Cortesía/Teletica

Javier Sancho Bonilla, exembajador de Costa Rica en Nicaragua, considera que a Daniel Ortega y Rosario Murillo no les conviene seguir tensando los hilos con la Unión Europea. “La posición radical que han adoptado, solo los aísla más. No les conviene”, advierte en esta entrevista con DESPACHO 505. Es más, cree que es momento de que el régimen orteguista se abra al diálogo genuino.

A Sancho Bonilla, lo respaldan 42 años de carrera diplomática para asegurar que aunque, por ahora, los tonos están elevados entre el régimen y los líderes de los países europeos, la crisis abre la posibilidad para un entendimiento: “Así es la diplomacia, el arte de la negociación” que, en este caso, tendría que comenzar por el tema «más fácil  y difícil para el régimen: los presos políticos».

El exdirector de Política Exterior de Costa Rica y exembajador en Managua, no ve a Ortega ripostando la medida de Bruselas que este lunes declaró «non grata» a la representande Nicaragua, Zoila Müller. Recordó que la Unión Europea «empata» las acciones del régimen, pues hace dos semanas, fue ordenada la expulsión de la embajadora en Managua, Bettina Muscheidt.  “Por ahora es posible que quede ahí”, dice.   

Hasta el momento, la vocera de la dictadura, acostumbrada a vociferar contra los que ella y su esposo llaman potencia imperialista, ha guardado silencio sobre la decisión de la Unión Europea (UE) de declarar “persona non grata” a Müller, lo que refuerza la teoría del exdiplomático.

Según Sancho Bonilla Ortega, una vez más, tiene la solución a la crisis del país en su cancha. “La Unión Europea es clara: dice que está dispuesta a apoyar un diálogo. El régimen el que tiene la última palabra”, remata.

ORTEGA DEBERÍA ESTAR PREOCUPADO

¿Cómo lee usted la decisión de la Unión Europea de expulsar a la embajadora de Nicaragua en Bruselas?

Es claramente una medida que responde a la reciprocidad en primer lugar. En derecho internacional es más conocida como una medida de retorsión. Una respuesta justa ante la medida que Ortega tomó antes.

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Ortega, casi que va tomando el camino de régimen de Corea del Norte, es un país que vive un aislamiento casi total. No sabemos por cuánto tiempo tiene la capacidad de mantenerse así.

Ortega, casi que va tomando el camino de régimen de Corea del Norte, es un país que vive un aislamiento casi total. No sabemos por cuánto tiempo tiene la capacidad de mantenerse asíJavier Sancho, exembajador de Costa Rica en Nicaragua

¿Cómo cree que lo toma el dictador? ¿Debe preocuparse?

Ortega no va opinar nada al respecto. Ya lo hemos visto actuar en otras circunstancias cuando otros países implementan medidas en su contra como las sanciones y las restricciones para ir a un país u otro. No le queda otro remedio que tomar nota.

Debe preocuparse, claro. Lo que vemos es más aislamiento y no del país, porque la comunidad internacional no ha callado sobre Nicaragua, ha sido constante su tema en las agendas internacionales; es el régimen el que se ve cada vez más solo.

Exembajador Javier Sancho. Cortesía

¿Es posible esperar otras medidas?

En diplomacia todo se puede esperar, es el arte de la negociación, pero así como como se genera una fricción,  también puede abrir un diálogo. Ellos (los europeos) han hablado que sí, que se anotan a un diálogo como una solución a la crisis que vive Nicaragua (…) la Unión Europea está llamando a un diálogo y está dispuesta a apoyarlo si se hace de forma seria.

¿Ve a la dictadura respondiendo a un diálogo?

Eso depende mucho de lo que quiera el régimen. El problema es que a estas alturas no sabemos qué puede exigir, ha perdido mucho.

UN RÉGIMEN DEBILITADO

¿Cómo lo ve usted?

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El señor Ortega ha asumido posiciones radicales que lo han llevado al aislamiento, yo recomendaría el diálogo. Ortega, casi que va tomando el camino de régimen de Corea del Norte, es un país que vive un aislamiento casi total. No sabemos por cuánto tiempo tiene la capacidad de mantenerse así.

Puede que mientras hablamos, la diplomacia esté abriendo caminos de diálogo, hay muchos intereses, está la parte comercial, el punto económico también es clave.

¿Debe Ortega temerle a esa parte?  

Bueno, no debemos olvidar que se trata de un grupo de países, es un bloque poderoso y con muchas influencias en la región.

Y si ese diálogo fuese posible, ¿por cuál tema comenzaría, según su criterio?

Por el más fácil  y difícil para el régimen: los presos políticos. No hay foro, no ha habido país, ni organización internacional que no exija eso primero. Prima Facie, como se dice en política. Después el tema de la democracia, por eso Ortega ha preferido oídos sordos antes.  

¿Usted cree que se debe dialogar con la dictadura?

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Debe haber un diálogo, yo lo creo así. Lo he dicho antes y lo pienso, según mi experiencia debe haber un diálogo franco para liberar al primer término a la oposición  y solucionar la crisis en Nicaragua.