La madre del santo milenial Carlo Acutis: «Los jóvenes encontrarán un amigo»
El pasado domingo, en la plaza de San Pedro, una madre llevó por primera vez al altar, ante el papa León XIV, un relicario con el corazón de su hijo: Antonia Salzano fue la madre de Carlo Acutis, un chico italiano fallecido a los 15 años que se convirtió en el primer santo milenial. "Los jóvenes encontrarán un amigo", aseguró a EFE.
Acutis fue canonizado junto con otro joven, Pier Giorgio Frassati, en una ceremonia que resultó multitudinaria. Murió en 2006, a los 15 años, por una leucemia fulminante y en su breve vida de chico normal, apasionado por el deporte, la naturaleza y los animales, también se dedicó a ayudar a los demás y a extender la fe por Internet a sus coetáneos.
Su madre, que se convirtió en su principal testimonio, en la voz de su hijo santo, recibió a EFE antes de la ceremonia en la bellísima casa en la colina que Carlo quiso que comprasen en Asís (centro), para estar cerca de la naturaleza y de otro santo tan importante para la Iglesia como san Francisco.
"Carlo era un chico de su tiempo, que vivió todo lo que vivían los jóvenes entonces, pero que había abierto de par en par la puerta de su corazón a Dios y su vida ordinaria se convirtió en extraordinaria", explicó en una entrevista.
¿Cómo un chico normal pudo convertirse en un santo? "Pues era un chico muy devoto y espiritual desde que era pequeño. Hizo su primera comunión con 7 años y empezó a ir a misa, a las adoraciones eucarísticas, a rezar el rosario y leer las Sagradas Escrituras cada día. Tenía una vida muy espiritual, pero también muy abierta a los demás".
Contó la madre de Acutis que ya con 9 años "empezó a organizar una especie de Cáritas doméstica: llevaba comida, bebida, mantas y sacos de dormir a la gente que dormía en la calle y seguía su apostolado con las personas mayores o ayudaba a los chicos que sufrían acoso escolar y otros problemas".
Pero, sobre todo, "empezó el trabajo de evangelización a través de Internet. Porque era un genio de la informática. Tenía 9 años y ya leía los libros que compraba en la librería universitaria, hacía programas informáticos, de estadística, y toda esta sabiduría la transformaba en anunciar a Cristo".
Conocido como el patrón del internet
El que se convirtió en el primer santo milenial ya era conocido como el "patrón de Internet" y por eso fueron sobre todo los jóvenes católicos los que llenaron la plaza de San Pedro para la canonización, los mismos que en estos años convirtieron Asís, donde se encontraba expuesto su cuerpo, vestido con sudadera y zapatillas de deporte, en un lugar de peregrinación.
"Al final fue un chico que vivió una vida normal, lo que nos dice que también era posible llegar a la santidad hoy, y esto fue una señal de esperanza para los jóvenes", dijo Salzano, al resaltar que, ante los problemas de los jóvenes de hoy en día, como "la pornografía, la droga, el alcohol, Carlo enseñaba que era posible salir adelante, no caer en todo esto, y por eso es un ejemplo".
En Carlo "podían encontrar un amigo, alguien que vivió lo que ellos vivían", explicó.
"Porque en un santo del pasado era más difícil, era alguien que había vivido hace mucho tiempo, que vestía diferente. Carlo se vestía como ellos, era alguien más cercano y así probar un sentimiento de amistad resultaba más fácil, pues vivió lo que estaban viviendo ellos y esto fue muy importante", destacó.
"Aunque fuera un gran dolor la pérdida de un hijo, yo sabía que eso no era el final y que íbamos hacia una vida mejor, y Carlo estaba en el Paraíso", añadió sin perder nunca la sonrisa.
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Y entre bromas afirmó: "Bueno, fui la madre de un santo, pero no soy santa. Carlo lo era naturalmente y yo tuve muchos defectos, pero ahí estaba buscando un camino de santificación. Lo intentaba".



