Daniel Ortega y Rosario Murillo encabezan el acto por el 40 aniversario de la Revolución Popular Sandinista con una Nicaragua en crisis por la represión contra el pueblo que pide el fin de la dictadura. El rechazo de la comunidad internacional se ve reflejado en la tarima: solo llegó un presidente.

Daniel Ortega y Rosario Murillo celebran este 19 julio el 40 aniversario de la Revolución Popular Sandinista en una Nicaragua sumida en una profunda crisis sociopolítica producto de la represión contra las protestas ciudadanas que exigen el fin de la dictadura. Los grandes ausentes de este año son el presidente venezolano Nicolás Maduro y el boliviano Evo Morales, aliados del régimen.

El rechazo de la comunidad internacional al régimen de Daniel Ortega en Nicaragua se ve reflejado en la tarima principal del acto. El único presidente confirmado hasta ahora es Anatoli Bibílov, de Osetia del Sur, un pequeño territorio ubicado al sur de Rusia, que hasta el 2015 contaba con apenas 50,000 habitantes.

Osetia del Sur únicamente es reconocido por cuatro países: Rusia, Venezuela, Nicaragua y Nauru. La Organización de Naciones Unidas, la Unión Europea y Estados Unidos desconocen la independencia de este territorio.

Nicolás Maduro envió en su representación a Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela.

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“No pudieron ni podrán”, afirma Rosario Murillo en referencia a lo que lo que consideran un fallido intento de golpe de Estado contra Daniel Ortega.

Murillo, con una narrativa propagandística, afirma que el Frente Sandinista “va por más victorias” en el 2021 “y siempre más allá”, dejando claro que la dictadura no está dispuesta a un adelanto de elecciones en el país para poner fin a la crisis.

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SACERDOTE PIDE A ESTADOS UNIDOS CESE DE SANCIONES

Rosario Murillo presentó a monseñor Eddy Montenegro, monseñor Bismarck Carballo y al padre Antonio Castro (quien pide el cese de las sanciones de Estados Unidos) como “representantes de la Iglesia Católica de Nicaragua”. Miente. Ninguno es parte de la Conferencia Episcopal.

“¡Qué cese la Ley Magnitsky! ¡Qué cese la Nica Act! ¡Queremos la paz!”, exclamó el padre Antonio Castro, párroco orteguista de la iglesia La Merced.

Ninguno de los obispos de la Conferencia Episcopal participó en el acto. El nuncio apostólico, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag asistió en su calidad de Decano del Cuerpo Diplomático.

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