Los familiares de enfermos de Covid-19 en Nicaragua protagonizan una desesperante peregrinación en busca del oxígeno que requieren para sobrevivir a la enfermedad. Es una carrera contrarreloj que depende en gran medida del bolsillo. Para los más pobres es casi una condena a muerte, pues con la suspensión temporal de la venta del gas medicinal de la empresa Productos de Aire, solo se ha conseguido oxígeno por precios que van desde 250 hasta 2,500 dólares.

Lucía ha pasado del miedo a la rabia en las aproximadamente 48 horas horas de “agonía” que dedicó a buscar oxígeno para su padre enfermo. La noche del sábado 11 de septiembre la describe como “una de las más difíciles” de las ocho que lleva cuidándolo en su casa de habitación, ubicada en una comunidad de Diriamba. Sin dinero para pagar más dos mil dólares por oxígeno y viendo “cómo la aguja del manómetro del tanque iba bajando, sabía que la salud de él corría más peligro. Sentí mucho miedo”, confiesa.

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El caso de su padre fue tan grave que personal del Ministerio de Salud le indicó trasladarlo a un hospital “porque estaba saturando muy bajo” y ya disponía de oxígeno. “No encontrar oxígeno para un familiar es la peor mezcla entre enojo, desesperación, tristeza y muchísimo miedo, los que ya pasamos el Covid- 19 sabemos lo difícil que es y ver la cantidad de gente que muere, la situación de los vecinos y en nuestra casa, todo eso te marca. Saber que tendrás que llevar a tu familiar al hospital porque no te venden oxígeno causa terror, uno piensa lo peor, aunque esté agarrado de la mano de Dios”, expresa.

En su caso, cuando iba dejar ir a su padre una persona que conoció su situación le ofreció prestado un tanque de oxígeno lleno. “Solo puedo decir que fue un milagro”, dice agradecida.

“NO DUERMO POR MIEDO A QUE MI MAMÁ SE ME VAYA”

A más de 60 kilómetros de Diriamba, en Mateare, Carmen el lunes buscaba con desesperación un tanque de oxígeno para su madre de 83 años que desde hace diez días sufre los efectos del coronavirus. Ha perdido la cuenta de las veces que ha tomado carretera para desplazarse a los lugares donde familiares o conocidos le dicen que podrían tener disponibilidad de este insumo.

“No duermo por estar pendiente de ella. Sin oxígeno, en las noches me da miedo que mi mamá se me vaya”, comparte entre lágrimas, mientras reniega de la disposición de las autoridades de Salud de restringir la comercialización del gas médico a particulares.

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El reciente domingo, Carmen y sus familiares comenzaron a publicar en redes sociales decenas de mensajes pidiendo ayuda para comprar el oxígeno que requiere doña Mercedes, pero “así anda todo mundo y es mentira que si alguien tiene va donarte o a venderte oxígeno, cuando sabe que en cualquier momento lo puede necesitar y aquí ahora resulta que lo acapara el Minsa (Ministerio de Salud). Es angustiante y una crueldad lo que nos está pasando”, reprocha.

A doña Mercedes le comenzaron los síntomas en la tarde del sábado 4 de septiembre. En cuestión de tres días cayó en cama. “Últimamente decía una o dos palabras y se ahogaba”, refiere su hija por lo que buscaron asistencia médica privada y el apoyo de una enfermera para tratarla en casa. Asegura que ya iba mejorcita, pero ahora sin oxígeno, por su edad, es vital que tenga oxígeno”, explicó Carmen en la mañana del lunes, antes de encontrar un proveedor privado que le cobró 350 dólares por un tanque de oxígeno.

DOCTOR ARGÜELLO: EL ACCESO A OXÍGENO HACE EVITA COMPLICACIONES

De acuerdo con el epidemiólogo Leonel Argüello, el uso temprano del oxígeno domiciliar como tratamiento para el coronavirus “ha salvado de las complicaciones al paciente”.

En un artículo publicado este martes, el especialista señala que limitar el acceso del oxígeno para su uso domiciliar, “es una barrera” que más bien deriva en complicaciones: saturación de los hospitales y aumento de fallecimientos.

Por otro lado, advierte que este tipo restricciones “generan más zozobra y miedo, angustia, incertidumbre y dolor porque los que deben velar por su salud no lo hacen”.

“Si realmente se quiere ayudar a la población, el gobierno debería asegurarse el acceso al oxígeno, ampliar con dinero del presupuesto y de la empresa privada la capacidad de producción de este producto medicinal, facilitar la importación, bajar los impuestos y crear unidades de oxigenoterapia en todo el país”, plantea el epidemiólogo.

Esa zozobra de la que habla el doctor Argüello se ve reflejada en las largas filas y los testimonios de aflicción en busca de oxígeno que comenzaron a contarse por decenas luego que Productos del Aire, unas de las principales comercializadoras de oxígeno a nivel nacional, anunciara el pasado sábado que “Hasta nuevo aviso”, solo suplirá oxígeno médico a través del “sector salud”.

Sin embargo, este mismo lunes la empresa avisó que retomaría bajo estricto control, y “mientras sus inventarios lo permitan”, la comercialización del insumo a particulares y reconoció que su breve pausa provocó que personas inescrupulosas” activaran reventas del producto “a precios exorbitantes”.

Foto referencial – Tomada de ENCUENTRO.

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