. Esa sería la tercera versión. La primera fue la de Murillo, que apuntaba a un accidente. Brenes respondió: “Él (el responsable) calculó todo, por dónde entrar, cómo hacerlo, y luego por dónde escapar. Esto verdaderamente estaba planificado, quiero dejar esto bien claro, porque puede haber alguna especulación de que pudo haber alguna candela o una veladora”.

Brenes pocas veces suele ser claro.

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