La violencia, la incertidumbre y la inseguridad ciudadana que se viven y perciben actualmente en Nicaragua son factores que están influyendo negativamente en la salud mental de los nicaragüenses, alertó la psicóloga y psicoterapeuta Amanda Maltez.

Esa situación, explicó, está provocando trastornos ansiosos que impiden a las personas desarrollar su vida con normalidad.

“La ansiedad es súper común. Casi todas las personas podemos experimentar ansiedad en nuestro día a día. Recordemos que vivimos en un contexto, en este momento, hablando de Nicaragua, en un contexto violento”, señaló.

En abril de 2018 estallaron unas manifestaciones antigubernamentales por unos recortes a la seguridad social que fueron silenciadas a la fuerza por el régimen de Daniel Ortega, lo que dejó cientos de muertos, miles de heridos, cientos de detenidos, y más de 100.000 nicaragüenses en el exilio.

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Nicaragua es además el segundo país más empobrecido de América y tiene dos años seguidos de contracción económica, y en la década de 1980 se libró una guerra civil que dejó 50.000 muertos.

Además de la violencia sociopolítica y de la crisis económica, en este país están ocurriendo femicidios cada vez más seguidos, y hay un ambiente de “mucha incertidumbre de qué es lo que viene porque también estamos ante la pandemia” de la COVID-19, indicó Maltez.

LOS SÍNTOMAS DE ALARMA

La especialista dijo que en los últimos dos años, a raíz de la grave crisis sociopolítica, de derechos humanos y económica por la que atraviesa Nicaragua, a la que se le ha sumado la crisis sanitaria, ha observado que “mucha gente está necesitando atención psicoterapéutica y atención psicofarmacológica” por ansiedad.

Explicó que entre los principales síntomas de la ansiedad están la inquietud, la sensación de asfixia, la irritabilidad, la fatiga, las manos sudorosas, la sensación de estar atrapado en los pensamientos y la constante actividad mental que es cuando los pensamientos no paran.

La ansiedad, alertó, también puede afectar físicamente a quienes la padecen, pues tensiona los músculos del cuerpo, la mandíbula, los dientes, las piernas y acelera las palpitaciones del corazón.

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Esta patología mental también puede robarle el sueño y el apetito a quienes la sufren, pues provoca diferentes niveles de insomnio e inapetencia alimenticia en algunos casos y en otros excesivas ganas de comer, subrayó la psicóloga.

Igualmente, afecta las relaciones interpersonales del paciente, quien muchas veces se siente temeroso de interactuar con otros, por lo que decide aislarse.

FALTAN PROGRAMAS ESTATALES

Según la especialista, en Nicaragua “no hay programas de salud mental” y eso es una debilidad para atender esos casos.

“Tenemos un solo hospital psiquiátrico y allí hay muchos abusos a los pacientes, el presupuesto es insuficiente, y sus instalaciones son bastante deplorables”, lamentó.

Maltez abogó por poner más atención a la educación emocional de la niñez, con el fin de garantizar que sean adultos funcionales, capaces de gestionar sus emociones y enfrentar mejor determinadas situaciones de la vida.

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“Tenemos un solo hospital psiquiátrico y allí hay muchos abusos a los pacientes, el presupuesto es insuficiente, y sus instalaciones son bastante deplorables”

Amanda maltez, psicóloga y psicoterapeuta

Además, recomendó a quienes padecen de trastorno ansioso que, en primer lugar, reconozcan lo que están viviendo, que se pregunten cómo se sienten y que acudan en busca de terapia cuanto antes.

Nicaragua no maneja cifras sobre la cantidad de personas que sufren depresión ni trastornos de ansiedad.

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