Una testigo que escuchó decir a Roberto de Jesús Reyes Saravia que había asesinado a “la señora” porque se resistió a entregarle el dinero que llevaba cuando la “guiaba” por un paso irregular de la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, y las hebras de su cabello que quedaron adheridas a la blusa de la víctima fueron elementos determinantes para que un juez de Managua lo declarara culpable.

Norma Rosa Saravia Rugama, originaria de Boaco, había conseguido trabajo en Costa Rica, y pagó al supuesto guía de migrantes para que la condujera hasta ese país por una ruta irregular. Nunca llegó a su destino y fue reportada como desaparecida hasta que las autoridades localizaron su cadáver e identificaron a Reyes Saravia como el principal sospechoso.

El fallo de culpabilidad lo dictó este martes el juez Noveno de Distrito Penal de Managua, Luden Martin Quiroz, quien explicó que aunque en el juicio no se contó con testigos presenciales del crimen, “los testigos logran ubicar al acusado, el día y la hora en que la víctima Norma Rosa Saravia es trasladada hacia Costa Rica y que a partir de ese momento no se volvió a saber de su paradero”, detalló el judicial.

En el debate de pena la Fiscalía solicitó que se condene al acusado a cadena perpetua por el delito de asesinato agravado y a 7 años por el robo.

Marbelly Saravia dijo a DESPACHO 505 que en el juicio “no quedó ninguna duda” de que el asesino de su hermana fue Reyes Sequeira, quien la asesinó y robó sus pertenencias, entre ellas un reloj, un teléfono y 72, 000 colones.

“No hay dudas de él fue el asesino y testimonios nos sobran para demostrar que junto a dos mujeres se dedican a asaltar a sus víctimas cuando las trasladan a zonas despobladas y montañosas de la zona fronteriza con Costa Rica y como familia esperamos que se castigué con cadena perpetua”, dijo.

LE OFRECIÓ GUIARLA Y LA ASESINÓ

La desaparición de Norma Rosa Saravia, de 59 años, ocurrió la mañana del 30 de marzo. A eso de las 5:40 de la mañana llegó al puesto fronterizo de San Pancho, ubicado en San Carlos, Río San Juan, en compañía de su hermana Marbelly Saravia, quien habita en ese municipio. En el lugar se encontraron con Reyes Sequeira quien ofreció su servicio como guía por 10, 000 colones.

Esperaron a que dos mujeres y un muchacho se unieran al grupo y luego se dirigieron al sector conocido como La Ceiba para cruzar al lado tico, donde la esperaría un taxi que la trasladaría al cantón de Los Chiles, ubicado a unos 6 kilómetros del límite entre ambos países.

Sin embargo la migrante nunca llegó a su destino final (San Ramón de Alajuela) y tras una intensa búsqueda su cuerpo fue encontrado el 13 de abril en el sector de La Ceiba, que forma parte de la Reserva Esperanza Verde, del municipio de San Carlos.

El día que cruzaba hacia Costa Rica, a las 8: 30 de la mañana Norma se encontró con su hija Brenda Sandoval Saravia y su sobrino Victoriano Saravia quienes retornaban a Nicaragua.

TESTIGO LO ESCUCHÓ CONFESAR EL CRIMEN

Desde su desaparición el acusado no volvió a ser visto en la zona fronteriza, pero el 23 de abril fue capturado en Los Chiles, Costa Rica, donde habitaba este nicaragüense. El sujeto fue entregado a las autoridades nacionales y acusado por asesinato agravado y robo agravado.

En el juicio, una ciudadana que también se dedica a guiar migrantes por puntos no habilitados de la frontera de San Pacho confirmó que Reyes Sequeira fue quien se trasladó con la victima hacia un sector montañoso de La Ceiba que utilizan como ruta para llegar a territorio costarricense.

“Una hora después regresó sofocado pidiéndome agua para lavarse ya que se había ido en un charco”, relató la mujer identificada como Allabeth Pérez Martínez, quien agregó en su declaración, que al día siguiente escuchó que el acusado le dijo a dos mujeres que había matado a la señora porque se negó a entregarle el dinero.

El acusado a la vez quedó al descubierto porque las autoridades encontraron hebras de su cabello en la blusa de la víctima. El biólogo forense Domingo Guido Novoa analizó las muestras y concluyó que pertenecían al acusado, “lo que demuestra que hubo contacto directo entre el acusado y la víctima”, explicó el juez.

“En consecuencia para esta autoridad ha quedado demostrado la teoría del caso del Ministerio Publico. El acusado es culpable del delito de robo agravado y asesinato agravado”, señaló el judicial.

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