La salida de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia de la Coalición Nacional, la semana pasada, fue un revés para la oposición. Pero la peor parte de esta ruptura se la ha llevado la Alianza Cívica, primero por el linchamiento ciudadano y luego por la abrupta renuncia de cuatro representantes de la sociedad civil y el sector académico: Azahálea Solís, Carlos Tünnermann, el padre José Idiáquez, y Ernesto Medina. 

“La primera consecuencia es la desesperanza y la crítica fuerte por parte de amplios sectores ciudadanos del país. La gente dice: “La oposición de Nicaragua no cambia, es la misma, siempre se está peleando””, reflexiona, en entrevista con DESPACHO 505, Azahálea Solís, abogada constitucionalista que hasta este sábado fue representante propietaria de la sociedad civil ante la Alianza. 

Los representantes de los empresarios, estudiantes y Costa Caribe votaron para sacar a la Alianza de la Coalición. Sin embargo, el sector de la sociedad civil y académico, días antes a la votación mandaron sendas cartas pidiendo transparencia y respuesta a preguntas como cuál era el plan a seguir una vez fuera del bloque opositor y con qué organizaciones se establecería la unidad. 

Finalmente, el 26 de octubre la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia convoca a una conferencia de prensa para oficializar su salida. La noticia ya se esperaba debido a que desde hacía tres meses ya no participan en las reuniones convocadas por la Coalición. El día del anuncio no estuvo ni Carlos Tünnermann, ni Ernesto Medina, ni Azahalea Solís. “Hay que buscar otro camino”, dijo ante la prensa Juan Sebastián Chamorro.

La Alianza Cívica en su comunicado de la semana pasada dijo que el muro de la política tradicional se había impuesto en la Coalición y que estaba negando la participación del sector juvenil. ¿Usted está de acuerdo con esos argumentos?

En parte, es cierto. Cuando se hizo la solicitud por parte de los jóvenes de la Alianza para integrar la Coalición no hubo una respuesta inmediata y seria. Sin embargo, los jóvenes emitieron una comunicación en mayo en la que dijeron que no iban a entrar a la Coalición. Ese tema en reuniones se planteó y fueron tajantes que estaba cerrado y que no iba a ir a la Coalición. Pero no es un tema que lleve a una decisión en octubre cuando desde mayo estaba planteado.

¿Y sobre la idea de que hay dominio por parte de los partidos políticos? Se lo pregunto porque José Pallais me dijo que la Coalición estaba dispuesta a escuchar a la Alianza y buscar solución a los problemas, pero que dejaron de participar desde hace tres meses.

Sí, desde hace tres meses que la Alianza no estaba en esas reuniones. Yo escuché que se había cambiado la manera de cómo decidir en las votaciones, en aras de que ningún sector tuviera hegemonía. No puedo decir si es verdad porque nunca he estado en las reuniones, más que en el momento que llamamos a la conformación de la Coalición el 25 de febrero de este año. Entiendo que hay cambios que se dieron a conocer el 28 de octubre, pero habría que ver eso con las personas que están en la Coalición. Lo que yo sí creo es que la Alianza debía trabajar con un plan por si había hegemonía y exclusión. 

¿Fue precipitada esta salida? ¿Qué sector lo propuso?

No le pondría el adjetivo de precipitada porque desde hace varios meses estaban en esta situación en la que se decía que había maltrato por parte de miembros de la Coalición hacia a la Alianza. El término que queda es otro, que no fue estratégico, no fue reflexivo, ni analizado. Nunca se nos planteó cuáles eran los pasos que se iban a dar para la unidad, posterior a la salida de la Coalición. Nunca se nos explicó cómo era que se iba a hacer una unidad amplia saliéndose de un espacio de unidad conformada por la propia Alianza. Y sobre qué sector llevó esto, fueron varios, y no me parece ético decir quién lo llevó, aunque tengo la obligación de ser transparente. Está claro quiénes fueron los sectores que votaron por una u otra decisión. 

¿Usted cómo ve a la Alianza Cívica con la reciente baja de la sociedad civil? Se fue el Movimiento Campesino, el Movimiento María Elena Cuadra. 

Ellos tienen vistas a algunas organizaciones para completar los sectores. Está incompleto el sector laboral, el sector sociedad civil, seguramente en los próximos días y semanas van a incorporar a nuevos representantes como del sector campesino. El Movimiento Campesino es bastante amplio, principalmente en el Sur del país. No sé a qué sector de la sociedad civil van a llamar.

¿Aún guarda la Alianza el espíritu pluralista con el que surgió en 2018 para el primer Diálogo  Nacional?

Sigue habiendo diversidad en el origen socioeconómico, histórico, político. No sé cuánta diversidad política e ideológica hay porque no conozco las posiciones de los partidos políticas de todo. Hay un cierto nivel de diversidad sobretodo socioeconómico. La diversidad de abril de 2018 en la Alianza ha cambiado, hay algunas diferencias con respecto al ahora. 

¿Quiénes están incidiendo en la Alianza Cívica? Ernesto Medina nos decía que hay mucha influencia del sector empresarial.

Sí hay influencia del sector empresarial, pero diría que los jóvenes también hacen sus planteamientos respecto a este tema de la Coalición y fueron los que en diversas ocasiones hablaron respecto a eso, a través de comunicados y entrevistas personales. 

El director ejecutivo de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, Juan Sebastián Chamorro (c), habla junto a otros miembros del grupo durante una rueda de prensa para anunciar su retiro de la opositora Coalición Nacional, en Managua (Nicaragua). EFE/Jorge Torres

La Alianza dijo que seguirá trabajando por una unidad incluyente, que busca una nueva forma de hacer política y que serán transparentes. Da la sensación de que es un discurso contradictorio, ni con el bloque de sociedad civil fue transparente. ¿Usted qué piensa?

Es contradictorio, vi contradictorio el comunicado del 27 de octubre, veo el comunicado que hablan de unidad cuando me salen de la Coalición. He visto críticas a la Alianza, por ejemplo, sobre el comunicado del fin de semana, alguien dijo que podía definirlo con dos palabras: “Gracias y adiós”. La crítica está en que después que mandamos una tercera carta, la Alianza seguía sin responder. Deberán tomarse su tiempo para responder, no a nosotros, al país. La Alianza debe rendir cuentas, debe tener un espíritu de transparencia con la ciudadanía porque la Alianza ha sido una contraparte que ha representado a la ciudadanía.

¿Qué peso tienen los estudiantes? Se les cuestiona que están plegados a los empresarios.

No recuerdo que alguien haya dicho algo sobre ese cuestionamiento. Ese cuestionamiento se ha hecho más bien en redes sociales, en espacios de debate público más que al interno de la Alianza. 

¿Qué costo político tiene esta salida de la Alianza? Estamos por entrar a un año electoral, y a la Alianza se le reconocía internacionalmente.

La primera consecuencia es la desesperanza y la crítica fuerte por parte de amplios sectores ciudadanos del país. La gente dice: “La oposición de Nicaragua no cambia, es la misma, siempre se está peleando”. Ese es un factor no menor que suele no verse como un factor político porque una fuerza política debe despertar credibilidad y esta credibilidad debe llevar a la participación masiva. La otra, es la confusión que se ha creado en la que no se ve claro cuáles son los pasos a seguir. También la confusión de que parece que no hemos aprendido a construir una nueva cultura política, y que estamos obligados a construirla. No hemos hecho una lectura adecuada de 2018, sobre qué cultura política estalló en 2018.  Por otro lado, complica el trabajo internacional porque no ven una oposición común en Nicaragua.

Ahora vemos tres bloques de oposición, la UNAB, la Coalición y la Alianza. Acá en Europa, donde estoy, siento un hartazgo de los exiliados por los sectores opositores que no están respondiendo con la rapidez esperada. Piden a gritos unidad, y la oposición no está acudiendo a ese sentir.

Por eso es que planteaba que no se toman en cuenta esos factores. Nosotros lo planteamos en la carta del 24 de octubre y del 31 de octubre, tenemos que tener empatía con el dolor en el país. No es que nosotros no hayamos vivido situaciones fuertes. Los miembros de la Alianza han vivido algún acto de represión, pero acá hay montón de nicaragüenses que han sufrido torturas, asesinatos, exilio, y frente a ellos hay que ser sensibles con ese dolor. 

Más de dos años y la oposición no ha logrado esa anhelada unidad. La Alianza en algún momento reflexionó sobre la experiencia de Bolivia y Venezuela. 

Algunas veces se ha mencionado en reuniones, pero no en un orden metodológico porque además con el caso de Bolivia no sólo era tema de la división de la oposición. Influyó la fuerte población indígena y que Evo Morales tuvo éxito económico. 

Sobre el comunicado que emitió la Alianza tras su salida ya me decía que algunos interpretaron como un “gracias y adiós”. ¿Usted qué lectura hizo?

Me llamó la atención la definición que hicieron del “gracias y adiós”, porque después de tres carta con profundidad en la que hacíamos planteamientos serios, deben responder. No puede haber un comunicado que diga “esto es doloroso, le agradecemos y ya está”. Y es retórica al decir que vamos a luchar por la libertad y la unidad, pero cómo. Nos lo tienen que decir, no estoy diciendo que nos digan las interioridades porque los planteamientos de nuestras tres cartas no son tomados de nuestras cabezas sino que son un reclamo. Debe haber una respuesta.

La Alianza ayudó a fundar a la Coalición, junto con la Unidad, y ahora habla de impulsar una unidad. ¿Cómo, con quiénes? Es la pregunta que ustedes hicieron.

No sabemos. He escuchado que van a buscar a los campesinos, a organizaciones, partidos políticos. Dicen que será una unidad inclusiva.

¿Hubo interés por tener más cercanía con Ciudadanos por la Libertad? 

Eso es público. Ha habido una relación de 2018, y hasta hubo reuniones mensuales. En algún momento se sacó algún comunicado conjunto entre la Alianza y CxL.

CxL no quiso formar parte de la Coalición argumentando que estaba el MRS y el PLC, y se pensó que los empresarios pujaban por una alianza con el partido de Kitty Monterrey. ¿Esto se planteó en el pleno?

No. Se mencionó alguna vez de mantener relaciones con CxL. Yo planteé que era falso lo planteado en el comunicado de CxL cuando se salió del Grupo Prorreformas Electorales, pero no tuve eco en el pleno. No hubo debate de hacer tienda aparte con ellos, más que mantener una reunión con CxL.

Usted dijo a Confidencial que “es imperdonable no deponer los egos ni intereses particulares”. ¿A quiénes se refiere?

De todos. No voy a hacer señalamientos particulares. En 1979 perdimos finalmente, la Revolución no fue capaz de producir democracia para el país; en 1990 volvimos a perder porque vino un retroceso en el 96 cuando asumió Arnoldo Alemán. 2018 tuvimos una masacre y seguimos estando en situación de represión,  no podemos perder la oportunidad de construir un país para todos los nicaragüenses. Aquí el eje es la democracia contra la dictadura.

¿Qué llevó a usted, a Carlos Tünnemann, Ernesto Medina y al padre Idiáquez a salirse de la Alianza? Fue la falta de respuesta a sus cartas o la suma de otras circunstancias. 

La falta de respuesta es la parte gráfica, pero la cuestión está en que se toma una decisión que afecta a todo el país sin tener estrategia. O habiendo una estrategia que desconocemos, esas son las cosas de fondo.

Si la Alianza decide dar respuestas a sus preguntas planteadas en la carta, ¿valorarán una reincorporación?

No hemos hablado de eso. Y el asunto no está en pertenecer o no a una organización. A la Alianza la fundamos con muchísimo compromiso, con muchísimo amor, pero lo más importante de este asunto es que tengamos estrategia de salida de este sistema represivo y brutal en el que estamos..

¿Cómo sociedad civil tienen planteado algún esquema de trabajo? ¿Se acercarán a la Coalición?

Nosotros hemos sido activistas por la democracia y estar o no estar en la Alianza no nos van a impedir eso.

¿Pero no incorporarse a la Coalición Nacional?

No hemos considerado ese tema, tampoco he hablado con Ernesto Medina. Lo que sí tenemos claro es que vamos a continuar trabajando en la liberación de presos políticos, la democracia y la justicia, y en buscar que exista esta unidad que tenga la estrategia clara de salida de la dictadura. 

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