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Derrota de Ortega en la OEA: Histórica resolución deja al país a un paso de la expulsión

26 países de América condenaron a Ortega por violar los derechos humanos en Nicaragua, dejándolo más aislado de la comunidad internacional. Aunque México y Argentina se abstuvieron, los expertos consideran que aún se pueden rescatar sus votos. 

Por E. López y J. D. Cruz

Consejo Permanente de la OEA.

La mayoría de los países del continente le han dado la espalda al dictador Daniel Ortega en la Organización de Estados Americanos (OEA). Ayer 26 miembros de Consejo Permanente, de los 34 que lo conforman, respaldaron una resolución en la que, entre otras cosas, demandan elecciones transparentes, observadas y transparentes;  la liberación de los presos políticos, entre los que están precandidatos presidencial, y a la vez condenan las violaciones de derechos humanos perpetradas por fuerzas represivas. La dimensión de lo que ocurrió ahí, además de la aprobación del proyecto, es el número de naciones que dijeron “sí”, lo que evidencia la debilidad de la dictadura orteguista en el concierto internacional.

Analistas consultados por DESPACHO 505 interpretan que como una última oportunidad para el régimen de Daniel Ortega que da el organismo hemisférico para que el dictador dé los pasos para rectificar el rumbo en que ha sumido a Nicaragua. Solo Bolivia y San Vicente y Granadinas, acompañaron a la delegación del régimen en su rechazo a la resolución. Mientras que México, Argentina, Honduras, Belice y Dominica se abstuvieron.

“Esta sesión de ahora representó darle al Gobierno una última oportunidad para que recapacite, para que reflexione, para que dé los pasos que sean necesarios para el cambio y que dé muestras que verdaderamente quiere solucionar de manera pacífica la situación. Espero que realmente la paciencia y la condescendencia que estos países tienen con el Gobierno dé sus frutos en el sentido que el Gobierno (Ortega) actúe con sensatez y reaccione positivamente”, reflexionó Edgard Parrales, exembajador de Nicaragua en la OEA.

El catedrático y experto en Derecho Internacional, Harold Rocha, coincide en que la resolución brinda a Ortega una nueva oportunidad para buscarle una solución a la crisis que explotó en el 2018. Pero, además, considera que la sesión de ayer demostró que hay una preocupación creciente, que se puede traducir en una “reacción más enérgica y seria”.

La votación, agrega, demostró que se puede contar con los 24 votos necesarios para aplicar la Carta Democrática al régimen de Ortega. Rocha considera que el número de votos a favor podría aumentar “si no se cumplen ciertas condiciones en las próximas semanas”, relacionadas con el restablecimiento de las garantías democráticas, derechos civiles y derechos humanos de todos los presos políticos.

"Si eso no se da, pues la resolución de hoy avisa en el cuarto punto que el proceso continuará y ya se avisa que los informes que se han pedido al Secretario General y a la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) serán recibidos y probablemente remitidos a la Asamblea General, lo cual implica aplicar no solo el 20 sino el 21 que es la suspensión".

El pasado 9 de junio, Luis Almagro, secretario general de la OEA, pidió “activar los mecanismos necesarios” para la suspensión de Nicaragua del organismo, según lo dispuesto en el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana.

Ante eso, Rocha recordó que, en junio de 1979, la OEA emitió una condena enérgica contra el dictador Anastasio Somoza. “No quisiéramos repetir eso, una segunda resolución tan enérgica contra el gobierno de Nicaragua, 42 años después, ojalá que eso pueda evitarse”, expuso el catedrático. Sin embargo, aclara que no hay plazos concretos para que se dé la discusión para aplicar la Carta Democrática, ya que depende de un sinnúmero de variables y siempre se espera que la crisis se pueda resolver de manera voluntaria y amistosa.

“Pero podemos entender que hay urgencia por parte de los Estados miembros y de la Secretaría General porque es un proceso que lleva ya más de tres años y se han dado declaraciones, resoluciones, reuniones, sesiones extraordinarias, esperando que eso pueda darse de forma natural y amistosa y no se ve de que haya progreso en eso”, indicó Rocha. 

Según el Calendario Electoral, del 28 de julio al 2 de agosto, es la fecha que tienen los partidos políticos y alianzas para inscribir sus candidatos a la Presidencia, vicepresidencia, diputados nacionales, departamentales, regionales y del Parlamento Centroamericano (Parlacen). Rocha espera que para esa fecha se den muestras “explícitas claras” de que se puedan inscribir los aspirantes a la Presidencia, pero si no ocurre, pronostica que se darán más sesiones donde debaten si se deciden aplicar la Carta Democrática o no.

Para discutir la aplicación de la Carta Democrática se tiene que convocar a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente, quien decidirá si convoca o no a una sesión extraordinaria de la Asamblea General, pero en “ambas instancias se necesita una resolución de 24 votos”.

La resolución, la cual contiene cuatro puntos expresa su preocupación por que Nicaragua no implementó en mayo de este año, las reformas electorales que garantizarán un proceso electoral libre y justo, tal y como lo aprobó la Asamblea General en octubre del año pasado.

Además, insta a Ortega a que sin demora implemente “medidas legislativas y de otro tipo que sean acordes con las normas internacionales aplicables a fin de promover unas elecciones transparentes, libres y justas en noviembre, incluido el buen recibimiento de observadores electorales de la OEA y de otros países”. También indica que continuarán monitoreando el proceso electoral “para su consideración y posible presentación ante la Asamblea General”.

CRÍTICA A ARGENTINA Y MÉXICO 

En los últimos días, llamó la atención que México y Argentina, cuyos mandatarios son de izquierda, se mostraran interesados en contribuir a resolver la crisis que vive Nicaragua. Primero trascendió que el Secretario del Departamento de Estado  de Estados Unidos y su homólogo había sostenido una conversación, y luego un comunicado del Secretaría de Relaciones Exteriores de México en la que mostraba su preocupación por la escalada represiva del régimen. 

Sin embargo, ambas naciones se abstuvieron de votar la resolución. El expresidente de Argentina, Mauricio Macri, en su cuenta en Twitter, criticó la abstención de la nación sudamericana en la votación. “26 países condenaron los abusos del Gobierno de Nicaragua. Argentina miró para otro lado”, dijo.

“Otra vez Argentina guarda silencio frente a violaciones a los derechos humanos. En este caso absteniéndose de votar en la OEA la condena al régimen de Ortega que arrestó, entre otros, a cuatro aspirantes a la presidencia anticipando que las próximas elecciones carecerán de toda legitimidad”, manifestó el expresidente argentino.

Pablo Parenti, miembro del Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales, de la CIDH, lamentó que “Argentina no condene las gravísimas y más que comprobadas violaciones de los Derechos Humanos”. El experto estuvo seis meses en Nicaragua investigando las violaciones de derechos humanos perpetradas por la dictadura. 

Al respecto,Parrales, exembajador de Nicaragua en la OEA, destacó que ha aumentado el número de países que condenan la represión, pero además considera que todavía se “puede rescatar” el voto favorable de México y Argentina.

Ambos países emitieron un comunicado conjunto en el que manifestaron su preocupación por las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua, “especialmente, por la detención de figuras políticas de la oposición, cuya revisión contribuiría a que el proceso electoral nicaragüense reciba el reconocimiento y el acompañamiento internacional apropiados. Hemos sido testigos, en varios países de la región, de casos inadmisibles de persecución política. Rechazamos esta conducta”, reza el documento.

Los países señalaron además que no están de acuerdo con los países que, lejos de apoyar el normal desarrollo de las instituciones democráticas, dejan de lado el principio de no intervención en asuntos internos, tan caro a nuestra historia. “Tampoco con la pretensión de imponer pautas desde afuera o de prejuzgar indebidamente el desarrollo de procesos electorales. En este contexto, no nos fue posible acompañar el proyecto de resolución puesto a consideración hoy en el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA)”.