“Allí no hay velas ni cortinas”, con esta frase el cardenal Leopoldo Brenes desechó la versión de Rosario Murillo sobre el ataque a la Sangre de Cristo en la Catedral de Managua. Fue un atentado, sostiene el jerarca católico.

La iglesia de Nicaragua sufrió un atentado terrorista este viernes. No se trata de un evento fortuito, si no de algo planificado, dirigido. Lo sostuvo con firmeza el cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, al referirse a la destrucción de la centenaria imagen de la Sangre Cristo en la Catedral de Managua. En la capilla “no hay velas ni cortinas”, se ha escuchado decir al jerarca, desacreditando por completo a Rosario Murillo, quien insinuó que los fieles son los responsables del daño que ha causado conmoción y repudio.

“Yo considero que esto es un acto terrorista, y así lo quiero decir claramente, es un acto terrorista, un acto de amedrentar a la iglesia”, denunció el religioso dejando entrever que los reportes de la policía y los bomberos apuntan más a la teoría de la veladora que mencionó Murillo que a la de un atentado.

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El cardenal Brenes remarcó tiene la certeza de que se trata de un ataque planificado, porque testigos refieren que una persona estuvo dando merodeando en Catedral por alrededor de 20 minutos hasta que logró entrar a la capilla y se escuchó la explosión. El sujeto iba encapuchado y logró huir del lugar lanzándose por una ventana a la que hace un tiempo la habían robado la verja.

“Fue planificado con mucha calma”, insistió el sacerdote que lidera la Iglesia nicaragüense, antes de ingresar al templo y encontrarse con la venerada y culturalmente valiosa imagen de Jesús crucificado carbonizada.

NO HAY VELADORAS NI CORTINAS

“Yo considero que esto es un acto terrorista, y así lo quiero decir claramente, es un acto terrorista, un acto de amedrentar a la iglesia”, denunció el cardenal Leopoldo Brenes. Foto: ARQUIDIÓCESIS DE MANAGUA

Asimismo, el cardenal Leopoldo Brenes salió al paso de “alguna especulación” que apunte a que se trató de un evento accidental, por una vela mal puesta. Aseguró que desde hace muchos años no se permite colocar candelas cerca de la Sangre de Cristo. Contó que fue él quien recomendó al fallecido cardenal Miguel Obando y Bravo no colocarlas donde hubieran imágenes con más de 50 años, porque el calor y el humo las deteriora.

Este mediodía, Rosario Murillo, vocera del régimen de Daniel Ortega, aseguró que en la Catedral ocurrió un “incendio”, ocasionado por una vela que al entrar en contacto con una cortina provocó el fuego que alcanzó a la venerada Sangre de Cristo que tiene 382 años en Nicaragua, una reliquia del catolicismo.

Brenes reiteró que fue un “acto de terrorismo incendiario”.

LOS ENEMIGOS DE LA IGLESIA NO PROSPERAN

El atentado en la catedral es un reflejo de las agresiones que sufre la Iglesia desde abril de 2018, cuando estallaron las protestas contra el régimen Ortega-Murilllo y decidió ponerse del lado del pueblo.

Desde entonces los sacerdotes y templos nicaragüenses han sido objeto de ataques, represión, intimidación, persecución y amenazas de muerte. El exilio forzado del obispo Silvio Báez, una de las voces más críticas al régimen, es otro ejemplo.

El cardenal Leopoldo Brenes admitió que la Iglesia es perseguida y amenazada, pero aclaró: “Vemos como muchos que nos han atacados han perecido más adelante”.

El mismo monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, mostró su consternación por el atentado y secundó la contundente denuncia de la jerarquía católica nicaragüense.

“Me uno a mi hermano cardenal Leopoldo J. Brenes, al condenar con profundo dolor el sacrilegio contra la consagrada imagen de la Sangre de Cristo. Coincido con él que en esa capilla no hay velas ni cortinas. Fue un acto terrorista contra la fe del pueblo católico de Nicaragua”, valoró.

FOTOS: Arquidiócesis de Managua

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