Las afectaciones en la red de telecomunicaciones empeora los servicios bancarios. De las dos entidades financieras que operan, sólo una ha logrado retomar las operaciones.

BILWI, Caribe Norte — Bilwi es una ciudad en caos. Ayer, decenas de pobladores de barrios de Bilwi, en su mayoría trabajadores del Estado, protagonizaron una enorme cola para acceder a los limitados servicios financieros de la ciudad. Ahí hay dos bancos para atender a más de 66,000 habitantes, y si bien la tasa de bancarización es mínima y solo beneficia a quienes laboran en el sector público el huracán, Iota ha llegado a empeorar la cobertura al dañar las redes de telecomunicaciones. Hombres y mujeres llegaron en carros, motos, bicicletas y a pie.

La interrupción constante de la red de fibra óptica en la ciudad ocasionó que la atención en la sucursal del Banco de la Producción (Banpro) se demorara, por lo que las largas filas de personas, que en su mayoría se disponían a cobrar su aguinaldo, permaneció durante todo el día. En las afueras se percibía frustración y desesperación. Muchos esperaban obtener efectivo para  comprar materiales y así poder reparar las viviendas que fueron afectadas por el paso de Iota, y comprar alimentos.

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Desde aproximadamente las 2:00 de la madrugada del martes, cuando el huracán Iota embestía con fuertes ráfagas de viento e intensas lluvias, el servicio de telecomunicaciones se vio completamente interrumpido, dejando incomunicado a toda la ciudad de Bilwi. La conexión se logró restablecer  de forma intermitente desde las 9:00 de la noche de ese mismo día.

“Desde las dos y media estoy aquí haciendo filas para esperar que me atiendan, el servicio es muy malo y lento y eso nos atrasa de hacer otras cosas en la casa, deberían abrir más sucursales porque es cansado estar esperando el banco Lafise no atendió hoy tampoco, solo los cajeros”, reclamó Juan Benjamín, un trabajador del Ministerio de Salud (Minsa), que se disponía, como la gran mayoría, a realizar el cobro del aguinaldo. 

Benjamín comentó que por la mañana, la gente al verse desesperada reaccionó molesta con los trabajadores de la institución a quienes empezaron a insultar, también golpearon las puertas de la sucursal bancaria en demanda de mayor agilidad. Lo cierto es que la ciudad no tiene cómo enfrentar el problema, y si no hay más entidades es porque la demanda es escasa y dada la situación de pobreza no hay interés de los bancos por fortalecer su cobertura, dice un economista.

“Aquí se hizo un molote fuerte de la gente y tuvieron que llamar a la Policía para que controlara la situación y aquí han permanecido”, señaló el trabajador del Minsa. 

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Este banco atiende hasta las 4:30 de la tarde, pero con la alta demanda de ciudadanos que buscan hacer gestiones bancarias,  se vio obligado a extender su horario y entregar ticket para tener un límite de personas que serían atendidas hoy. 

“Casi cuatro horas llevo aquí, perdí de hacer cosas en mi casa y hasta mi niño se durmió. Ayer vine pero no atendieron porque dijeron que no había sistema, mucha gente se fue molesta porque tenían horas de estar esperando y no alcanzaron a recibir números (tickets)”, manifestó Yadhira Teófila, habitante del barrio San Luís. 

Esta sucursal bancaria, ubicada en el barrio Libertad, cuenta con 10 cajas, no obstante, sólo cuatro estaban funcionando “porque no está todo el personal”, indicó un guarda de seguridad del banco, que no quiso identificarse.

Inéz Espinoza, de 56 años, es otra trabajadora del Minsa que llegó desde la 1:30 de la tarde a cobrar el pago de su aguinaldo, pese a que se tenía previsto realizarse desde el 18. “Yo vengo a cobrar mi aguinaldo, pero esto (largas filas) no solamente pasa con el aguinaldo, toda la vida ha sido así el servicio en este banco, yo digo que sí tienen muy pocos trabajadores pues que contraten más porque imaginate, bajo el sol, a veces bajo lluvia y teniendo horas de estar parados, a uno le duelen los pie. Para mí esto es un maltrato muy grande, ya son las cinco y mire que no avanza”, expuso Espinoza, quien llegó desde el barrio Peter Ferrera y se mantuvo hasta caída la noche.

Luz Marina Lagos, una maestra que habita en el barrio Arlen Siu, también se mostró muy molesta por la lentitud en las gestiones bancarias. Ella llegó también a retirar su aguinaldo para hacer reparaciones en su vivienda, que según explicó, sufrió serios daños en el techo, cuyas láminas de zinc “fueron desprendidas casi en su totalidad por el huracán”. 

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“Lógicamente es molesto  estar esperando horas, tengo desde el mediodía de estar aquí, perdí mi día y de comprar materiales para reparar mi casita. Estoy con hambre, sed, me duelen los pies, pero por la necesidad tenemos que aguantar”, lamentó Lagos. El otro banco que opera en la ciudad es  Lafise Bancentro, que este martes todavía seguía sin reiniciar operaciones y, aunque solamente estaban activos los cajeros para retirar dinero, no escapó a la aglomeración de personas. 

“Aquí todos los trabajadores estaban arriba en el segundo piso solo viendo y sin dar respuesta de cuándo van a abrir el banco, solo los cajeros están atendiendo pero se ha dilatado porque la demanda es mucha, son unos groseros porque no les importa que toda esta gente tenga necesidades de comprar comida y en mi caso reparar la puerta de mi casa que se cayó por el huracán”, cuestionó María Griffin, del barrio Loma Verde. 

Las largas filas continuarán por los próximos días en la sucursal bancaria de Banpro porque la red de telecomunicaciones continúa siendo muy inestable y la empresa que provee el servicio de Internet  todavía continúa realizando reparaciones a los postes de fibra óptica tumbados por el huracán Iota en toda la ciudad. El acceso a un servicio financiero eficiente es un problema histórico, pero se ha agravado con la emergencia provocada por Iota. 

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