María Asunción Moreno está en Nicaragua bajo clandestinidad. Lo hizo tras decidir no presentarse a una citación hecha por la Fiscalía sin que se le precisara bajo qué proceso. El 10 de julio, la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia informó que Moreno sería propuesta como precandidata presidencial de la Alianza Ciudadanos por la Libertad, y desde ese día empezó una cacería en su contra. 

La abogada y catedrática expresa que los actos de asedio, vigilancia e intimidación por parte de agentes policiales junto a paramilitares son actos de “persecución política”, para impedir el ejercicio de derechos civiles y la participación política.

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“Estos actos de persecución y represión política, se convirtieron en actos de búsqueda tipo “cacería policial” a partir del sábado 10 de julio, unas horas después que se conoció públicamente mi postulación como precandidata a la presidencia por decisión de consenso en el pleno de la Alianza Cívica. Y por la noche del mismo sábado la Fiscalía estaba citándome para una “entrevista””, explica Moreno.

La Alianza Cívica, forma parte de la ACxL liderada por  el partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) de cara a las elecciones de noviembre próximo. La postulación de Moreno se da en medio de una ola de arrestos que tienen bajo detención a seis aspirantes a la Presidencia, incluidos Juan Sebastián Chamorro y Arturo Cruz, quienes estaban inscritos dentro de esta plataforma opositora. Los otros, Cristiana Chamorro, Félix Maradiaga y Medardo Mairena, habían mostrado interés en inscribirse.

Además, están bajo arresto el periodista Miguel Mora, quien aspiraba a la Presidencia por el Partido Restauración Democrática, (PRD), cuya personalidad jurídica fue cancelada por el Consejo Supremo Electoral (CSE). También están apresados al menos 21 líderes de la oposición.  

La catedrática y experta en derecho Constitucional, no acudió a esa cita de la Fiscalía, que no detallaba el motivo, solo especificaba el lugar, la hora y el fiscal que realizaría la “entrevista”, pero un dato que llamó su atención es que la cita fue emitida el 10 de junio del presente año, es decir un mes antes de ser notificada.  

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Al no revelar el motivo, la notificación es “ilegal e inexistente, fue dejada en un lugar que no es mi domicilio el día sábado a las 8:30 pm (aunque ellos pusieron 6:05 pm en el documento), es decir, lugar, día y hora no hábiles para ese tipo de gestión”.

Moreno indica que pese a encontrarse con problemas de salud, ella estaba dispuesta a acudir a la entrevista con el fiscal Maylor García Aragón, pero le pidió a una amiga que se adelantara para ver cómo estaba la ruta hacia el Ministerio Público, y le comunicó que había un despliegue policial.

“También me di cuenta que varias casas de mi familia estaban rodeadas de patrullas, carros y motos, entonces no tuve duda de que sería detenida antes de llegar a la Fiscalía, sin causa alguna y se me dictarían los 90 días de investigación que han impuesto de forma ilegal y arbitraria a 26 líderes opositores, entre ellos 6 precandidatos presidenciales. Así que decidí solicitar la reprogramación de la cita, la cual no fue aceptada sino que revelaba el lugar donde estaba resguardada. Desde entonces he tenido que moverme en varios lugares”, cuenta.

¿No se siente segura en Nicaragua, se fue al exilio?, se le preguntó. “Aquí nadie se siente seguro, me resisto a aceptar que la cárcel, la clandestinidad, el exilio o la muerte sean las únicas opciones que tenemos los que queremos una Nicaragua en libertad. Tiene que haber una opción distinta”, respondió.

RELEVO EN LA LUCHA 

Moreno indica que la Alianza Cívica decidió proponer su precandidatura de consenso, y aceptó ya que Juan Sebastián Chamorro, aspirante a la Presidencia, Max Jerez y Lesther Alemán se encontraban “secuestrados” y habían dejado el mandado de relevo en la lucha.

“No obstante, es obvio que mi situación de perseguida política hace difícil mi participación en esta contienda electoral, personalmente, nunca he tenido pretensiones de un cargo de elección popular, pese a ser un derecho reconocido en nuestra Constitución, mi única aspiración personal es una Nicaragua en la que todos tengamos oportunidad de vivir con nuestras familias sin violencia y represión, y para eso es necesario derrotar a la dictadura por la vía electoral con la participación de la mayoría de los nicaragüenses que desean un cambio de la dictadura a la democracia, de la represión a la libertad, de la impunidad a la justicia”, expresa.

Ahora, dice que no existe ninguna posibilidad de que participe en el proceso de selección de candidatos que impulsa CxL, ya que “me encuentro en la clandestinidad probablemente con orden de captura, en nuestro país se ha criminalizado el “intento de ejercicio del derecho a participar en la vida política y optar a un cargo público””.

“Por otra parte, nuestro aliado CxL ya ha manifestado públicamente y de forma reintegrada que las puertas de ese partido están cerradas para la propuesta de mi pre candidatura presentada por la Alianza Cívica y han sido claros diciendo oficialmente que los únicos candidatos son el doctor Noel Vidaurre y Américo Treminio”, explica.

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Dice que no tiene la menor duda que si llega a las instalaciones del partido CxL, los policías que están a diario vigilando esas instalaciones la capturarán. Desde que se incorporó a la Alianza Cívica en septiembre del 2019, comenzó a sufrir acoso y asedio policial y paramilitar, algo que fue más notorio cuando realizaba viajes a los municipios del interior del país con los miembros de la agrupación política.

Señala que se había convertido en una rutina convivir con el asedio, la revisión de los vehículos, las fotografías, las amenazas e insultos e incluso empujones y golpes que sufría junto a otros colegas de la Alianza.

“Nos gritaban que éramos unos terroristas, que queríamos destruir el país y que no nos iban a dejar”, recuerda, incluso dice que en varias ocasiones le impidieron movilizarse a lo interno del país por “órdenes superiores”.  El asedio e intimidación policial también la sufría todos los martes cuando asistía a la reunión del Comité Nacional en Ciudadanos por Libertad, donde me pedían la cédula, me interrogaban y retenían unos minutos mientras hacían “consulta arriba”, situación que se repetía con los otros miembros del comité”, expresa la jurista.

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