Las madres de los dirigentes universitarios Max Jerez y Lesther Alemán cumplen este miércoles 16 días sin ver a sus hijos detenidos por el régimen de Daniel Ortega y señalados de supuesta “traición a la patria”. Están desesperadas. En dos semanas no han podido verles y no saber cómo se encuentran les preocupa.

Lesbia Alfaro, madre de Lesther Alemán, indicó que los oficiales de la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como “el nuevo Chipote”, donde presume se encuentra detenido su hijo, no le dan información.

“Yo como madre estoy desesperada porque mi hijo allí está secuestrado, porque si a nosotros no nos dan razón de nuestros hijos, pensamos lo peor, porque violentan los derechos de ellos y los de nosotras como madres”, denunció.

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Heydi Meza, madre de Max Jerez, visiblemente afectada por la situación insiste en que la detención de su hijo es injusta. “Nosotros quisiéramos verlos y saber que están bien, pero los que están allí de custodios no dan ninguna información. Todo está como al comienzo”, señaló Meza.

La mujer indicó que denunciarán la detención de sus hijos a nivel internacional “para que haya más presión y que de esa manera podamos ver a nuestros hijos”.

La Policía luego de la detención de ambos dirigentes de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), informó que Alemán y Jerez fueron “cabecillas de tomas y destrucción de los centros de estudios” de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) y de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), “donde cometieron delitos de robo con intimidación (asaltos), secuestros, lesiones graves, violaciones, extorsiones, destrucción y daños múltiples, durante el fallido intento golpe de Estado en el año 2018”.

Pero en el 2019, el mismo Parlamento que domina Ortega, aprobó una Ley de Amnistía que absolvió de estos delitos a las personas que supuestamente se vieron involucrados en lo que el régimen denominó el intento de “golpe de Estado”.

El viernes 16 de julio, la Dirección de Migración y Extranjería le impidió el ingreso al país a Lesther Alemán, padre del dirigente universitario. Un oficial de esa instancia le dijo “vos no podés entrar al país”. El hombre respondió que Nicaragua “es mi país y soy nicaragüense”, a lo que el oficial replicó: “vos sabes bien lo que hizo tu hijo”. Ese mismo día fue deportado a El Salvador y ahora se encuentra en Estados Unidos.

Desde el pasado 28 de mayo, la Policía junto al Ministerio Público han emprendido una ola de detenciones que tiene bajo arresto a seis aspirantes a la presidencia y al menos 21 líderes de la oposición, empresarios y periodistas.

Según el independiente Mecanismo de Presos Políticos, en el mes de julio la dictadura encarceló a 13 personas más. A la fecha el régimen mantiene encarcelados a unos 136 presos políticos.

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“Todas estas personas recluidas están en condiciones de reclusión diferenciada con acceso restringido a patio sol, ventilación limitada por ventanas y puertas empernadas, acceso diferenciado a comida e interacción con familiares. Sumado a lo anterior, las personas recluidas en estos sectores suelen ser víctimas de interrogatorios prolongados y otras formas de castigos psicológicos y físicos, que constituyen formas de malos tratos y torturas”, señala la organización.

En promedio, desde el inicio de la crisis sociopolítica desatada en abril de 2018, las personas presas políticas han permanecido detenidas durante 770 días.

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