El periodismo es parte de la resistencia pacífica en Nicaragua, dice el periodista y escritor Guillermo Cortés Domínguez al analizar la compleja situación que enfrenta en gremio en el contexto de la crisis sociopolítica, iniciada en abril.

El asesinato de un periodista, la captura y encarcelamiento de cinco colegas, la confiscación de 100% Noticias y Confidencial, el cierre de radioemisoras y televisoras locales; sumado a las amenazas, persecución y hostigamiento que ha llevado al exilio a más de 60 periodistas lleva a concluir al destacado periodista Guillermo Cortés que la prensa independiente en Nicaragua sufre la peor represión registrada en las últimas cuatro décadas.

Daniel Ortega y Rosario Murillo “han impuesto un sistema de terror”, sostiene.

En esta entrevista el también escritor, docente y directivo gremial, reconoce a los periodistas como “parte de la resistencia pacífica ciudadana”, porque pese “al régimen despótico que los oprime, aprovechan las rendijas que todavía existen en los medios de comunicación tradicionales y cibermedios”, celebra Cortés.

“El principal reto es resistir”, apunta.

¿Cuáles son los principales retos que enfrenta el periodismo independiente en Nicaragua?

El principal reto es resistir para seguir informando a la ciudadanía que lucha de manera pacífica contra la dictadura. Más de 60 periodistas se han visto forzados a salir de Nicaragua y decenas más están refugiados en su propio país, cambiando de casa o de ciudades, para huir de la represión. La cuestión es cómo, pese a la represión extrema, continuar informando. Muchos lo están haciendo pese al miedo. Varios periodistas se han unido para reportear en grupo, pues individualmente están más expuestos.

Otro desafío es desempeñarse de manera profesional y no caer en la propaganda, es decir, investigar, consultar varias fuentes, constatar, antes de publicar. Pese al contexto en que vivimos como en un país ocupado por un ejército invasor, con un Estado de Sitio y Ley Marcial de hecho y bajo políticas de terrorismo de Estado.

Algunos medios están resistiendo a la embestida del régimen, ¿podríamos decir que en Nicaragua todavía existe libertad de prensa?

No existe una libertad de expresión, pero hay resquicios para informar y opinar. La dictadura ha impuesto un sistema de terror. Asesinó a un periodista en abril del año pasado y tiene capturados a cinco, entre ellos a Miguel Mora y Lucía Pineda, confiscó bienes y activos de un canal de televisión, de un ciberdiario, de dos programas de televisión, cerró una radioemisora en León, varios programas en radio y televisión en Las Segovias y clausuró los pequeños canales de televisión de La Dalia, El Cuá y Pantasma, en Matagalpa y Jinotega. ¿Cómo puede haber libertad de expresión ante semejantes aberraciones de la tiranía? Además, muchos periodistas y comunicadores son amenazados mediante llamadas telefónicas o públicamente desde los canales de televisión y radioemisoras de los Ortega-Murillo. Lo realmente importante y valioso, es que el periodismo nacional aprovecha las rendijas y los recovecos que todavía existen en los medios de comunicación tradicionales y cibermedios, para filtrar contenidos que no son del agrado de la dictadura orteguista. Los periodistas reportean, entrevistan, redactan y publican, pese al régimen despótico que los oprime.

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Informar se ha convertido en uno de los oficios más peligrosos, los periodistas parecen estar en la indefensión…

En efecto, los periodistas en Nicaragua parecemos estar en la indefensión porque prácticamente la dictadura de los Ortega-Murillo ha hecho lo que ha querido con nosotros. Frente al poder de las armas, que es el soporte del régimen, poco podemos hacer los periodistas. Aunque hemos marchado, hemos realizado plantones, emitido comunicados, apoyado la resistencia pacífica del pueblo, no podemos frenar la represión, pero eso no significa que estemos indefensos, prueba de ello es que todavía, a nueve meses del estallido social, se escuchan voces críticas, no han logrado cerrar todos los medios y programas, no han podido silenciarnos totalmente. El periodismo nacional es parte de la resistencia pacífica de la ciudadanía.

Esta es la peor situación en la historia del periodismo nicaragüense, que está plagada de atentados contra la libertad de expresión

¿Estamos ante una de las peores embestidas que sufre la prensa independiente?

Esta es la peor situación en la historia del periodismo nicaragüense, que está plagada de atentados contra la libertad de expresión, como el asesinato de un periodista por parte de William Walker o las atrocidades cometidas por la dictadura somocista, que mandó a matar a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, multó económicamente a medios y periodistas, los cerró e incluso bombardeo al diario La Prensa. Ahora la dictadura orteguista, en su represión al periodismo, ha superado al somocismo.

¿El reciente exilio de Carlos Fernando Chamorro representa una victoria para el régimen?

Carlos Fernando es un periodista destacado y una personalidad con proyección internacional, por tanto, su exilio ha agregado más elementos que ayudan en el exterior a interpretar la gravedad de la represión que mujeres y hombres de prensa estamos viviendo en Nicaragua. Pese al asedio montado al Canal 12 y a la ausencia en la última semana de su jefe de prensa, Danilo Lacayo, Chamorro ya transmitió una edición de sus programas Esta Noche y Esta Semana en este medio, y ha continuado con sus ediciones diarias del ciberdiario Confidencial, así que lo forzaron a salir del país, pero no lo silenciaron. Desde estas perspectivas este hecho no puede ser considerado como una victoria de los Ortega-Murillo, sino como una derrota.

Poco a poco el país pierde las voces que más alto se alzaban para denunciar las graves violaciones a los derechos humanos que se cometen en el país. Eso podría ser desmoralizador para la ciudadanía en general.

Claro que desmoraliza que continúe la represión y que se profundice, que sigan los secuestros y los juicios políticos con sentencias de culpabilidad pre elaboradas, y que incluso continúen los asesinatos, como el del productor de café Rubén Rugama, de El Cua, Jinotega, un activista político contra la dictadura muerto a balazos este miércoles por paramilitares. Desmoraliza también que la resistencia pacífica de la ciudadanía haya disminuido tan severamente por la criminalización de las marchas y de todo tipo de protesta a partir del 28 de octubre. La prisión y el exilio también tienen un efecto negativo en el estado de ánimo de parte de la población. Sin embargo, la información, el análisis, las entrevistas y comentarios, continúan, las voces no se pierden, siguen vigentes en otras modalidades.

¿Qué papel jugarán las plataformas digitales ante este nuevo escenario? ¿cuáles son los retos a los que se enfrentan estos sitios?

En el actual contexto de profundización de la represión al periodismo que ha obligado a 62 de ellos al exilio, varios programas que se transmitían por radios, estaciones de televisión y cibermedios locales, se transmiten desde las redes sociales como YouTube o Facebook, como si no hubiera pasado nada en Nicaragua. Así que si la dictadura continúa su represión y lograra silenciar a todos los medios de comunicación tradicionales basados en Managua y otras ciudades, no podrá acallarlos por completo, porque sus voces seguirán resonando desde las plataformas digitales. Hoy en día todos los medios son cibermedios, por tanto, es imposible eliminarlos como quisiera la dictadura orteguista.

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Organismos internacionales han denunciado los atropellos a la prensa independiente por parte del gobierno, ¿cómo se perfila este escenario a corto plazo?

Los organismos internacionales de derechos humanos han investigado y comprobado las terribles violaciones a los derechos humanos por la dictadura orteguista y sus informes han sido decisivos para que el mundo conozca que se cometieron crímenes de lesa humanidad y que se trata de un régimen corrupto y sanguinario. Dentro de esto, constataron en el terreno la brutal represión específica hacia periodistas, comunicadores y medios de comunicación. Estas denuncias son valiosas porque han logrado aislar internacionalmente a la tiranía y porque, quizás, han logrado contener, aunque fuera un poco, la represión, pero no pueden detenerla, así que continuará la denuncia, que es necesaria, pero no impedirá que siga el ensañamiento del régimen contra la prensa nacional independiente.

Para terminar, la Unión Europea recientemente condenó la represión a la prensa en Nicaragua y la aplicación antojadiza de la ley antiterrorista, ¿qué impacto tendrá esta acción contra el gobierno?

La dictadura ha dado muestras de que no le importa nada, más que continuar aferrada al poder, como lo ha demostrado fehacientemente con el baño de sangre al que ha sometido a la ciudadanía. Mientras un grupo de eurodiputados está de visita en el país, la Policía orteguista y los paramilitares, capturaron a diez personas en León, a una en Managua y a otra en Chontales, cercaron de antimotines la entrada al Canal 12 y han estado hostigando a sus periodistas. No les importa nada. Estas condenas a la represión como la de la Unión Europea son importantes, porque forman parte de un proceso de consolidación del descrédito e ilegitimidad internacional del régimen de los Ortega-Murillo, pero no tienen un impacto visible en la realidad nacional, por ejemplo, disminuir la represión o la excarcelación de las presas y presos políticos, o el cese del hostigamiento y cierres de medios de comunicación.

Sin embargo, no hay que descartar que en estos días se estén produciendo hechos importantes tras bambalinas de los cuales no hay comunicación a la opinión pública: se sabe que coincidiendo con la llegada de los eurodiputados, vinieron a Managua los funcionarios del gobierno norteamericano, P. Michael McKinley, asesor superior del Secretario de Estado, y Julie J. Chung, subsecretaria principal adjunta de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, quienes presuntamente ya habría tenido una primera conversación con el tirano.

Ninguna salida negociada a espaldas de la población, dará resultado. Por eso es importante la reactivación de la resistencia pacífica de la ciudadanía, a fin de que su protagonismo esté presente en los procesos políticos que tendrán que desatarse para encontrar una salida a la crisis que vivimos, en la que un primer paso sería ¡Que se vayan!, los Ortega-Murillo, y luego elecciones libres, gobierno provisional, constituyente, refundación del Estado y la construcción de una sociedad en libertad y democracia, con justicia, institucionalidad y pleno respeto a los derechos humanos.

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