La dictadura de Daniel Ortega, por medio del canciller Denis Moncada, reclamó este 1 de julio a la canciller de El Salvador Alexandra Hill por supuestamente referirse “en términos ofensivos e insultantes a ciudadanos nicaragüenses por nacionalización”, lo cual estaría relacionado a la decisión de Nicaragua de otorgar la nacionalidad nicaragüense al expresidente prófugo de El Salvador Salvador Sánchez Cerén.

No obstante, la nota de protesta que Managua envió a Hill, con copia al presidente salvadoreño Nayib Bukele, se aparta del asunto de la nacionalización, para reprocharle supuesto abuso de autoridad, llegando al extremo de ventilar asuntos de su vida privada.

Moncada acusó a Hill de aprovecharse de su cargo para entrometerse en los asuntos internos de Nicaragua y hasta de “chantajear, amenazar y obstruir” la gestión de Daniel Ortega al exigir la injerencia de otros países en Nicaragua en relación a la detención del aspirante a candidato presidencial Arturo Cruz, mencionándole que fue su pareja.

“Queremos recordar a usted, sin ánimo de ofender, que desde su cargo de Canciller, y más bien aprovechándolo, se ha entrometido en asuntos internos de nuestra Nicaragua bendita y siempre libre. Hemos recibido de su persona, haciendo ostentación de su condición de Canciller de El Salvador, presiones y reclamos por la situación de indagado e investigado por traición a la patria, lavado de dinero y otros delitos, de su ex-cónyuge el ciudadano Arturo Cruz Sequeira”, expresa la nota divulgada a través de medios oficialistas.

REACCIÓN POR RECLAMO DE EL SALVADOR

La reacción de Moncada surge después de que la Cancillería de El Salvador enviara una carta de protesta por la nacionalización del expresidente Salvador Sánchez Cerén, acusado por actos de corrupción en su país durante la administración de Mauricio Funes.

Ortega otorgó el pasado viernes la nacionalidad nicaragüense al exguerrillero del FMLN y expresidente de El Salvador, la cual le da como ventaja la no extradición de nacionales establecida en el país.

“Hemos recibido su carta de hoy que consideramos inaceptable puesto que usted se refiere en términos ofensivos e insultantes a ciudadanos nicaragüenses por nacionalización, derecho que tienen todos los Estados civilizados del mundo”, reprochó Moncada.

El Canciller nicaragüense advirtió a su homóloga salvadoreña que “su conducta” es una “flagrante violación” al tratado de Tegucigalpa, y constituye un delito de usurpación.

“Señora Canciller, sabe perfectamente lo que esta denuncia representa. Usted, señora Canciller, sabe que su comportamiento violenta todos los Códigos Éticos correspondientes con ese cargo. Mezclar intereses personales, chantajear, amenazar y obstruir la gestión entre Estados, por motivos ajenos a su representación oficial, constituye un delito de usurpación que debe ser investigado en su país”, insistió el diplomático de la dictadura orteguista.

MONCADA: INJERENCIA E INTROMISIÓN

El jefe de la diplomacia nicaragüense también acusó a la Canciller salvadoreña de involucrar a los Estados Unidos y a los gobiernos extra-regionales en los asuntos internos de Nicaragua, lo que a su criterio “constituye una insólita e injustificable injerencia”, y advierte “que no somos sobornables”.

“Nos consta que usted se ha entrometido y extralimitado gravemente, exigiendo inaceptables preferencias para su ex-cónyuge el señor Cruz Sequeira, desde sus intereses propios. Usted, ha llegado incluso a “amenazar” con involucrar a los Estados Unidos en estos asuntos que son de Soberanía Nacional de Nicaragua”, dice la carta enviada por Moncada.

Según el gobierno de Nicaragua, “lo inteligente es no lanzar piedras” cuando se tiene techo de cristal en referencia a la supuesta injerencia en los asuntos internos, e insistió en la posibilidad de que se abrirá una investigación contra la Canciller por los delitos “abuso de poder, amenazas, intimidaciones, chantajes y extralimitaciones”.

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