La tabacalera Batca informó que se encuentra en un proceso de evaluación de su modelo de negocio y que analiza “todos los escenarios posibles “que pudieran devolverle la sustentabilidad a la operación”, porque la reforma tributaria impuesta por Daniel Ortega y el contrabando los asfixia.

Britsh American Tobacco (Batca) informó este jueves que se encuentra evaluando su modelo de negocio en Nicaragua ya que la imposición tributaria a la industria del tabaco vigente en el país desde 2019 condujo a la compañía a una “situación crítica”.

Entre el sector empresarial el anuncio despierta el temor de que la trasnacional termine ahogada por la carga tributaria, sin embargo la tabacalera habla de un estudio de “todos los escenarios posibles que pudieran devolverle la sustentabilidad a la operación”.

No obstante, enfatizan que la crisis de la compañía se deriva de los efectos negativos que las reformas a la Ley de Concertación Tributariahan tenido sobre la industria de cigarrillos, así como al aumento descontrolado del contrabando de cigarrillos.

“La industria tabacalera legalmente establecida e Nicaragua se encuentra en situación crítica y extremadamente difícil, derivado de los efectos negativos que las reformas a la Ley de Concertación Tributaria han tenido sobre la industria de cigarrillos y el aumento descontrolado en el comercio ilícito de cigarrillos”, dice el comunicado de la compañía.

IMPOSICIÓN TRIBUTARIA ASFIXIA A LA INDUSTRIA

Con la reforma, el Impuesto Específico al Consumo de Cigarrillos y otros productos del Tabaco (IECT) aumentó un 210 por ciento en 2019, y, lo que es peor para la industria del tabaco, es que la norma contempla “ajustes” para los años 2020 y 2021.

Batca paga actualmente al Estado de Nicaragua C$2,500 córdobas por la venta de cada mil unidades de cigarrillos. Para el 2021 deberán enterar C$3,450. Esta tasa impositiva elevó tanto los precios de los cigarrillos que las ventas se derrumbaron y las sostenibilidad de la empresa se tornó insalvable, dicen las fuentes.

El otro factor que asfixia a la principal distribuidora de cigarrillos en el país es el contrabando. Se calcula que hasta un 43% del productos del tabaco que se comercializa en Nicaragua entra sin pagar impuestos en aduanas.

Batca había advertido en noviembre de 2019 de los efectos que estaban mermando sus operaciones en el mercado local. En esa ocasión se vio obligada a despedir al 30 por ciento de sus empleados, a consecuencia de las dificultades económicas que enfrentaba como resultado de la reforma tributaria.

CÁMARAS LAMENTAN SITUACIÓN DE BATCA

La Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AMCHAM) y la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua (CCSN) lamentaron que una empresa emblemática y gran contribuyente como Batca sea afectada de semejante manera por una política tributaria que, en la práctica, no contribuye con la inversión y la generación de empleos que tanto necesita el país.

“Batca ya había advertido desde el año pasado que podría reconsiderar su presencia en el país, y ahí está el resultado, políticas tributarias que alejan la inversión. Esa es una expresión de la intransigencia del Gobierno que no mejora las condiciones, para atraer a la inversión extranjera y más bien la aleja”, dijo Mario Arana, presidente de Amcham a Despacho 505.

La situación de Batca, considera Arana, “es un pésimo mensaje a los inversionistas extranjeros, es una referencia de lo malo que está el ambiente para las inversiones en el país”.

Por su parte, la presidenta de la Cámara de Comercio y Servicios, Carmen Hilleprandt también considera que si la crisis que atraviesa la tabacalera no es superada, sería muestra más de que la Ley de Concertación Tributaria que aplica la administración de Daniel Ortega desde el año pasado no contribuye con la generación de inversiones y empleos en el país.

Explicó que Batca había presentado sus números a las autoridades para demostrar que los impuestos eran asfixiantes. Mencionó que los empresarios nacionales también han expuesto en reiteradas ocasiones ese problema, sin embargo no han recibido respuestas.

“Sería lamentable y preocupante que una empresa con más de 60 años de presencia en Nicaragua y que es una de los mayores contribuyentes para el Estado, tenga que irse”, valoró Hilleprandt.

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