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Líder estudiantil

Max Jerez: “La gente piensa que somos torpes y que no tenemos criterio

El miembro de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN) y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, defiende el acercamiento que han tenido con el partido de Kitty Monterrey como “la estrategia ganadora” para ir a las elecciones en noviembre próximo. En entrevista con DESPACHO 505, explica porqué no han aceptado las reuniones propuestas por la Comisión de Buena Voluntad.

Por José Denis Cruz | Febrero 22, 2021

Max Jerez desde abril de 2018 dejó la universidad y su casa. Desde entonces, ha vivido en un número indeterminado de viviendas como medida de seguridad para protegerse de la dictadura de Daniel Ortega, al igual que decenas de jóvenes protagonistas de la Insurrección Cívica que tambaleó a la dictadura. Fueron los estudiantes autoconvocados, que lideraron el estallido social más importante de la última década en Nicaragua, quienes forzaron a Ortega a un Diálogo Nacional, mediado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua, en mayo de ese mismo año.

Entonces también surgieron varios movimientos estudiantiles, uno de ellos fue la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), que forma parte de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, y de la que Max Jerez también es integrante. Este joven de 27 años, que hasta 2018 cursaba el tercer año de Ciencias Políticas en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), representó a su sector en el primer diálogo con Ortega en mayo de 2018, y en la mesa de negociación de marzo de 2019 con operadores políticos de la dictadura. Ambos fallidos.

Tras meses de protestas a nivel nacional, los estudiantes perdieron las calles por el estado policial de facto impuesto por la dictadura. Sin embargo, pasaron de ser un movimiento autoconvocado a un movimiento organizado, y en esa transición se desgranaron en varias facciones, y se plegaron a diferentes organizaciones. Aunque no lo reconocen, parece ser una división ideológica como la que también separa a las demás fuerzas de oposición. 

Max Jerez fue uno de los pocos líderes estudiantiles que resistió en Nicaragua los meses más duros de la persecución contra los opositores. Nunca contempló el exilio como Lesther Alemán y Madelaine Caracas, que salieron a Estados Unidos y Costa Rica, respectivamente, para proteger sus vidas. “En mi caso, que tenía un rol en la mesa de diálogo de 2018, no había asumido un rol tan público, y la seguridad para mí no era la misma que para quienes estaban al frente de las discusiones y movilizaciones. Aún cuando lo asumí en 2019 no estaba dispuesto a salir del país, salir del país es una opción que a veces se considera, que muchos te sugieren", responde a través de una llamada vía Skype, desde Managua. 

Su resistencia a quedarse también se dio porque miraba urgente continuar con el proceso de organización de los movimientos estudiantiles. En ese proceso de organización territorial en conjunto con la Alianza Cívica le ha tocado vivir situaciones de alto riesgo, como en febrero de 2020 cuando simpatizantes del régimen atacaron a balazos la caravana vehicular en la que se desplazaba por La Libertad, Chontales. La dictadura también ha logrado identificar las casas de seguridad donde se resguarda, por lo que en ocasiones la Policía Orteguista le impide desplazarse libremente. 

A nueve meses de las elecciones generales de 2021, y sin que haya visos de reformas electorales que garanticen transparencia, Max Jerez defiende la Alianza Ciudadana creada por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y el partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) de Kitty Monterrey, como la plataforma más “seria” para derrotar a la dictadura orteguista. “Si nos ponen a escoger (partidos), nosotros escogemos a CxL, porque tiene mayor capacidad de compromiso, y es la opción más seria para enfrentar a la dictadura este año”, justifica.

Max Jerez pasó de agitar banderas azul y blanco en las calles, en 2018, a salones de hoteles y organizaciones nacionales e internacionales. Es una de las caras visibles del sector estudiantil que compone la Alianza Cívica y al que en ocasiones se le acusa de estar siendo influenciado por el sector privado. “Eso es falso y nocivo”, reacciona en esta entrevista en la que habla de algunos puntos que la Alianza Cívica se niega a responder como la razón por la cual no aceptan el intento de acercamiento de la Coalición Nacional o las gestiones de la Comisión de Buena Voluntad, que preside el exintegrante de la Alianza, Carlos Tünnermann. También contesta señalamientos de que reciben apoyo económico del empresariado y la Alianza Cívica.

Entiendo que te viste obligado a renunciar a tu trabajo y que no pudiste seguir estudiando. ¿Cómo sobrevivís ahora? 

En 2018, cursaba tercer año de Ciencias Políticas y tenía un trabajo de medio tiempo que me permitía tener algún tipo de subsistencia y apoyo para mí y mi familia. Mi involucramiento en las protestas significó dejar ambas cosas, mi estudio y mi trabajo. Ha sido un proceso muy complejo, porque lo que ha sostenido mayoritariamente lo que hago es la solidaridad de la gente, que apoya de diferentes maneras para que uno continúe este proceso. El Gobierno quiere quitar este apoyo, pero las personas toman la decisión de apoyar. No tengo una fuente de ingresos propia, no tengo empleo estable, pero hay gente que apoya la causa. La familia siempre manifiesta su apoyo y respaldo.

¿No recibís apoyo de la Alianza Cívica?

No hay ningún tipo de mecanismo de ingresos por parte de la Alianza, más bien nosotros como organización recogemos insumos para las actividades de la Alianza. Es al revés. Hay una percepción de que como en la Alianza está el sector empresarial, es la organización con más recursos y que tienen grandes posibilidades. Eso es falso, no hay una lógica de trabajo por apoyo económico.

¿Qué gente los apoya? ¿Hay organizaciones? ¿Quién paga la casa donde vivís, tu desplazamiento?

Hemos construido una red de apoyos bastante mínima que nos ha ayudado a que algunas personas particulares, no del mundo político, apoyen la causa. Es gente que te dice: “Yo te puedo ayudar dándoles un lugar donde vivir”. Esa ha sido la gran ventaja de la gente que contribuye a la causa. Esa es la forma en que subsistimos. 

¿No hay ningún apoyo del Cosep ni de empresas?

De ninguna manera. Esa narrativa de que el empresariado financia a los estudiantes, es falso. Eso se usa como una forma de deslegitimar la acción política para hacernos ver como comprados, vendidos. Eso para nosotros es nocivo. La gente piensa que somos torpes y que no tenemos criterio. A nosotros nos han acusado de ser financiados por el sector privado, pero no tienen pruebas.

Ustedes en 2018 tenían asesores, ¿como grupo estudiantil mantienen estas figuras?

Los asesores eran para la Alianza Cívica, que convocó a expertos que por su conocimiento en temas electorales, justicia, estaban dispuestos a apoyar en la mesa del Diálogo Nacional. AUN es una organización autónoma, emergente, estamos al frente jóvenes, chavalos que nunca han participado activamente en una organización política. No tenemos un estatus de asesores permanente, lo que sí tenemos es esta dinámica de consultar a determinadas personas que consideramos importante por los temas que tratamos. Las decisiones políticas las tomamos nosotros, no los asesores. 

Max, en una entrevista con La Prensa en febrero de 2019 dijiste que la Alianza logró un capital político muy importante. ¿Seguís creyendo eso cuando esta Alianza no es la misma de 2018 ni de 2019, hay movimientos que no forman parte, personalidades como Tünnermann, Idiáquez y Medina que ya no están?

La Alianza Cívica no es la misma de 2019, en 2019 la Alianza no tenía organización territorial. Cuando me refiero a que logró un capital político significativo es a que logró consolidarse como una organización de oposición en un país en el que la oposición estaba desmoralizada, desarticulada. El Diálogo Nacional, más allá de lo que la gente pueda decir, sirvió para que la Alianza se conformara  y se convirtiera en una naciente opción política. La Alianza se ha reconfigurado, ha habido personalidades que han salido, gente que ha entrado, y considero que juega un rol importante y tiene un capital político como organización de oposición. La Alianza es uno de los bloques más significativos dentro del bloque de unidad que se quiere alcanzar en el país. La Alianza se ha fortalecido aunque personalidades han decidido retirarse, por ejemplo, por no continuar con la Coalición Nacional.

¿A lo interno han hecho alguna reflexión sobre qué impacto tuvo la salida de personas y movimientos con la que surgió en mayo de 2018?

Sí, muchos de los que se retiraron lo hicieron en carácter individual, como personalidades de la Alianza. La Alianza Cívica sigue siendo una organización diversa, no es porque estas personas representaban mayoritariamente al sector de la sociedad civil se hayan retirado, que la Alianza quedó en manos del empresariado como se ha querido dar a entender. No es cierto. Sigue habiendo sector de la Costa Caribe, estudiantes, académicos, médicos... No es cierto que la Alianza quedó en manos del capital. La Alianza sigue siendo diversa como en su origen.

Muchos estudiantes no se sienten representados por las organizaciones estudiantiles. Ustedes parece que perdieron ese aura con que surgieron  en 2018…

Estamos trabajando en la organización a nivel nacional, somos una de las agrupaciones juveniles más importantes. Tenemos presencia en los departamentos del país y comisiones de trabajo a nivel nacional. La organización es la clave contra la dictadura, y ese fue el reto, pasar del movimiento autoconvocado a un movimiento organizado. No ha sido fácil porque hay condiciones adversas, no podés visitar a la gente ni reclutar. El principal reto es cómo involucramos a la mayor cantidad de jóvenes y estudiantes. 

Los grupos estudiantiles están divididos. ¿Qué los divide y qué los une, al final toda la oposición tiene como principal objetivo terminar con la dictadura?

Más que divisiones profundas son divisiones estratégicas. ¿Qué nos une? La causa contra Ortega. La diferencia surge en lo estratégico y lo ideológico. Como AUN creemos en la vía electoral, la abstención no es opción, pero hay otros grupos que no creen en eso. Algunos grupos juveniles tienen diferencias sobre la estrategia, que no creen en la vía electoral, que debería ser una cuestión más estudiantil, que debemos limitarnos a la autonomía universitaria. Muchos grupos están divididos, como el Movimiento Campesino que tiene tres facciones, pero el punto común es cómo nos ponemos de acuerdo y construimos la unidad.

¿No sería un buen gesto que empiecen a unirse ustedes, como esa chispa que encendió las protestas de abril? Dar ejemplo a la clase política que ustedes critican y demostrar que se pueden anteponer intereses por el bien del país. 

AUN ha estado al frente de acercamientos entre todas las organizaciones, fuimos parte de la UNAB, estuvimos en el proceso de sentar las bases de la Coalición. Pero para nosotros ha sido la misma dinámica, una incapacidad de los diferentes grupos de reconocer cuál es la estrategia. La unidad de foto, de reunión, es bonita, pero hasta cuando demostrarán resultados concretos. ¿Cuántos llamados de unidad hacen falta para que se concrete? En este 2021, no podemos perder el tiempo ni generar falsas expectativas. Este año es clave para determinar la plataforma electoral con una casilla existente, CxL es la opción viable; tenemos que demandar condiciones para que haya elecciones libres; y la cohesión de la oposición en torno a un Plan de Gobierno y candidaturas. Tenemos tiempo valioso para que el tendido de la oposición esté listo en noviembre. 

En esa vía se creó la Coalición Nacional, de buscar un vehículo y la Alianza apoyó eso.

Surgió con la idea de que fuera un nuevo partido político y no se concretó. La Coalición Nacional no ha sido lo que se esperaba, la Coalición no es un partido, es un conjunto de organizaciones sin personalidad jurídica que no pueden participar en las elecciones. La Alianza tampoco, el único que puede inscribirse en la Coalición es el PRD, pero la gente va a ver en la boleta PRD no va a decir Coalición.

Pero eso mismo ocurrirá con CxL...

Correcto. Y por eso hemos sido claros, la razón de que se llame Alianza Ciudadana es porque así se podría llamar la alianza electoral. Es completamente congruente con la Ley Electoral. Ciudadanos por la Libertad en sus estatutos permitió que su partido sea identificado por tres nombres:  Ciudadanos por la Libertad, Ciudadanos y CxL, eso te permite inscribir la Alianza Ciudadana. Esta es una cuestión que va encaminada a decirle a la gente que verá Alianza Ciudadana en la boleta.

El discurso de los estudiantes cuestionan a los políticos tradicionales… ¿Ustedes están de acuerdo con los líderes que ya han expresado que quieren ser candidatos, como Juan Sebastián, Miguel Mora, Luis Fley? 

Es un derecho a postularse y a aspirar a cargos públicos y debe respetarse. No podemos satanizar sus aspiraciones, sin embargo creemos que no es momento y hemos sido enfáticos. Para nosotros es más prioritario la plataforma electoral, el Plan de Gobierno, demanda de condiciones de elecciones libres, y por último la candidatura. Siento que hay una idea de imponer candidaturas. La UNAB dijo que habría un mecanismo de primaria, pero no hubo; y luego otras organizaciones hablan de mecanismos democráticos y no hay. Lo que han hecho son consultas internas, no podemos tomarle el pelo a la gente. Yo estoy convencido que la oposición tiene pocas probabilidades de organizar primarias.

¿Qué mecanismos se deben impulsar?

Es escasa una primaria abierta porque no hay logística para hacerlo. Pero debe haber un mecanismo participativo, a través de sondeos, encuestas, grupos focales. Nosotros hemos tenido encuentro con expertos de otros países y nos han señalado diversas formas, no solo las primarias son una forma de elegir. Las candidaturas deben estar seleccionadas dentro de una Alianza, ahora hay candidaturas sin partido. Hay un montón de personas que dicen que son candidatos, pero no tienen dónde competir, al final no son candidatos. Si no tenés un partido o una plataforma no podés aspirar. Para nosotros es importante fortalecer la Alianza Ciudadana, estamos esperando que otros grupos se animen a integrarse. La Alianza Ciudadana es la estrategia ganadora para enfrentar a Ortega en las elecciones.

¿Qué opinión tenés sobre la firma de un acuerdo entre los candidatos que mostraron compromiso por apoyar a un candidato único? 

Este compromiso es positivo, en la medida que se concrete algún mecanismo de elección, pero insisto que el mecanismo tiene que estar dentro de la alianza electoral. Yo puedo comprometerme que apoyaré a alguien si no tengo de dónde ser candidato a la Presidencia. No podés renunciar a algo que no tenés. Yo espero que en algún momento que haya candidato de consenso, se respalden mutuamente, eso sería positivo, que podría romper una de las grandes dificultades de nuestra clase política.

Has hablado de la Alianza Ciudadana, entre la Alianza y CxL, y cuestionás la forma de hacer política tradicional, pero CxL ha jugado el juego de Ortega en las últimas elecciones, y ni siquiera puntea en encuestas. ¿No es contradictorio?

Si nosotros usamos esos parámetros, no hay ningún partido que se escape. Todos los partidos participaron en las elecciones nacionales y regionales porque están obligados por Ley. Si ese es el criterio para descartar partidos políticos, no tendríamos partidos para competir. Lo que sí creo que no es contradictorio, quisiéramos que hubiera partidos políticos nuevos, pero no habrá de acá a 2021, y en eso debemos poner los pies sobre la tierra. La unidad es juntarse con los aliados, y CxL servirá como plataforma. De todos los partidos políticos, que evidentemente tienen una crisis generalizada, el partido con mayor valoración positiva es CxL, más arriba que el PLC (Partido Liberal Constitucionalista) y PRD (Partido Restauración Democrática). Si nos ponen a escoger, nosotros escogemos a CxL porque tiene mayor capacidad de compromiso, y es una opción más seria para enfrentar a la dictadura este año.

¿Kitty Monterrey no representa esa forma de hacer política que ustedes critican?

Kitty es presidenta de un partido político. La unidad pasa por hacer alianza con todos los sectores. Si uno se pone a hacer criterio, no queda nadie capacitado para encabezar. Creemos que debe haber un cambio sustancial en la forma de hacer política, el país necesita mecanismos más democráticos de participación, y en este caso la Alianza Ciudadana es estratégica para ganar las elecciones. Kitty Monterrey no es la líder de la oposición, ella es parte del esfuerzo, es aliada de la Alianza Cívica. Como AUN podemos definir los mecanismos de organización que creemos conveniente y no es contradicción al decir que hay que buscar nuevas formas de hacer política. La nueva forma de hacer política es hablarle con sinceridad a la gente, y no crear falsas esperanzas.

Cuando lanzan la Alianza Ciudadana, Kitty Monterrey desconoció a la UNAB y a la Coalición como oposición y tengo la impresión que la unidad no se da porque hay un asunto ideológico de por medio.

Hay una cuestión de fondo: si yo le pregunto a la UNAB qué piensa de la Alianza Cívica dirá que no existe, que es una cúpula, y que la gente de la Alianza se quedó en la Coalición. Aquí hay una cuestión de diferencias políticas que no ha podido superarse. Yo he escuchado declaraciones de la UNAB, de Saturnino Serrato que dijo que la Alianza es empresarial, y eso no es respetuoso. Yo creo en la unidad, pero acá debe haber una relación de mutuo respeto. Hay varios sectores que pregonan la unidad que está basada en el garrote y la zanahoria, y uno tiene que contraponer el discurso. La Coalición Nacional no va a cumplir las expectativas de la gente, en ese sentido nosotros vamos a tener acercamiento con las organizaciones que conforman la Coalición. La Coalición no es un partido, es una plataforma, pero quienes sí pueden integrarse son las diferentes organizaciones que la conforman.

¿La Alianza Ciudadana descarta un acercamiento con la Coalición, pero sí con los grupos que la conforman?

Correcto, hemos dicho que estamos en disposición. No tiene sentido contraponer tantas plataformas, lo que debemos tener en cuenta es que no podemos tener una alianza electoral, y otra plataforma, y otro grupo. Eso no nos lleva a ningún lado, eso es jugar con los tiempos, es poner en riesgo el futuro del país. Necesitamos construir una alianza electoral, que estemos organizados en torno a una casilla, con Plan de Gobierno.

Este mismo criterio lo aplicarán con la UNAB, es decir sí se sentarán con la Unidad Nacional o con los movimientos que integran la UNAB, o la descartan…

Quiero remontarme a lo que dije el 13 de enero: Todos los grupos son bienvenidos, todas las organizaciones, todo el que quiera. Estamos claros que debemos tener conversaciones con los diferentes sectores, con los diferentes actores, pero ojo, no es la primera vez que la Alianza se reúne con la UNAB. La pregunta es qué se logra en esas reuniones. Leo comunicados de la Coalición que dicen que es el momento de la unidad, pero qué significa, cómo se come. Para mí la unidad es construir una alianza electoral.

Entonces, la Alianza Ciudadana no va a sentarse con la Coalición ni con la UNAB….

La Unidad es una de las organizaciones que conforman la Coalición y la Alianza Ciudadana tendría que tener acercamiento. Eso no puede descartarse. Yo estoy diciendo que todos los grupos tienen que participar en este esfuerzo. De esta alianza electoral hay organizaciones que pueden integrarse, si queremos ir a elecciones esta es la plataforma en la que tenemos que coincidir. Puede venir la UNAB, el PRD…

La Coalición no...

La Coalición no es un cuerpo único, homogéneo, es una plataforma de organizaciones. La Alianza Ciudadana va a conversar con cada una de las organizaciones. La Coalición Nacional no tiene… ¿Quién es el presidente de la Coalición? ¿Quién firma los acuerdos en nombre de la Coalición? No hay. La Coalición tiene cuerpo colegiado, representantes de cada organización. Para evitar caer en los mismo errores que hemos cometido, que es sentarnos con todo y no llegar a nada, planteamos sentarnos con cada uno de los integrantes. La Coalición no tiene representante, lo que hay son representantes de organizaciones. ¿Cuántas veces hemos querido hacer la unidad? Ahora creemos que dialogar con los miembros de la Coalición va a ser más productivo.

Recientemente decías en un Facebook Live: “Tenemos que unirnos, todos son bienvenidos”. Es el discurso que repiten otros miembros de la Alianza, pero lo que se percibe es que están cerrando puertas. La Alianza Ciudadana tampoco ha respondido a los intentos de acercamiento de la Comisión de Buena Voluntad. ¿Por qué no responden?

Nosotros no nos hemos cerrado a ninguna organización, creemos en una alianza electoral amplia e incluyente, y eso implica que las organizaciones son bienvenidas. La estrategia de este año es electoral, este no es el año para crear la Junta de Gobierno, no es el año para que Ortega lo saquen los marines norteamericanos. La Alianza Ciudadana ha manifestado su agradecimiento a la Comisión de Buena Voluntad, pero creemos que los diálogos deben ser bilaterales con las organizaciones. La Comisión ha planteado que se ha reunido con diferentes actores, pero cuáles son los resultados, qué se ha logrado. La unidad no se construye con base a reuniones, se construye con base en una estrategia electoral. Agradecemos a la Comisión, pero básicamente estamos trabajando en lo mismo que es entablar diálogos con las organizaciones.

Pero esa respuesta no existe, públicamente. La Comisión emitió un comunicado en el que señala que ustedes no responden.

Hay una cuestión de fondo y es la autoridad de la Comisión. Cuando recibimos la invitación para reunirnos con la Comisión, identificamos a los actores que son las personas que salieron de la Alianza, por su posición abierta a favor de la Coalición. El doctor Tünnermann a quien le tenemos mucho respeto salió de la Alianza porque creía que la Alianza debía seguir en la Coalición, entonces eso nos hace pensar que sus gestiones por mediar entre la oposición es confusa porque conocemos cómo concibe el mecanismo de unidad, que es abiertamente en favor de la Coalición. A lo interno discutimos y conocemos esa idea de unidad, pero no ha funcionado. Además tenemos preocupación porque la Comisión pone como punto de partida que la unidad parte de la candidatura, pero para nosotros parte de la estrategia electoral, de la plataforma electoral.

Max, pero por qué públicamente no informan esto. Ante la opinión pública la Alianza Ciudadana está quedando como la villana de la película, como los que ignoran ese llamado. Le deben una respuesta a la ciudadanía de por qué no están atendiendo este llamado.

La Comisión envió una invitación a la Alianza Ciudadana, se agradeció la gestión, y esa fue una respuesta en el sentido de que estamos trabajando en lo mismo. Ha habido una comunicación con los miembros en el que se explica que estamos en ese proceso de construcción de la plataforma, y en algún momento se le dará una respuesta, pero el enfoque de la Alianza es la plataforma electoral y el diálogo bilateral. Si habrá o no una respuesta será una decisión del conjunto entre la Alianza Cívica y CxL.

Has hecho énfasis en esta entrevista en la alianza electoral, en la estrategia. Ya tienen un partido y una casilla, ¿qué sigue ahora en esta estrategia?

Para esta estrategia, primero fortalecer la alianza electoral, falta que se sumen actores y organizaciones. No basta con tener una plataforma, debés tener una propuesta, es importante tener una propuesta de gobierno que conecte con las necesidades de la gente. A mí me resulta interesante que la gente no está enfocada en el tema político, está enfocada en el tema económico, en el tema de empleo e inseguridad. Y si uno ve las redes de la oposición, no hay respuestas a estos temas. ¿Cómo vamos a resolver el desempleo? No se le pregunta a los candidatos, se le pregunta sobre aborto y unidad, pero no qué plan tienen para restablecer el empleo, o para la seguridad. No es suficiente la unidad, necesitamos que la gente crea en el proyecto y eso es dar respuestas a problemas. Se ha puesto la unidad como la clave del éxito de la oposición, pero la gente tiene problemas. Plataforma electoral, propuesta de Gobierno y candidatos idóneos, esa es la estrategia.

Estuve viendo el Facebook Live que hiciste esta semana y en el decías: “No podemos esperar condiciones ideales”. ¿Qué quisiste decir, que irán a elecciones aún así no hayan condiciones?

Me refiero a que hay reformas que se han planteado y que no hay posibilidades de cumplirlas en este período de tiempo.

Eso sería renunciar a las reformas planteadas por el Grupo Promotor Pro Reformas Electorales...

Lo que se ha hecho en términos de reformas es poner un montón de condiciones que están bien, está perfecto para tener a un país democrático, pero hay etapas. ¿Podemos hacer una reforma constitucional? Ya no es posible.

Pero la Alianza se comprometió en pujar por las reformas del Grupo Promotor, son reformas profundas. ¿Apuestan ahora a lo mínimo?

Estamos apostando a las condiciones esenciales para que haya elecciones competitivas. Poner como condición toda la propuesta de reforma electoral es como decir “no sigamos haciendo nada”.

¿Y cuáles son esas condiciones esenciales?

Nosotros estamos rescatando los seis puntos de la resolución de la OEA encaminadas a la realización de elecciones libres. No estamos renunciando a las reformas, estamos más bien empujando. Hemos dicho que empujemos las reformas y no las candidaturas. Aquí ha habido un doble discurso entre los grupos que dicen que no hay que apoyar el circo electoral, pero andan apoyando candidatos. Eso no es coherente. Yo estoy claro que no hay condiciones.

Si llegamos a mayo y no hay reformas, ¿apoyan que la Alianza Ciudadana participe en el proceso?

Eso dependerá de las condiciones que haya en torno a qué reformas se lograron y qué tan consolidada esté la oposición. No es una decisión que se pueda prever. Creo en el poder del voto, en el poder movilizador. La abstención no es opción, pero creemos que el voto logra minimizar la capacidad de consolidar un fraude.

Es cierto que llamar a votar podría vencer el abstencionismo registrado en los últimos procesos, pero para qué llamar si tenés un árbitro que no respeta la voluntad…

El fraude electoral no lo hacen los magistrados, no lo hace el presidente del CSE (Consejo Supremo Electoral), se consolida en la Junta Receptora de Votos. Por eso insisto, que si queremos ganar elecciones, tenemos que fortalecer nuestro tendido electoral de fiscalización. La pregunta no es si hay que ir o no, la pregunta es cuál es la alternativa. Ya en 2016 la oposición llamó a no votar, pero, ¿qué se logró? No es tan fácil como decir sí o no, la pregunta es qué hacemos.

Lo importante acá es que todas las fuerzas de oposición decidan por consenso si se participa o no, y en caso de no ir hacer que se desconozca a Ortega y no legitimar un proceso viciado. Veamos el caso de Venezuela, se desconoció a Maduro.

Hacés un paralelismo con Venezuela. La oposición ahí decidió no participar y lleva años así, Maduro es el presidente con menos respaldo a nivel internacional, pero sigue en el poder. Guaidó logró que más de 50 países lo reconocieran, pero no se convirtió en presidente oficial. No podemos darle a la comunidad internacional una responsabilidad que no tiene. El Gobierno de Maduro es ilegítimo, pero sigue gobernando. ¿Quién dice que si no participamos y se desconoce a Ortega dejará el poder? En Venezuela, Maduro está como si nada. Yo no sé si ese paralelismo nos puede servir como reflexión. Nuestra mayor fortaleza es la organización. No podemos esperar hasta mayo, necesitamos avanzar en la consolidación de la fuerza opositora para que no tengamos tantas posibilidades de perder.

¿Qué es lo mínimo a lo que apuestan, a diputaciones en el Parlamento?

El principal objetivo es ganarle a Ortega, no es un tema de posiciones lo que está en juego está más allá de posiciones o cargos de elección popular. ¿De qué sirve avanzar en esas condiciones si vas a seguir teniendo condiciones hostiles? Tenemos que apostar por sacar a Ortega del poder, que tiene el control de las fuerzas represivas. Si no hubiera condiciones, la oposición tiene que valorar, si no se logra la salida de Ortega por la vía cívica, no tiene sentido la causa democrática en este país. El escenario electoral abre una gran ventana de oportunidad.

¿Vos te postularías a un cargo de elección popular?

No estamos tocando el tema de candidatura, no es parte de las discusiones de la Alianza Ciudadana. Yo estoy enfocado en AUN y mi trabajo en la Alianza, sí creo en la participación de los jóvenes, sería un retroceso que los jóvenes no participen, y que queden los mismos políticos de siempre.

Elecciones 2021 es parte de una serie de artículos de cara al incierto proceso electoral que vive Nicaragua este año.