Pobladores del Caribe Norte han empezado la difícil tarea de la reconstrucción. Estas son algunas imágenes del rastro destructor de Iota, uno de los huracanes más potentes de la última década.

BILWI, Costa Caribe — En Bilwi, Caribe Norte, hay retazos de madera por doquier. Palmeras de cocos caídas sobre lo que algún día fueron casas. Postes del tendido eléctrico por las calles. Las imágenes de destrucción se viven en cada lugar. Aquí, en esta zona costera empobrecida del país, nada quedó en pie. El potente huracán Iota, que entró el pasado martes por la noche, derribó todo a su paso y provocó fuertes oleajes que lo inundaron todo.

A medida que pasan los días, se va dimensionando el poder destructivo de este fenómeno, que según el régimen de Daniel Ortega ha sido uno de los más devastadores de la última década. El fotógrafo Maynor Valenzuela se adentra a los barrios de Bilwi para retratar en DESPACHO cómo ha quedado tras el impacto de dos huracanes. Primero Eta y ahora Iota que se han convertido en otras pesadillas para esta región del Caribe Norte de más de 500,000 habitantes.

El huracán Iota impactó en el Caribe Norte este martes en categoría cinco. Este es el segundo fenómeno que toca tierra en esa región en menos de 15 días.
Las viviendas de madera, características de esta región, sucumbieron a los vientos y lluvias del huracán Iota.
Barrio El Muelle, en Bilwi, fue uno de los que sufrió más los embates de Iota. Este cartel muestra lo que invade a los pobladores: Esperanza.
Unos niños tratan de reconstruir los escombros de su casa, tras el cesar las lluvias.
La fauna también se vio afectada. No hay un estudio que determine el impacto real en la fauna y flora de esa región.
El cementerio de Bilwi. En esa región aún no se registran muertos por Iota.
Los pobladores se quejan de las autoridades, que no ha respondido a sus necesidades. Sienten un abandono desde que los afectó Eta.
Los pobladores creen que pasarán semanas hasta que puedan limpiar los escombros.
Los fuertes vientos derribaron árboles.
Una familia lo perdió todo. Una casa implica años de sacrificio, dicen.
Un hombre camina entre los escombros de su casa, en Bilwi.
En medio de la desgracia, los pobladores de Bilwi mantienen la esperanza de reconstruir pronto sus casas.
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