El calvario de Celia Cruz en La Modelo fue por partida doble: por presa política del régimen de Daniel Ortega y por ser una mujer trans encerrada en una cárcel para hombres. Insultos, amenazas, excesivos manoseos y una constante discriminación por su identidad de género marcaron los 12 meses que estuvo en prisión por manifestarse en contra del Gobierno.  

Celia Cruz, reconocida opositora de Esquipulas, Moyogalpa (Isla de Ometepe) fue detenida por segunda vez el 21 de abril pasado. Recibió una cita de la Policía con la excusa de que mediaría para la liberación de otros jóvenes que habían sido detenidos por conmemorar el segundo aniversario de la Rebelión de Abril y cuando se presentó fue trasladada a Managua.   

Este domingo fue excarcelada sorpresivamente junto a otros cuatro presos políticos de la isla.  Eran las nueve de la mañana del domingo cuando llegó el jefe de la galería uno del Sistema Penitenciario Nacional de Tipitapa para decirle que recogiera sus cosas y lo acompañara.  Pensó que la trasladarían a “la 300”, una celda de castigo y aislamiento dentro del penal, pero cuatro horas más tarde fue excarcelada. 

“A mí me metieron presa porque le estorbaba al Gobierno. Siempre fui crítica, siempre levanto mi voz para decir que estoy en contra de este Gobierno y decir qué cosa no me gusta. Anduve en las marchas desde el 18 de abril de 2018 y me levanté en contra del Gobierno. Yo reté al orteguismo y eso es imperdonable para el Gobierno de turno”, dice Celia a DESPACHO 505 a dos días de su liberación.  

Previo a la salida de La Modelo, a los presos políticos los despidieron con una especie de “ceremonia”, cuenta Celia. Ahí estaban frente a ella el vicealcalde Altagracia, Orlando Meza, y la secretaria política del FSLN de Moyogalpa, los mismos operadores políticos del régimen a los que señala de haber promovido su detención.   

Celia Cruz, de 34 años, fue acusada por delitos de secuestro extorsivo, obstrucción de funciones y daño agravado tras participar en las protestas contra el régimen de Daniel Ortega realizadas en Esquipulas, Moyogalpa. Fue sentenciada a 13 años y dos meses de prisión. “Fue un juicio realmente ridículo, manipulado, como una película. Todo fue montado. Yo nunca me había visto custodiada por tantos policías”, recuerda. 

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Celia Cruz, excarcelada política del régimen de Daniel Ortega.
FOTO: Lesber Quintero / DESPACHO 505.

CONSTANTE REPRESIÓN EN SU CONTRA

Mientras estuvo en la cárcel, los custodios del penal incentivaron la hostilidad de otros internos contra Celia: la golpearon, la amenazaron de muerte con puñal en mano, la insultaron constantemente por su identidad de género y no hubo intervención de las autoridades para protegerla.   

“Lo que más me dañó fue el acoso de parte de los funcionarios, la exposición de mi integridad física cuando realizan las requisas, el vulgareo y la forma en que ellos se expresan contra las mujeres trans. Cuando realizan las requisas abusan de querer tocarle a una sus partes, o tocar y hacerlo burla”, denuncia.  

Recuerda que cuando la llevaban a los juzgados la querían obligar a quitar la ropa delante de los funcionarios diciendo “que no se me olvidara que soy un varón”. “Eso es algo que te margina porque no estás acostumbrada a estar expuesta”, lamenta.  

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Estando en la cárcel Celia se cortó los antebrazos en señal de protesta porque le estaban negando las visitas y violentado sus derechos y peticiones. 

“Querían que yo recibiera las visitas en aulas bajo pernos y no en el salón de visitas. Además me habían quitado toda mi ropa y me dejaron únicamente con el uniforme del penal, no así a otros detenidos” explicó Cruz. 

EXIGE UNIDAD A LA OPOSICIÓN 

Desde su llegada a la isla la tarde del domingo, junto a sus compañeros de cárcel Jhancarlos Mora Ortiz, Engel José López Mora, Edwin Javier Mora Cajina, Yubran Abel Mora Romero Yubran Abel, agentes policiales le han seguido los pasos y advertido que no “no hay repetición”. 

Celia Cruz fue advertida por el jefe policial de Moyogalpa “que no hay repetición” para quienes “quebrantan la paz”. No tiene miedo, dice, y seguirá denunciando la represión del régimen a través de los medios que tenga a su alcance.  

Ahora, como excarcelada exige a la oposición hacer su parte para salir de la dictadura.  

“Hace falta la unidad, ya hemos dado mucho, ahora les toca a los políticos hacer la unidad. Estamos ante un déspota que a toda costa quiere quedarse en el poder. Que no se olviden de todos los que nos hemos expuesto, porque de lo contrario será en vano todo lo que hemos hecho”, concluye. 

LESBER QUINTERO Y URIEL VELÁSQUEZ. 

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