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Managua subsidia recicladora mal administrada por Fidel Moreno

En el 2013, el vertedero La Chureca se convirtió en la sede de una planta recicladora valorada en 50 millones de dólares, pero a siete años de su funcionamiento, bajo la administración de una empresa pública, se convirtió en una carga presupuestaria de 560 millones de córdobas.

Por RAFAEL LARA | 02-MAR-2020

MANAGUA — El 19 de febrero de 2013 en La Chureca, el basurero de cielo abierto más grande de Centroamérica que durante 42 años había crecido sin control en el histórico barrio Acahualinca, asentado en la zona costera de Managua, se inauguró una moderna planta recicladora que pondría fin a la miseria en que vivían más de 800 familias que hasta ese año “buceaban” entre los desperdicios, buscando comida y desechos inorgánicos para venderlos a empresas recicladoras.

Jorge Alfaro tiene intacto el recuerdo de ese día. Se levantó más temprano de lo habitual con mucho entusiasmo, con la esperanza de un nuevo comienzo. A mediados de los años años ochenta su familia se había mudado al submundo del vertedero. Tenía seis años de edad y no conocía la vida fuera de las montañas de desperdicios entre las que escarbaba, inicialmente buscando comida y, luego, seleccionando papel, aluminio o vidrio; cuando la exportación de material reciclable comenzó ser un negocio lucrativo.

“Me parecía un sueño. De la inmundicia, bajo el sol y los zopilotes rondando, pasamos a un lugar techado, con guantes y una gabacha para ganarme un salario, haciendo lo que sabía hacer desde niño. Ya no tendría que caminar entre las montañas de basura”, rememora.

Jorge fue de los primeros exchurequeros en laborar en la planta, pero hace dos años fue despedido tras manifestar inconformidad por ser obligado a participar en actividades políticas.

EMTRIDES NO ES SOSTENIBLE

Con el procesamiento de 1,000 toneladas de desechos a diario, según el proyecto original, se garantizaría la captación de 540 toneladas de material reciclable y la generación de empleo a más de 500 personas que como Jorge vivían en extrema pobreza y e insalubridad. Pero a siete años de su puesta en marcha, la Empresa de Tratamiento Integral de Desechos Sólidos (Emtrides), creada por la Alcaldía de Managua para administrar la obra, no ha logrado ser sostenible, por lo que se ha convertido en una carga para los capitalinos.

¿Cómo se explica que Emtrides no sea sostenible? Los balances de esta empresa son un misterio que ni los mismos concejales opositores, pese a solicitar información, han logrado obtener. Sin embargo, los informes de gestión municipal demuestran que de 2013 a 2019 la Alcaldía de Managua transfirió C$462.04 millones (unos US$15 millones) para su funcionamiento. Este 2020 Emtrides le costará a la municipalidad C$101.9 millones (US$3.1 millones).

En promedio, los ingresos propios históricos de Emtrides rondan los C$36 millones (US$1.09 millones) anuales, obteniendo el 85.2% de los servicios que presta a 284 empresas, mientras la venta de material reciclable aporta apenas el 14.8 % de sus ingresos.

Según los datos contenidos en los informes ejecutivos de gestión municipal de 2013 a 2019, Emtrides apenas cubre el 35.3% de sus costos de operación, de tal forma que su sostenibilidad depende de las transferencias municipales que solventan el restante 74.7%.

Para 2020, la proyección por ingresos propios de Emtrides es de C$33,983,080, pero el gasto total de la empresa será de C$135,970,504 (US$4.2 millones), según el Presupuesto General de Ingresos y Egresos 2020 de la Alcaldía de Managua.

Con esto, el subsidio municipal a Emtrides totaliza C$563.94 millones.

MATERIAL RECICLABLE GENERA INGRESOS MÍNIMOS

En el balance de egresos 2020 se detalla que C$95,230,504 corresponden a gastos corrientes, de los cuales C$38.2 millones están destinados a salarios de cargos fijos. En gastos de capital la partida es de C$40,740,000.

Las cifras demuestran que con sus ingresos propios la administración de Emtrides no cubren ni los salarios de sus 433 trabajadores.

Expertos consultados para este reportaje explican que Emtrides es una empresa que desperdicia su potencial como planta procesadora de basura, lo cual atribuyen a una administración deficiente.

Emtrides podría ser tan lucrativa como lo son las empresas nicaragüenses que en 2018, a pesar de la baja de los precios y la caída del mercado en China, exportaron US$17,1 millones en material reciclable, según datos del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex).

En Nicaragua existen diez grandes empresas integradas en la Cámara de Recicladores de Nicaragua (Carenic), pero a nivel general la exportación de materia reciclable en 2019 fue de 136,067 toneladas, destinados a los mercados de Estados Unidos, Centroamérica y Asia.

Al frente de Emtrides está Fidel Moreno, el secretario municipal de Managua. El funcionario ha dicho que de las 1,400 toneladas de desechos que produce la ciudad diariamente, el 75% son desperdicios orgánicos y el 25% no orgánicos, de estos últimos una fracción que no está precisada es aprovechable. Plástico, papel, metal, vidrio son los principales desechos inorgánicos que recicla la planta.

ADMINISTRAN LA PLANTA CON TOTAL DISCRECIÓN

Aunque los informes de gestión municipal del 2016 al 2018 señalan que el promedio de material reciclable es de 1,300 toneladas en ese período, la cifra difiere con lo que informó la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda. Las contradicciones entre las cifras de Fidel Moreno, Reyna Rueda y lo planteado en los informes de gestión son muy marcadas. En declaraciones a medios de comunicación oficialistas en marzo del año pasado, la alcaldesa orteguista aseguró que la planta obtiene en promedio 400 toneladas de residuos reciclables al mes, lo que representaría 4,800 toneladas en un año.

El concejal de Ciudadanos por la Libertad, Selim Figuroa, dijo que se desconoce con exactitud los gastos e ingresos de la planta recicladora, ya que los informes cada vez son menos detallados, donde no siempre hay especificación de lo que se obtiene de la venta de servicios de recolección de desperdicios a las 284 empresas privadas, ni de la venta en detalle de los diferentes materiales para reciclaje, ni cuánto material de lo que seleccionan de los camiones propios, ni de la recolección de los camiones de aseo de la alcaldía. Tampoco se conoce a qué países se está exportando.

“Honestamente como los informes (de gestión municipal) de la alcaldía son muy escuetos, no hay mucha claridad, ni transparencia. No hay perspectivas de un plan de crecimiento (de Emtrides), no se sabe cuál es su visión para un plan estratégico. No hay suficiente información para medirla o fiscalizar”, comentó Figueroa.

El miembro del Concejo Municipal de Managua, agregó que la información no solo es reducida, sino que no hay acceso libre para los archivos de los documentos de la gestión pública municipal ni para los propios concejales.

ES PARTE DE LA POLÍTICA ESTATAL SUBSIDIARIA

Figueroa reconoce que Emtrides es un proyecto trascendental para la ciudad, pero considera urgente que se fiscalice “el desperdicio (despilfarro) de fondos, por la falta de visión de la administración municipal ante el potencial del relleno sanitario”.

El excontralor de la República Alberto Novoa opina que lo que ocurre con Emtrides es una extensión de la política estatal subsidiaria y que termina beneficiando a empresas estatales no rentables.

 Despacho 505 solicitó entrevista a la alcaldía de Managua para consultar sobre el tema y gestionó acceso a informes presupuestarios y de gestión de Emtrides, pero no hubo respuesta.

En la oficina del Concejo Municipal nos indicaron que la información estaba disponible en el sitio web de la Alcaldía, pero los archivos no están disponibles.

LA TRANSFORMACIÓN DEL VERTEDERO

La Chureca surgió en el año 1973 tras el terremoto que destruyó la Vieja Managua y llegó a convertirse en el vertedero a cielo abierto más grande de Centroamérica.

Ubicado al noreste de la ciudad, en el barrio Acahualinca, fue el depósito de los desechos de cuatro municipios del departamento de Managua y el hogar de 800 familias que sobrevivían entre 8 millones de metros cúbicos de desechos, que en algunas zonas formaban montículos de inmundicia de hasta 30 metros de altura.

El botadero se tragó 42 hectáreas cercanas a la costa del lago Xolotlán. Ahí iba a parar gran parte de los contaminantes que emanaban de la monstruosa masa de basura que era nutrida con descargas diarias de 1,300 a 1,500 toneladas de residuos urbanos.

Desechos domiciliares, de la construcción, químicos industriales y desperdicios de hospitales daban como resultado una mezcla dañina para al menos 1,200 churequeros diagnosticados con enfermedades relacionadas con la exposición prolongada al ambiente insalubre, se recoge en el estudio del proyecto Transformación del Vertedero de La Chureca: Desarrollo Integral del barrio Acahualica.

Pero en La Chureca trabajaban cerca de 2,500 personas, desde niños hasta ancianos.

Fue en 2007 cuando María Teresa Fernández de la Vega, entonces vicepresidenta primera del gobierno de España, visitó el botadero y con el respaldo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional, se comprometió al sellado del vertedero y a la ejecución de programas sociales en beneficio de las personas que vivían de la recolección de desperdicios.

En 2013 la planta procesadora de desechos sólidos estaba construida. Una inversión de 50 millones de dólares, de los cuales 43.2 millones fueron aportados por la AECID y 5 el Gobierno de Nicaragua.

Para 250 familias fue el inicio de una nueva vida: el componente social incluyó la construcción de viviendas y 516 personas fueron contratadas en la planta, que al ser entregada a la municipalidad capitalina no muestra resultados de sostenibilidad.