Unos 564 nicaragüenses migrantes procedentes de Costa Rica y Panamá cumplen este viernes seis días de estar varados en la frontera de Peñas Blancas sin que el régimen de Daniel Ortega les permita el ingreso a Nicaragua. 

Nicaragüenses que quedaron desempleados en Costa Rica y Panamá protagonizan un drama en la frontera sur de Nicaragua por el que la administración de Daniel Ortega es objeto de fuertes críticas. Desde el inicio de la pandemia ha negado el derecho de repatriación y, ahora, limita el ingreso y exige a los ciudadanos presentar una prueba negativa de Covid-19.

Entre los afectados hay mujeres con niños, personas de la tercera edad y jóvenes que con la pandemia quedaron sin medios de vida en países a los que se habían trasladado en busca de empleo. También hay exiliados que ante la crisis sanitaria se han visto obligados al retorno. Ortega no brinda soluciones que acaben con el suplicio de estar varados en la línea fronteriza, pese a que cada día llegan más personas a demandar su derecho al retorno.

1. Mujeres, niños y adolescentes acampan en la intemperie al lado costarricense de Peñas Blancas. Cortesía / Gerall Chávez
2. La Policía de Costa Rica ha asistido a los nicaragüenses con agua y alimentos. Cortesía / Gerall Chávez
3. Organizaciones de derechos humanos y ciudadanos han llevado víveres a los nacionales varados. Cortesía / Gerall Chávez
4. Daniel Ortega viola derechos constitucionales al impedir ingreso de nicaragüenses. Cortesía / Gerall Chávez
5. Embarazadas, ancianas y niños duermen sobre el suelo mojado en Peñas Blancas. Cortesía / Gerall Chávez
6. El momento en que organizaciones distribuyen botellas con agua entre los nicaragüenses. Cortesía / Gerall Chávez
7. La Policía Orteguista asedia e impide a los nacionales cruzar al territorio nacional. Cortesía / Gerall Chávez
8. Ciudadanos aguarda a la espera de una respuesta por parte de Daniel Ortega. Cortesía / Gerall Chávez
9. Un hombre descansa mientras es vigilado por la Policía Orteguista. Cortesía / Gerall Chávez
10. Desesperación y llanto, el drama de los nicaraguenses que quieren regresar a sus casas. Cortesía / Gerall Chávez