Celia Cruz, presa política de Ometepe es víctima malos tratos por su doble condición de perseguida política y mujer trans. Ella se queja, pero los custodios de La Modelo no aplican el reglamento.

El calvario de Celia Cruz en La Modelo es doble: es presa política del régimen de Daniel Ortega y es una mujer trans encerrada en una cárcel para hombres. Los custodios del penal incentivan la hostilidad de otros internos contra Celia: la han golpeado, amenazado de muerte con puñal en mano, la insultan constantemente por su identidad de género y no hay intervención de las autoridades para protegerla.  

La denuncia fue hecha por la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos (IM-Defensoras). Celia Cruz, reconocida opositora de Esquipulas, Moyogalpa (Isla de Ometepe) fue detenida por segunda vez el 21 de abril pasado. Recibió una cita de la Policía con la excusa de que mediaría para la liberación de otros jóvenes que habían sido detenidos por conmemorar el segundo aniversario de la Rebelión de Abril y cuando se presentó fue trasladada a Managua.  

IM Defensoras denunció que Celia es víctima de interrogatorios en los que se le pregunta por su activismo político, sufre humillaciones y malos tratos por su doble condición de perseguida política y mujer trans, amenazas e insultos por parte del personal del centro penitenciario y privación de acceso a medicamentos.  

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Familiares de Celia han reportado que un preso con el que compartía celda la agredió luego de verla socializar con otros internos. El hombre la insultó y luego la golpeó en la cara. El 15 de julio una de las abogadas defensoras de Celia denunció que el interno Erickson Castillo robó y amenazó de muerte al preso político Edwin Mora y que cuando Celia intervino para defender a su compañero agredido, Castillo sacó un puñal y amenazó con matarlos a ambos.  

“Desde la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos denunciamos estos hechos y le recordamos al Estado nicaragüense que es responsable de la vida y la integridad física, moral y psicológica de Celia Cruz, así como de garantizar el pleno respeto a su identidad sexual y de género”, expresó la organización. 

VÍCTIMA DE UN PROCESO JUDICIAL POLÍTICO 

Celia Cruz, de 34 años, fue acusada por delitos de secuestro extorsivo, obstrucción de funciones y daño agravado tras participar en las protestas contra el régimen de Daniel Ortega realizadas en Esquipulas, Moyogalpa, en abril pasado y podría recibir una pena de 17 años de cárcel. 

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“Hacemos un llamado a la comunidad internacional y a los organismos de derechos humanos para que se pronuncien y activen mecanismos para garantizar la seguridad y libertad de Celia Cruz y las otras tres presas políticas que permanecen injustamente privadas de libertad en Nicaragua”, demandó IM – Defensoras. 

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