Al término del año el 52.7% de la población vivirá en pobreza, mientras que el 22.8% en pobreza extrema.

Un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) esboza un panorama peor para la economía nicaragüense, al estimar una caída de 8.3% en 2020.

Así Nicaragua, junto con El Salvador (-8.6), serán las economías de la región Centroamérica en las que mayor impacto tendrá la pandemia de coronavirus, al caer 6.2%.

La Cepal había pronosticado en abril pasado una contracción de 5.9%. Su reciente estimación casi coincide con el 8.2% de caída que proyectó  The Economist Intelligence Unit (EIU) en un reciente informe.

Todas las proyecciones económicas superan a la planteada por el régimen de Daniel Ortega. Según el Banco Central de Nicaragua, el país tendrá una caída económica de entre 4% y 4.5%.

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El organismo de Naciones Unidas presentó ayer el informe “Enfrentar los efectos cada vez mayores del Covid-19 para una reactivación con igualdad: nuevas proyecciones”, en una conferencia virtual presidida por la secretaria ejecutiva Alicia Bárcena.

Dicho documento menciona que los niveles de pobreza extrema aumentarán en Nicaragua. Al término del año el 52.7% de la población vivirá en pobreza mientras que el 22.8% en pobreza extrema.

“Los mayores incrementos de la tasa de pobreza (de al menos 7 puntos porcentuales) se producirían en la Argentina, el Brasil, el Ecuador, México y el Perú. A su vez, la pobreza extrema se incrementaría principalmente en el Brasil, Colombia, el Ecuador, El Salvador, México y Nicaragua (al menos 4 puntos porcentuales)”, señala la Cepal.

En ese contexto, la Cepal proyecta que el número de personas en situación de pobreza se incrementará en 45,4 millones en 2020, con lo que el total de personas en esa condición pasaría de 185,5 millones en 2019 a 230,9 millones en 2020, cifra que representa el 37,3% de la población latinoamericana. Dentro de este grupo, el número de personas en situación de pobreza extrema se incrementaría en 28,5 millones, pasando de 67,7 millones de personas en 2019 a 96,2 millones de personas en 2020, cifra que equivale al 15,5% del total de la población.

De acuerdo con una nota de prensa de la Cepal, dado que tanto el choque externo como el interno se han intensificado, la región latinoamericana evidenciará una caída del producto interno bruto (PIB) de -9,1% en 2020, con disminuciones de -9,4% en América del Sur, -8,4% en América Central y México y -7,9% para el Caribe excluyendo Guyana, cuyo fuerte crecimiento lleva al total subregional a una contracción menor (de -5,4%).

El documento plantea que la caída en la actividad económica es de tal magnitud que llevará a que, al cierre de 2020, el nivel del PIB per cápita de América Latina y el Caribe sea similar al observado en 2010, es decir, habrá un retroceso de 10 años en los niveles de ingreso por habitante.

“Se prevé ahora un aumento también mayor del desempleo, que a su vez provocará un deterioro importante en los niveles de pobreza y desigualdad”, declaró Alicia Bárcena en su presentación.

El informe del organismo menciona que loss países de la región han anunciado grandes paquetes de medidas fiscales para hacer frente a la emergencia sanitaria y mitigar sus efectos sociales y económicos.

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“Además, la magnitud de la crisis actual ha llevado a las autoridades monetarias a incluir herramientas convencionales y no convencionales en su accionar. Las acciones de los bancos centrales de la región han estado encaminadas no solo a atenuar los efectos de la crisis y sentar las bases para una eventual reactivación, sino también a la preservación de la  estabilidad macro-financiera de las economías”.

Sin embargo ese no es el caso de Nicaragua donde Daniel Ortega no ha tomado ningún medida económica de impacto que ayude a paliar la crisis económica generada por la emergencia de coronavirus.

“Si bien los países de la región han anunciado medidas muy importantes, en la medida que se extiende el confinamiento se requieren esfuerzos adicionales para satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares. La Cepal ha realizado varias propuestas incluyendo la implementación de un ingreso básico de emergencia como instrumento de protección social, un bono contra el hambre -equivalente al 70% de una línea de regional pobreza extrema (67 dólares de 2010) y cuyo costo total se estima en 27,1 miles de millones de dólares  (0,52% del PIB regional), y varias iniciativas de apoyo a empresas y trabajadores en riesgo. Para la implementación de cualquiera de estas líneas de acción es necesario fortalecer el rol de las instituciones financieras internacionales de forma que puedan apoyar mejor a los países”, enfatizó Alicia Bárcena.

“Los esfuerzos nacionales deben ser apoyados por la cooperación internacional para ampliar el espacio de política a través de mayor financiamiento en condiciones favorables y alivio de la deuda. Asimismo, avanzar en la igualdad es fundamental para el control eficaz de la pandemia y para una recuperación económica sostenible en América Latina y el Caribe”, afirmó Barcena.

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