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La oposición, hacia un suicidio político 

La Alianza Ciudadana se resiste a entablar comunicación con la Coalición Nacional. De llegar dividida a las elecciones, los nicaragüenses opositores al régimen de Daniel Ortega deberán elegir en las casillas de CxL o el PRD. El principal beneficiado será Ortega. “La unidad es un espejismo cargado de hipocresía”, dice una analista. 

Por JOSÉ DENIS CRUZ | 23-02-2021

Los grupos de oposición de Nicaragua exhiben quién tiene más músculo. En tres años, las agrupaciones no han sido capaces de establecer un bloque único para presionar a Daniel Ortega por reformas electorales que deriven en un proceso electoral con todas las garantías democráticas, en noviembre próximo. La Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), que en su momento trabajaron juntas en la conformación de la Coalición Nacional, han entrado en una tercia. Ideologías y desconfianza mutua los ha vuelto adversarios con un mismo objetivo y discurso: construir unidad para derrocar a la dictadura.

Para fortalecer el músculo político, la Alianza se ha unido al partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), y la Coalición tiene al Partido Restauración Democrática (PRD), cuyas casillas podrían ser el vehículo para participar en los comicios de noviembre próximo. Si no se logra la unidad, de la Alianza Ciudadana (conformada por la Alianza Cívica y CxL) y la Coalición Nacional (en la que está el PRD y la UNAB) los nicaragüenses tendrán que elegir en noviembre próximo entre la casilla de Kitty Monterrey y Saturnino Cerrato.

“La palabra unidad ha perdido significado en Nicaragua, es un espejismo cargado de hipocresía. No hay madurez política. La oposición está fragmentada, estamos en un círculo vicioso, repiten lo mismo. Parece que se están posicionando para ganar diputaciones y no la elección”, dice el analista Bosco Matamoros. Si en noviembre deciden ir en dos bloques, los grupos de oposición se habrán suicidado políticamente, repitiendo los mismos errores de los partidos políticos en las generales de 2006, cuando Ortega ganó la Presidencia de Nicaragua.

La división de la oposición se marcó más a partir de septiembre cuando la Alianza Cívica decidió salirse de la Coalición Nacional, la misma que ayudó a crear con la UNAB y que se presentó en febrero de 2020. Esa decisión fue un terremoto político que hizo renunciar a figuras claves del sector de sociedad civil y académico, como Ernesto Medina, exrector de la Universidad Americana (UAM), Carlos Tünnermann, exministro de Educación, y Azahalea Solís, del Movimiento Autónomo de Mujeres, porque la agrupación no estaba siendo clara en su estrategia. “El sector privado ha mostrado simpatía con CxL, eso no se ha ocultado”, dice un político que integra la Alianza Cívica,

Pero la muestra de músculo empezó en enero de este año cuando la Alianza y CxL anunciaron la conformación de la Alianza Ciudadana. En una conferencia de prensa, el 13 del primer mes del año, Kitty Monterrey, presidenta de CxL, desconoció como oposición a la UNAB y a la Coalición, y llamó a las agrupaciones que integran ambas organizaciones a sumarse a su plataforma electoral. Tras la ruptura entre la Coalición y la Alianza Cívica, la primera aseguraba haberse quedado con líderes territoriales de la segunda, en un discurso que apuntaban a medir quién tenía más representación.

Ahora, el discurso de la Alianza Ciudadana es que es la opción “ideal” y “ganadora” para derrotar a Ortega. En decir que se ve a sí misma como la verdadera oposición. El discurso de la Coalición, por su parte, es que la Alianza Ciudadana está dominada por el empresariado y que busca la división de “todas las fuerzas opositoras”. Y para procurar un acercamiento en aras de la unidad, Carlos Tünnermann y Fabio Gadea Mantilla, se ofrecieron para ser mediadores entre ambas fuerzas a través de la Comisión de Buena Voluntad, que la Alianza rechaza al acusar a Tünnermann de procurar una unidad, a través de la Coalición.

“El gran problema que tenemos es que la oposición perdió mucho tiempo buscando cómo negociar con la dictadura, se perdió 2019 y 2020. Estamos contra el cacho. Que haya un grupo mediador entre la oposición indica que están mal, la política es el arte de negociar, de hablar”, comentó el analista Bonifacio Miranda, en un programa de entrevistas de Canal 10 de televisión. Tanto la Coalición como la Alianza Ciudadana han definido su propio concepto de unidad: la primera la concibe como la unión de todas las fuerzas de oposición, mientras que la segunda cree que debe ser entorno a una alianza electoral, en un casilla, que en su caso es CxL.

Desde que fue presentada la Alianza Ciudadana sólo ha logrado sumar una organización política. Ayer Kitty Monterrey firmó un acuerdo electoral con una agrupación de la Costa Rica. En la imagen la presidenta de CxL y Armando Arista, Representante Legal del Partido Movimiento de Unidad Costeña.

Pese a este escenario de acusaciones, la Coalición Nacional le ha pedido fecha y hora a la Alianza Ciudadana para negociar la unidad, sin que exista respuesta. Félix Maradiaga, candidato a la presidencia por la UNAB, dijo que continuará a nivel personal e institucional, insistiendo en la unidad de la oposición: “Hay que agotar todas las alternativas para lograrla. No unirnos sería un acto de traición a los que más sufren”. En declaraciones para este reporte, el político llamó a la Alianza Cívica a aceptar los buenos oficios de la Comisión de Buena Voluntad.

“La oposición ha enloquecido, dicen “unidad, unidad”, pero no quieren la unidad. Cada uno está con una factura enorme por debajo planteando “yo quiero el 30%, el 40% (de diputados)”, analiza con frialdad el analista Miranda. El único gesto de unidad de los líderes opositores es la firma del acuerdo “Unidad, Nicaragua primero”, promovido por Hagamos Democracia, que consiste en que apoyará a una candidatura única. Lo han suscrito Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora y Medardo Mairena, Luis Fley y Cristiana Chamorro.

Luciano García, que trabaja con la Comisión de Buena Voluntad para el acercamiento de la oposición, se pregunta que, si todos los candidatos dicen que quieren la unidad y que van a ir unidos a elecciones, qué podrá hacer el partido Ciudadanos por la Libertad. “Va a estar obligado a sentarse a negociar”, se responde. A mediados de enero de este año, Kitty Monterrey, presidenta de CxL, dijo que la Coalición Nacional y LA UNAB no existían, y García interpreta eso como que Monterrey no quiere ceder por “cuotas de poder''.

En un mes, la Alianza Ciudadana solo ha logrado sumar una organización. Este lunes, el Partido Movimiento de Unidad Costeña (Pamuc) suscribió una alianza política con el CxL. El acuerdo fue firmado por Kitty Monterrey, presidenta de Ciudadanos por la Libertad, y Armando Arista, representante legal de Unidad Costeña. En una nota de prensa, Monterrey explica que los acuerdos entre la Alianza Cívica y CxL establecieron que ella atendería el diálogo con partidos políticos con personería jurídica, mientras que la Alianza Cívica estaría a cargo del diálogo político con organizaciones de la sociedad civil. Este medio ha gestionado entrevistas con Kitty Monterrey, pero no ha accedido.

Ante este panorama de pugna entre las organizaciones, Tünnerman advierte que si la oposición va dividida a las elecciones de noviembre próximo, se repetirá el escenario de 2006 cuando Daniel Ortega ganó las elecciones con menos del 40% del electorado. Ese año, el liberalismo se dividió entre el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) de Arnoldo Alemán y Partido Liberal Independiente (PLI) de Eduardo Montealegre. “Si hubieran ido juntos, hubieran tenido los suficientes votos para derrotar a Ortega y no estaría en el poder”, enfatizó.

La oposición nicaragüense no sólo tiene el reto de unirse, sino también de lograr profundas reformas electorales, algo que parece poco probable, a pesar de que la Organización de Estados Americanos (OEA) le dio plazo a Ortega hasta el mes de mayo para impulsarlas. Ortega apareció este lunes y obvió este tema, aunque los analistas consideran que ya está jugando su juego, y muestra de eso es que le arrebató el PLC a la familia Alemán y se lo dio a su aliada en la Asamblea Nacional, María Haydée Osuna.

Con reporte de Nidia Ruiz. Elecciones 2021 es parte de una serie de artículos de cara al incierto proceso electoral que vive Nicaragua este año.