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Estrés y ansiedad, la pandemia que avanza en silencio

La pandemia del coronavirus deteriora la salud mental de los nicaragüenses, que ya sufrían estrés y ansiedad por la situación política, económica y social en el país. Hasta el momento, no se conoce un programa gubernamental para atender esta problemática.

Por Adriana Gutiérrez y Lésber Quintero 

Desde que aparecieron los primeros casos de coronavirus en Nicaragua la salud María José Laguna, de 24 años, comenzó a deteriorarse. Ni ella, ni su hija, ni nadie de su núcleo ha sido afectado por el virus, pero en su mente lo peor comenzó a ocurrir, fue como que estallara una bomba.

Primero experimentó cambios en su estado de ánimo. Luego apareció el insomnio, los dolores de cabeza, constantes pensamientos negativos, incertidumbre, miedo y una que otra punzada en el pecho que no la dejaban continuar con su vida cotidiana.

“No quería que pensarán que estaba loca, mi mamá solo me decía, que me calmara, que todo estaba en mi mente, pero no entendía que lo mío iba más allá, no podía tener autocontrol, mi cabeza era una bomba, yo estaba harta de sentirme así, a pesar que me desconecté de las noticias, la tensión era alta. Llegué a creer lo peor, me aterraba la idea de saber que alguno de los míos podía contagiarse de ese virus y morir”, confiesa.

Agobiada, María José buscó ayuda médica, pero el especialista determinó que el problema estaba en su mente. Identificó en ella altos niveles de estrés por lo que, además de algunos relajantes, terminó la consulta recomendándole buscar ayuda psicológica.

No estamos locos, estamos saturados, nadie se imaginó vivir esta situación, hay que cuidarnos en todos los sentidos, yo soy un testimonio, las terapias ayudan mucho, son necesarias o podemos colapsar.

María José, finalmente, fue diagnosticada con un trastorno de ansiedad generalizado y estrés. Conocer lo que le pasaba fue un proceso difícil. Ahora ha mejorado, comprende su padecimiento y ha aprendido a actuar en caso de llegar a presentar alguna crisis.

“Yo he invertido en mi salud, pero me ha tocado hacer sacrificios. Sin embargo, no todos tienen los recursos, debería ser una responsabilidad del Estado apoyar a los ciudadanos en temas de salud mental, no estamos locos, estamos saturados, nadie se imaginó vivir esta situación, hay que cuidarnos en todos los sentidos, yo soy un testimonio, las terapias ayudan mucho, son necesarias o podemos colapsar”, señala.

LAS CRISIS Y LOS GRUPOS VULNERABLES

La pandemia del coronavirus ha impuesto a la sociedad cambios bruscos en la manera de vivir. Aunque Nicaragua se enrumba al quinto mes de crisis sanitaria hay quienes, además de los cambios que impone el virus, deben enfrentar cuadros graves el estrés y ansiedad provocados por el temor a contagiarse e infectar a sus seres querido. Sumado al aislamiento social, los problemas económicos y el desempleo que ha agudizado la crisis sanitaria el manejo de la situación puede escapar de su control.

La psicóloga clínica Andrea Pomares, explicó que la crisis sanitaria, sumada a la crisis económica, política y social que afecta a los nicaragüenses tiene consecuencias en la salud mental. Algunos, como María José, han presentado trastornos por primera vez, mientras otros han desarrollado cuadros graves de sus padecimientos.

“Los ciudadanos que por el contexto presentan algún tipo de problema relacionado a la salud mental o quienes ya vivían antes de la pandemia algún tipo de situación , están sobrellevando grandes secuelas, y si sumamos el factor económico más el sociopolítico, la carga de estrés, ansiedad y hasta depresión es pesada”, refirió.

De acuerdo con Pomares, el personal sanitario es uno de los colectivos con mayor deterioro en su salud mental, sobretodo por el ambiente laboral en el que se mueven y la forma en cómo se ha venido tratando la pandemia.

Los familiares de personas que se han contagiado del virus también sufren emocionalmente, independientemente de cómo haya sido la experiencia. También están en la lista aquellos que no pudieron despedirse de sus seres queridos, porque murieron a consecuencia del Covid-19, así como los niños y adolescentes que están acostumbrados salir a la calle, compartir actividades de recreación con amigos. Este último grupo -señala- son propensos a sufrir depresión y ansiedad.

LA SALUD MENTAL DEBE DEJAR DE SER UN TABÚ

La experta cree que en Nicaragua es necesario dejar de estigmatizar la salud mental, para poder salir adelante con todos los problemas relacionados.

La pandemia ha provocado una crisis de salud mental en nuestra región a una escala que nunca antes habíamos visto. Es una tormenta perfecta en todos los países, ya que vemos necesidades crecientes y recursos reducidos para abordarlas. Es urgente que el apoyo a la salud mental se considere un componente crítico de la respuesta a la pandemia.

“El hospital psicosocial de Managua hace un gran trabajo, dejando a un lado el aspecto político, tienen buenas herramientas para quienes las quieren utilizar, porque a veces aunque el recurso esté ahí, el estigma, el tabú que existe sobre el tema de la salud mental, impide que se haga uso correcto adecuado, idóneo, la gente perfectamente se puede avocar con ellos”, indicó Pomares.

Agrega que Mi Familia también tiene una línea de atención que califica como bastante buena, “de hecho es a donde se remite cuando por parte del instituto de Medicina Legal te hacen una valoración psicológica y te manda tratamiento psicoterapéutico, seguimiento psicoterapéutico o atención psicoterapéutica, es la instancia a la que te envían”, subrayó.

La psicóloga cree que hace falta una buena campaña de concienciación para dar a conocer este tipo de recursos que muchas veces por desconocimiento o por miedo la gente no utiliza.

INVERSIÓN EN SALUD MENTAL ES URGENTE

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) hizo un llamado a los países de las Américas a expandir e invertir en los servicios de salud mental y así hacer frente a los efectos de la pandemia de Covid-19.

“La pandemia ha provocado una crisis de salud mental en nuestra región a una escala que nunca antes habíamos visto. Es una tormenta perfecta en todos los países, ya que vemos necesidades crecientes y recursos reducidos para abordarlas. Es urgente que el apoyo a la salud mental se considere un componente crítico de la respuesta a la pandemia ”, dijo la doctora Carissa Etienne, directora de la OPS.

Etienne mencionó que los servicios de salud mental y violencia doméstica son servicios esenciales, y se debe poner énfasis en abordar las brechas que han quedado al descubierto por la pandemia.

“Hoy, pido a los países que tomen las medidas necesarias para garantizar que todos puedan recibir la atención que necesitan y merecen ”, resaltó.

Además, mencionó que la pandemia está teniendo un impacto grave en los trabajadores de la salud, que trabajan más horas que nunca y arriesgan sus propias vidas mientras los hospitales luchan por mantener suficiente equipo de protección personal.

“Después de meses de operar en modo de crisis, nuestros profesionales de la salud enfrentan agotamiento, ansiedad y depresión”, resaltó.

También refirió que todos los que necesitan apoyo para la salud mental deben sentirse cómodos pidiendo ayuda. Nadie debería tener que sufrir solo y sin apoyo profesional, especialmente ahora.

“Naturalmente, algunos de los mismos conceptos se aplican a la violencia doméstica. Estos servicios deben ser accesibles e integrados a nivel local; necesitamos innovaciones para llegar y apoyar a los sobrevivientes, y es fundamental luchar contra el estigma. La violencia nunca es aceptable y no se debe culpar a las sobrevivientes de violencia doméstica “, comentó.

Etienne además resaltó que las enfermedades de salud mental son una epidemia silenciosa que ha afectado a las Américas mucho antes de que apareciera el coronavirus.

La depresión y la ansiedad figuran como dos de las principales causas de discapacidad, señaló. La región también tiene el segundo nivel más alto de consumo de alcohol en el mundo. Las emergencias pueden empeorar estas condiciones, agregó la funcionaria del organismo panamericano.

ESPECIALISTAS BRINDAN CONSULTAS GRATUITAS

La psicóloga Flor de María Cruz también ha identificado un incremento de casos de personas que manifiestan miedo, pérdida del apetito, deseos de llorar, tristeza y falta de sueño a raíz de la pandemia de Covid-19, en Nicaragua.

Son síntomas claros de estrés y ansiedad, señala esta especialista que junto a sus colegas Lesbia Rosales Novoa y Carolina Muñiz brinda atención psicológica gratuita de forma virtual.

La iniciativa surgió en la ciudad de Rivas, pero desde los primeros días personas de diferentes partes del país recurren a las especialistas. En su mayoría son personas clínicamente sanas, que refieren sentir síntomas del Covid-19. “Este tipo de cuadros son de origen nervioso. Nosotras les decimos a los pacientes que no piensen de manera negativa, ya que el estrés y la ansiedad provocan que las defensas del cuerpo bajen e, incluso, podría ocasionar el avance de una enfermedad”, explicó Cruz.

La psicóloga Flor de María Cruz también ha identificado un incremento de casos de personas que manifiestan miedo, pérdida del apetito, deseos de llorar, tristeza y falta de sueño a raíz de la pandemia de Covid-19, en Nicaragua.

Entre los casos que ha atendido menciona el de una mujer a la que le causa pánico ver personas con mascarillas, porque asume que tiene el virus y se puede contagiar. También atendió a una joven que se queja de dolor en el pecho y piensa que es una señal de que sufrirá un infarto. “La misma ansiedad y el miedo  les hace creer que presentan los síntomas del coronavirus, y aducen que tienen dolor o fiebre, pero todo es mental, se enferman psicológicamente”, aclara.

Por su parte, la psicóloga Lesbia Rosales Novoa agrega que la mayoría de personas que  llaman a sus consultas en busca de atención psicológica son mujeres de 20 a 56 años. Son personas de diferentes partes del país que sufren ansiedad y estrés y que necesitan atención, dijo.

Las líneas telefónicas que estas tres especialistas en salud mental han puesto a disposición de personas que sufren ansiedad y estrés son: 89523163- 57166869-87707245. Brindan atención de lunes a viernes de 2:00 a 5:00 de la tarde.