RosarioMurillo

Daniel Ortega prepara el camino para que lo suceda Rosario Murillo, quien en los últimos cuatro años ha actuado visceralmente en contra de los opositores por lo ocurrido en 2018, ya que, de no haber sido por ese estallido social, ya ella fuera la presidenta de Nicaragua, afirma, en entrevista con DESPACHO 505 el analista político Eliseo Núñez.

Eso explicaría la contundencia de la represión que han utilizado —y siguen utilizando— para eliminar a la oposición política. A través de ciertos opositores, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo está cometiendo la crueldad de generar esperanzas de libertad entre los presos políticos y sus familiares, instándolos a escribir peticiones de libertad, pero después cerrarles las puertas en la cara para que se desmoralicen. 

Núñez, abogado, de 50 años de edad, se encuentra inmerso en la política nicaragüense desde 1987. Fue diputado y desde hace algunos años analiza la coyuntura política de Nicaragua.

El analista también habla en esta entrevista sobre la situación actual de la oposición, la cual dice está representada en ese 82 por ciento de nicaragüenses que no fueron a votar el pasado mes de noviembre. Además, aborda las sanciones y el ataque a la Iglesia católica.

¿Ha visto algún cambio en la situación política de Nicaragua?

No miro cambios en el corto plazo. Ortega está en el proceso de sucesión dinástica y estos procesos los vuelven vulnerables. Sabiendo eso, está tratando de reducir esa vulnerabilidad al máximo, ocupando la represión.

 ¿Desde cuándo está ese proceso de sucesión?

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Desde 2016, cuando nombra vicepresidenta a Rosario Murillo. De no ser por lo ocurrido en 2018, Rosario, probablemente hubiese sido la candidata presidencial del Frente (Sandinista, FSLN) ya en este periodo. No va a cambiar hasta que él no termine de instalar su dinastía familiar, que es el proceso que está llevando ahorita.

 ¿Qué está haciendo Ortega para lograrlo?

Elimina primero a la oposición y después elimina a su oposición interna. En este momento, Ortega está en la etapa de eliminar a su oposición interna, en el Frente.

 ¿De no ser por 2018, Rosario Murillo fuera la presidenta ahorita?

Sí, totalmente. Hubiera sido la presidenta por robo electoral. Y lo que pasó interrumpió el proceso, pero Ortega ha seguido con el mismo.

¿Estará frustrada Rosario Murillo por no ser la presidenta?

Eso es parte de la visceralidad con que la vemos actuar. El que hayan frustrado este proceso es parte de la visceralidad con que la vemos actuar en contra de los opositores y en contra de su misma gente. Ella ha sido particularmente enconada en contra de la gente que se opone hoy a ella y que salió del Frente Sandinista. No me refiero a los MRS. Me refiero, por ejemplo, a los ex militares como los Brenes y esos que ella fue particularmente cruel con esta gente.

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¿A qué se refiere exactamente cuando dice que Ortega está en un proceso de eliminación de la oposición interna?

Se está viendo el caso de la Corte (Suprema de Justicia) y el caso los exgenerales. Está eliminando cualquier capacidad que tengan sandinistas que no se habían opuesto antes, o sea, no se habían ido al MRS o a otra expresión sandinista fuera del Frente, pero que pueden tener incidencia. Y eliminando la resistencia que puede haber en la Corte, porque hay que recordar que la Corte era operada principalmente por Rafael Solís, entonces, mucho de lo que está ahí tiene un esquema que obedecía a Ortega, antes de que Ortega le cediera el poder a Rosario. Porque no es que Ortega está en contra de Rosario, eso no existe.

Ella entonces tiene que eliminar a ese que giraba alrededor de Ortega y ahora tiene que tener un círculo que gire alrededor de ella. Y así lo vamos a ir viendo las otras instituciones del Estado. Lo que ha pasado en las alcaldías de ellos, que ellos han destituido los alcaldes, también es otro reflejo de esto y así vamos en muchos lugares. Está eliminando toda su oposición interna dentro del partido, una vez que barrió prácticamente con el liderazgo de la oposición externa al régimen.

¿La sucesión sería con Rosario Murillo o con alguno de sus hijos?

Va a ser Rosario. La arrogancia de ella no permite que sea un hijo antes que ella. Aunque sea un solo periodo, pero Rosario es la que va a estar antes de sus hijos. Después vendrá el tema de los hijos, que habrá que ver quién es el que sucede. Hasta ahora, aparentemente, el primero en la fila es Laureano, pero tampoco es como que eso ya esté.

El exdiputado y analista político Eliseo Núñez. Foto de Óscar Navarrete – Tomada de La Prensa.

El sandinismo histórico no la quiere.

Por eso lo está eliminando.

Tampoco es bien vista por otros sectores.

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Sí, pero, el modelo de fuerza que está ocupando, desde el 2018, es el modelo de fuerza con que van a imponer esa sucesión. Si tiene estabilidad hacia adelante o no, ya lo veremos. Ahí hay mucha responsabilidad también de la Policía y del Ejército, que han demostrado ser pusilánimes, los dos, en el mejor de los casos y, en el peor de los casos, estar ejecutando una represión total. La policía básicamente plegada totalmente y el ejército con una actitud pusilánime absoluta.

¿Se puede hablar todavía de oposición en Nicaragua?

Claro que sí. La oposición es ese 82 por ciento que no va a votar. Si logras organizarlos o no, ya es otra discusión. Y hay grupos opositores organizados que no tienen una gran influencia sobre la población, que no están en su mejor momento, es cierto, pero hay grupos organizados. Pero ese 82 por ciento es la oposición. Hay que diferenciar a la oposición de la oposición organizada. Son dos cosas distintas.

¿Y la oposición organizada como está?

Débil, dispersa, pero dispuesta a unirse. Y hay procesos que van a dar como resultado por lo menos un acuerdo de trabajo en conjunto.

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No podemos hablar de alianzas porque no hay elecciones en el futuro, pero la oposición próximamente, y antes de lo que todo mundo cree, va a dar una muestra de un trabajo en conjunto muy articulado, que ya lo vino dando en la observación electoral del año pasado, en las posiciones frente al falso llamado de diálogo de Ortega, en posiciones que se dieron en la Cumbre de las Américas. Ahí viste actuar una oposición actual congruentemente, gente de diferentes grupos haciendo una sola gestión.

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De esa unidad se viene hablando desde hace mucho.

El problema de la unidad creo que está superado. Ya todo mundo está claro que no se va a llegar a la unidad idílica que todo el mundo ha pensado, porque siempre te destruís buscándola. Es un acuerdo de estrategia común, narrativa común y acciones comunes. Juntos, pero no revueltos.

 ¿Cómo está viendo la persecución a la Iglesia?

El Frente cree que está en posición de rematarla. Creo que se está equivocando. La Iglesia es un entramado muy complejo. Aparte del tema religioso, que tiene una gran amalgama entre los nicaragüenses, está el tema mismo de la estructura propia de la Iglesia y es bien difícil que el Frente los empuje hasta el borde de la extinción, como está queriendo hacerlo. Lo que quiere lograr en el corto plazo es mantenerlos en silencio, un poco de esto van a lograr, pero el entramado de la Iglesia es sumamente complejo y ha sido sumamente eficiente a través del tiempo. Ese silencio que hoy consiguen, a costa de fuerza, no es permanente. Es más, ese silencio puede a estas alturas ser aparente.

Los familiares de los presos políticos han pedido su libertad dos veces en los últimos tres meses.

Esta es una de las cosas más crueles que hace este régimen. Incentiva este tipo de cosas, para después cerrarles las puertas en la cara y lo que busca es la desmoralización total de los presos y de los familiares. Es una crueldad absoluta.

¿Por qué dice que el régimen incentiva esas peticiones de libertad?

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Todas estas cartas son incentivadas desde el régimen a través de ciertos opositores, ¿con buena o mala intención?, no voy a decirlo, o ciertos sectores empresariales agremiados. Les nace una esperanza. Siempre hay una esperanza, aun cuando tenemos un enfermo terminal siempre tenés esperanza que pase un milagro de última hora. Y eso es lo que hace el régimen para llevarlos al punto de hacer esta petición y después cerrarles las puertas en la cara para irlos desmoralizando. La idea del régimen es deformar totalmente al familiar del preso y es una de las crueldades más grandes.

Se están viendo más sanciones contra el régimen. ¿Las ve efectivas?

Ortega se ha ido adaptando a las sanciones. No vas a encontrar que próximamente eso no pase o que de pronto estas comiencen a dar un resultado que no estás esperando. Pero, definitivamente, lo que la comunidad internacional está dispuesta a hacer es mantener la consistencia en este modelo de presiones y eventualmente Ortega va a llegar a un punto en que no va a tener más remedio que ceder. No son caminos cortos. Eso es parte del problema de esto. No hay atajos para esto.

En Argentina, quieren llevar ante la justicia a los Ortega Murillo. ¿Lo ve posible?

Eso todavía es más largo que el tema de las sanciones. Eso ha llevado años en otros países donde se inician estos procesos. Lo que pasa es que ya se inició y difícilmente se va a detener.

 ¿Ve a los Ortega Murillo acusados?

Quienes van a terminar enfrentando a la justicia, muy a desgracia de lo que debería de ser, son los oficiales que hoy tienen 40, 50 años. Ortega probablemente esté muerto cuando eso suceda.

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