Josué Martínez Rodríguez y Eva María Valladares, los padres de un nicaragüense asesinado en México, cumplen un mes sufriendo por el dolor de su pérdida y la impotencia de no saber si podrán recuperar su cadáver.

Wilder Rafael Martínez Valladares, de 19 años, fue asesinado en el municipio de Reynosa, del estado mexicano de Tamaulipas, al norte de México, por una red criminal, cuando pretendía cruzar de manera irregular a Estados Unidos en busca de un mejor porvenir. A su familia ninguna autoridad le comunicó la tragedia, se enteraron a través del reporte noticioso sobre el ataque armado, y desde entonces han peregrinado sin éxito en busca de apoyo para repatriarlo.

La pareja vive el doloroso drama en la comunidad Las Vueltas del Kilambé del municipio de Wiwilí, en Jinotega, donde todas las mañanas se levantan con la ilusión de encontrar a una persona solidaria que les ayude a realizar las gestiones correspondientes para trasladar el cuerpo de su hijo lo más pronto posible.

“Para nosotros el sufrimiento ha sido doble, ya que además del dolor causado por el crimen de nuestro hijo, también vivimos momentos de angustia al no poder repatriar sus restos para darle cristiana sepultura en su tierra natal, y a medida que transcurren los días el calvario es peor y por eso hasta estamos recibiendo terapia psicológica”, dice Martínez.

PIDE AYUDA

Explica que todo se les ha dificultado por no contar con asesoría sobre el proceso a seguir, así como la falta de recursos económicos. El padre del migrante nicaragüense pide que quienes tengan la voluntad de colaborar con ellos lo contacten al número 89843055.

“Yo necesito de alguien que nos oriente, para avanzar con los trámites de repatriación del cuerpo de mi hijo y del apoyo de personas de buen corazón que nos ayuden a costear los gastos del traslado, porque somos una familia de escasos recursos”, rogó.

Agregó que a través de una joven que trabaja en Caritas de Nicaragua, recientemente pudo confirmar que el cadáver de su hijo permanece en una morgue del Servicio Médico Forense (Semefo) de la ciudad de Reynosa del estado de Tamaulipas, localizado en la zona fronteriza con Estados Unidos, donde el 19 de junio asesinaron a su hijo.

“Esta joven hizo contacto con una persona que trabaja en México en temas de derechos humanos y a través de él, se logró verificar que mi hijo está en la morgue de Reynosa, Tamaulipas”, señaló.

Dijo que su hijo, salió de la comunidad en la que ellos habitan el 18 de mayo con la ilusión de llegar a Estados Unidos, para trabajar y ayudarles a pagar las deudas que contrajeron al perder sus cultivos de café producto de los deslaves que se registraron durante el paso de los huracanes Eta e Iota.

“Inicialmente mi hijo había migrado a Costa Rica, pero regresó en diciembre del 2020 y al ver que los huracanes habían destruido nuestras tres manzanas de café decidió irse el 18 de mayo con su tío Hernán Valladares en busca del llamado sueño americano, pero cuando ya estaba a punto de cruzar a Estados Unidos me lo mataron”, contó el adolorido padre.

Recordó que la última vez que habló por teléfono con su hijo fue la noche del 17 de junio, cuando recibió una llamada de él, para informarle que ya estaba en Reynosa, resguardado en una bodega a la espera de que un coyote llegara a traerlos para cruzar el río Bravo e ingresar a Estados Unidos y que necesitaba que le enviara dinero para pagar ese último tramo de la travesía”, relató.

Pero esa misma noche hombres armados llegaron a secuestrarlos junto a otros migrantes y aunque su tío escapó, el joven no corrió con igual suerte y desde ese momento perdieron contacto con él.

Dos días después fue asesinado durante un ataque perpetrado por integrantes de una red de criminales que dejó al menos a 14 civiles fallecidos, según diarios mexicanos.

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