Luego de que la Policía descartara que el incendio en la Catedral de Managua haya sido provocado por explosivos, la Iglesia reafirmó que hubo mano criminal y exige castigar a los autores intelectuales y materiales de este “acto macabro”. 

La Arquidiócesis de Managua pidió la noche de este viernes a la feligresía católica de Nicaragua “estar atentos a las orientaciones” del cardenal Leopoldo Brenes “para dar respuesta desde la defensa de la integridad de la fe al sentimiento de dolor e impotencia que sufrimos”, tras el incendio provocado en la Catedral de Managua en el que la imagen de la Sangre de Cristo, una de las más antiguas y veneradas del país, quedó completamente calcinada.  

El llamado de la Iglesia se dio minutos después de que la Policía Orteguista haya descartado que el incendio provocado por un sujeto, aún no identificado, haya sido provocado con pólvora, combustible o sustancias explosivas, como denunció al Arquidiócesis desde un primer momento. 

El ataque a la Catedral de Managua se suma a una serie de actos sacrílegos, de violaciones a la propiedad de la Iglesia, de asedios a los templos, “que no son otra cosa que una cadena de sucesos que reflejan el odio a la Iglesia católica y su labor evangelizadora”, señaló la Arquidiócesis.  

Esta acción “deplorable” ofende y hiere profundamente la piedad de todo el pueblo católico nicaragüense, al ser esta imagen de Cristo crucificado una de las más amadas y veneradas por los fieles, a quienes ha acompañado por más de trescientos años en Managua. 

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Los daños contra la fe del pueblo católico, agregó la Arquidiócesis, “exigen un análisis a fondo, para esclarecer los autores intelectuales y materiales de este acto macabro y sacrílego”. 

BRENES: FUE PLANIFICADO 

El cardenal Leopoldo Brenes junto al clero arquidiocesano repudió el “acto terrorista” perpetrado contra el Santísimo Sacramento en la capilla dedicada a la consagrada e histórica imagen de la Sangre de Cristo, “la cual fue calcinada en su totalidad por un artefacto todavía no identificado, pero de una fuerza destructiva y contundente en la que se reconoce un acto premeditado y planificado, por una persona experta en manipular este tipo de objeto siniestro”. 

Según el testimonio de personas presentes en el lugar de los hechos, el desplazamiento que el sujeto realizó, previo a la acción criminal y la forma de escapar, indican que “tenía un claro objetivo de realizar el ataque”, sostiene la Iglesia. Además, aclaran que, dado que existe un área específica y separada para encender velas, “descartamos la hipótesis de un incendio accidental”. 

La Iglesia respondió así a un informe preliminar brindado el mediodía de este viernes por Rosario Murillo, a vocera del régimen de Daniel Ortega, quien culpó a los devotos del incendio por “velas encendidas” no manipuladas correctamente.  

VERSIÓN POLICIAL 

Nueve horas después del ataque a la catedral, la Policía informó en un comunicado que “no se detectaron residuos de pólvora artesanal, sustancias explosivas de origen industrial, ni acelerante tipo hidrocarburo (gasolina, diésel, kerosene o thiner) en muestras de material combustionado”. 

También descartó la ocurrencia de cortocircuito o recalentamiento del sistema eléctrico, como fuente de inicio del fuego. Lo que sí se encontró, según la Policía, fue un atomizador plástico con alcohol (volátil, de fácil combustión).  

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La Policía descartó que el incendio en Catedral de Managua haya sido producto de una explosión como sostiene la Arquidiócesis de Managua.

La Policía desmintió así la primera versión brindada por Rosario Murillo. Sin embargo, evitó referir que hubo mano criminal y descartó la denuncia de la explosión de una bomba molotov, a como indicó la iglesia desde el primer momento.  

La institución orteguista dijo que en coordinación con bomberos, continúa las investigaciones y peritajes criminalísticos para el esclarecimiento del hecho. 

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