Junior Ramón Salgado vio con calma los últimos dos debates presidenciales de los aspirantes a la Casa Blanca, tras terminar su jornada laboral, en su apartamento, ubicado en un barrio residencial de Managua.

Su interés, sin embargo, no es casual, puesto que a pesar de residir en Nicaragua, Salgado está llamado a las urnas.

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“El actual presidente Donald Trump y el exvicepresidente Joe Biden son polémicos”, señala Salgado, quien aún se muestra indeciso sobre a quién votar, pese a que ya queda poco tiempo para que se venza el plazo recomendado por la Embajada de Estados Unidos en Managua.

Salgado es ciudadano con doble nacionalidad: nicaragüense y estadounidense. Nació en California en marzo de 1988. Parte de su infancia la pasó en Estados Unidos, mientras que su adolescencia transcurrió en Nicaragua. 

EL VOTO DESDE NICARAGUA

Tras las protestas antigubernamentales en Managua en 2018, Salgado viajó nuevamente a EE.UU. donde estuvo por un tiempo, pero regresó hace nueve meses al país y ha seguido de cerca los comicios presidenciales de Estados Unidos.

Salgado explica que por razones laborales decidió enviar su voto por correo, desistiendo así del servicio ofrecido por la embajada de Estados Unidos a sus ciudadanos. “El tiempo en el call center me consumió; además decidí esperar el máximo tiempo posible para decidirme por el candidato que considerara indicado”, enfatizó.

La pandemia le ha hecho cambiar ciertas costumbres, indica Salgado, como “analizar” la política estadounidense con sus amigos. “Todo lo que comento con mis amigos sobre el debate se hace en Skype o Zoom”, señala.  

Agrega que el COVID-19 no ha traído cambios sustanciales en las formas en las que se ejerce el voto, y recuerda que en las elecciones de 2016, en Estados Unidos, ya se podía hacer uso del voto electrónico. “Lo que pudo haber cambiado fueron los mítines, los comentarios entre amigos sobre esto, pero nada más”, dice.

Salgado finaliza diciendo que ejercerá su voto porque considera que “el voto hispano tiene mucha importancia y de eso depende la política exterior” de Washington.

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