Mentiras y proyectos de papel,
la obra de Laureano Ortega

Es el hijo de la pareja presidencial encargado de atraer capital extranjero. Se le ve cómodo entre grandes capitales y diplomáticos, incluso más que como protagonista del teatro musical que le apasiona. Al igual que en las tablas del teatro, Laureano Ortega es más reconocido por su fracaso que por el éxito como imán de inversiones.

Por Gato Encerrado
11 de agosto 2020

En una imagen reciente Laureano Ortega, vestido de saco y corbata, se muestra como un elegante ejecutivo serio que mira con detenimiento su tablet Apple. Al otro lado del mundo, en Rusia, lo ven funcionarios de ese país que se han reunido para hablar sobre la cooperación multilateral post coronavirus. Su padre, Daniel Ortega, le otorgó poderes de un superministro para que exponga en ese y otro foros los beneficios de invertir y/o cooperar en Nicaragua. Así, desde 2009 se ha construido la imagen de un alto funcionario que viste a la moda, que usa relojes Rolex, que gusta e interpreta ópera, que viaja por el mundo seduciendo a inversionistas. Pero en realidad, su actuación como imán de inversión es el peor papel que ha interpretado: anunció un canal interoceánico que quedó en maquetas, una empresa telefónica que nunca operó, y hasta aseguró que Nicaragua colocaría un satélite en el espacio.

Laureano Ortega, de 37 años, en octubre de 2009 se estrenó como asesor en el área de promoción de inversiones para el sector turismo en Pro Nicaragua, la agencia estatal de inversiones. Su función era trabajar de la mano con el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) para definir estrategias que permitieran captar inversión extranjera directa turística, pero no hay ningún proyecto relevante que se haya concretado. En materia turística, la última inversión anunciada es la construcción de un hotel de US$3 millones en Granada, que contaría con 52 cabañas. La inversora era la empresa italiana Mondo Italia y prometió empezar la edificación a mediados de 2019. A la fecha en la zona no hay ningún indicio que demuestre que el anuncio iba en serio.

“Nuevo proyecto turístico en Granada. Nicaragua sigue siendo la decisión correcta para invertir. Avanzamos hacia el progreso y el desarrollo del turismo. ¡Que viva Nicaragua en paz, bendita y siempre libre!”, escribió Ortega en un tuit. En ese trino había dos mentiras: La primera, Nicaragua no es un destino atractivo para los inversionistas a raíz de la Rebelión de abril, pues el país retrocedió económicamente, las empresas cerraron, y el riesgo país aumentó. La segunda, el sector turismo fue el más golpeado por la crisis, y por la imagen de represión, ya no es un destino seguro para los turistas. “Lo que planteaba Laureano no tenía sentido, viven una burbuja”, dice el representante de una cámara empresarial.

En 2012, Laureano Ortega fue nombrado Asesor Presidencial para Inversiones y Comercio Internacional, con rango de ministro, poniéndose al frente de Pro Nicaragua. Entonces viajó a China y regresó con la noticia que sacaría a Nicaragua del segundo puesto como el país más pobre de América Latina. La promesa de construir un canal interoceánico por Nicaragua, abanderada por Daniel Ortega, por fin estaba viendo luz. El proyecto se habría concretado tras un encuentro casual entre el magnate chino Wang Jing y Laureano Ortega. “El canal continúa en su fase de estudios y diseño”, dijo recientemente el hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En 2020, según el plan presentado en 2014, Nicaragua ya debería estar compitiendo con Panamá.

Laureano Ortega ha sido sólo una figura, una marca personal, un funcionario que se desplaza por América, Europa y Asia vendiendo las bondades de Nicaragua. A su regreso de cada viaje, siempre hay imágenes suyas, enfundado en trajes caros y zapatillas estilo italiano, asegurando que trae buenas noticias para el país. Son inversiones que nunca llegan. Si esta fuera una obra de teatro, Daniel Ortega sería el megalómano que presenta las obras que harían de Nicaragua una nación del primer mundo, el hombre de la tierra prometida; y su hijo Laureano el ilusionista que con maqueta en mano presenta el país del futuro. Un show.

Ficha Laureano

Acto I: El ilusionista

Estos son algunos de los megaproyectos en los que Laureano Ortega ha tenido participación. Unos se han concretado a medias y otros han quedado en la nada

  • 2011

  • El soñado puerto en el Caribe

    Obra: Puerto de aguas profundas Monkey Point
    Inversión: US$500 millones
    Inversionistas: Dongmyeong Engeneering Consultants & Arquitectura Co.Ltd. (DMEC) y Ox invesment Finance co. Ltd
    Estado: En estudios

  • Un puerto en el Caribe es otro de los sueños irrealizables de la dictadura. En 2007, el entonces presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad prometió a Daniel Ortega financiar la construcción del proyecto, pero no se concretó. Fue hasta 2011 que la firma brasileña Andrade Gutiérrez empezó a realizar los estudios de factibilidad, sin embargo se retiró porque no era factible. Laureano Ortega para entonces ya estaba al frente de ese proyecto, quien dijo que otra empresa española mostró interés en la construcción Llegó a decir en septiembre que había interés en un canal seco. Daniel Ortega revivió el proyecto en 2015, pero a la fecha solo ha quedado en papel.
  • 2012

  • El cuento chino

    Obra: Canal Interoceánico de Nicaragua
    Inversión: US$50,000 millones
    Inversionista: Empresario chino Wang Jing, HKND Group, y Gobierno de Nicaragua
    Estado: En estudios

  • El sueño más ambicioso y polémico de la dictadura de Daniel Ortega. En diciembre de 2014, Laureano Ortega y el empresario chino Wang Jing inauguraron en Rivas las obras del canal. En junio de 2013, los diputados de la Asamblea Nacional aprobaron un proyecto de ley que entregaba al consorcio chino HK Nicaragua Canal Development Investment Co., con sede en Hong Kong, la concesión para la construcción y gestión del Gran Canal Interoceánico por un periodo de 50 años, prorrogable por otros 50. En 2015, Jing perdió el 85% de su fortuna, pasando de US$10,200 millones a US$1,110 millones.
  • 2012

  • Nicaragua en el espacio

    Obra: Canal Satélite NicaSat
    Inversión: US$254 millones
    Inversionista: Gobierno de Nicaragua, los fondos sería prestados por bancos chinos
    Estado: Sin información

  • En septiembre de 2012, el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) anunció la compra de un satélite a China, llamado Nicasat-1, para mejorar las telecomunicaciones del país y ofrecer servicios a otras naciones, en vista que tendría cobertura desde México hasta Colombia. El satélite estaría en órbita en el último trimestre del 2015, según anunció Laureano Ortega el día que presentó el modelo miniatura del proyecto, en compañía de los supuestos, inversionistas chinos que fabricarían el vehículo espacial. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo especializado en telecomunicaciones de la ONU, le otorgó licencia en 2017. De acuerdo con ese organismo Nicaragua inscribió el satélite el 13 de junio del 2016 y la licencia fue otorgada el 5 de julio del 2016.
  • 2015

  • La planta rusa

    Obra: La planta ruso-nicaragüense de biotecnología Mechnikov
    Inversión: US$24.5 millones
    Inversionistas: Instituto Nicaragüense de Seguridad Social y gobierno de Rusia
    Estado: Operando, según el régimen

  • Según medios oficialistas, esta planta estaría en operación desde el año pasado cuando lanzó el primer lote comercial de la vacuna contra la gripe. En 2020, ya está fabricando vacuna contra la influenza, el rotavirus, insulina y próximamente "vacuna neumococo", informó el gerente de la planta. En 2016, Vitalii Granovskii gerente de la planta rusa declaró a LA PRENSA que la planta tenía retrasos para su ejecución. Laureano Ortega viajó a Rusia a negociar la construcción de la planta. El instituto emplea a 137 personas, de los cuales el 90 por ciento son nicaragüenses, dijo Granovskii.

ACTO II: El encantador de inversionistas

En los últimos meses, Laureano Ortega ha salido a la caza de inversión. Su discurso habla de un país que privilegia la inversión. Estas son las cinco mentiras en su rol como encantador de inversores.

Laureano Ortega, hijo de Daniel Ortega y asesor presidencial para las inversiones, señaló recientemente que el clima de inversión de Nicaragua es igual al que había antes de la Rebelión de abril de 2018. “Nicaragua continúa teniendo ventajas y facilidades para la inversión nacional y extranjera”, dijo Ortega en una videoconferencia en la que participó. Estas son algunas de sus afirmaciones.

Nicaragua es el país en Centroamérica con menores tiempos para abrir empresas, menores tiempos para exportar, mayor seguridad personal, mayor seguridad jurídica, incentivos”.

El estudio Doing Business 2020, elaborado por Banco Mundial, colocó a Nicaragua como uno de los países más complicados para hacer negocios. El análisis que mide la facilidad de hacer negocios en el mundo ubicó a Nicaragua en el puesto 142 de 190 países evaluados, obteniendo una calificación de 54.4 de 100. De acuerdo con el estudio, este año Nicaragua solo está por encima de Bolivia y Venezuela. El Banco Mundial dijo que iniciar un negocio en este país no es seguro, este indicador pasó del 144 a 145. En tanto, el presidente de la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham), Mario Arana, señaló que, aunque el marco legal no haya cambiado, el clima de negocios sí”.

A diferencia de muchas otras naciones del mundo, en Nicaragua existe atención específica y especial desde los jefes de cada institución con empresas que desean impulsar proyectos“.

Nicaragua mostró un deterioro más pronunciado al iniciar un negocio, este indicador retrocedió un punto y pasó del puesto 144 al 145, es decir que cada día es más complicado iniciar un negocio en el país. En el manejo de permisos de construcción, que se ubicó en el puesto 176, Nicaragua solo supera a Haití. Y en cuanto al registro de la propiedad, Nicaragua aparece en el puesto 160. Registrar una propiedad es más complicado, según esa valoración.

Ratificar que sigue en pie el proyecto del Gran Canal de Nicaragua, que continúa en su fase de estudios y diseño”.

El 22 de diciembre de 2014 el presidente de HKND Group, Wang Jing, y Laureano Ortega Murillo dieron por inauguradas las obras de la mayor obra ingenieril de Centroamérica en la última década. El proyecto se convirtió en Ley al aprobarse en el Parlamento Nacional la Ley de construcción del Canal, Ley 840. Los 50,000 millones que costaba la obra serían financiados por Jing, sin embargo este empresario asiático este año perdió su fortuna y salió de la lista Forbes de los hombres más ricos del mundo, tampoco aparece en el índice de multimillonarios de Bloomberg.

Para 2020 la dictadura destinó 7.6 millones de córdobas a la Autoridad del Gran Canal, aunque se desconoce el uso porque las obras nunca avanzaron. En Managua ya no hay oficinas de HKND Group, la empresa de Wang Jing, y el Gobierno solo dice que se mantiene el proyecto sin precisar cómo lo financiará. Según los planes de la dictadura, en 2019 debieron cruzar los primeros buques. “Ese es un sueño de opio de Laureano Ortega que pretende revivir esa idea en la que ya nadie cree”, dice el economista Róger Arteaga.

Nicaragua ha dado importantes pasos en cuanto a la transformación de la matriz energética. La energía renovable en 2019 representó el 59% de la energía generada, y se proyecta que para 2033 alcance un 70%”.

Un reciente informe de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social señaló , tomando como base un estudio de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), que a 2018 las energías renovables aumentaron su participación a un 57%, sin embargo hay una alta dependencia a energías fósiles que son más caras que la energía renovable. Funides dice que a pesar de los avances en energías renovables en la última década, Nicaragua aún desaprovecha la oportunidad de generar la gran mayoría de su energía por menos de US$100/MWh. El entorno de negocios poco favorables y las regulaciones y leyes exacerban el problema de poder de mercado excesivo lo que incide en que la energía de fuentes renovables sea vendida a un precio superior a los precios observados en el mundo. Nicaragua tiene el precio de energía más alto de Centroamérica. Funides expone que para 2017 el precio promedio de la energía en Centroamérica era de 172 dólares, sin embargo, en Nicaragua alcanzaba los 188 dólares. Ese precio aumentó a 207 en 2018 y a 212 en 2019.

El Gobierno ha logrado reducir la pobreza en general desde 2009 en un 41.4%. Mientras que se ha logrado reducir en 52.7%, la pobreza extrema a partir de ese mismo año”.

Los logros del régimen en la reducción de pobreza se vinieron a pique a raíz de la crisis sociopolítica de 2018, y se profundizará más por el coronavirus que ya causa desempleo y la bancarrota de las empresas. Un informe de la Cepal señala que los niveles de pobreza extrema aumentarán en Nicaragua: Al término del año 2020 el 52.7% de la población vivirá en pobreza, mientras que el 22.8% en pobreza extrema. “El golpe de la pandemia representa una década perdida en pobreza”, dijo uno de los técnicos de Funides. El régimen de Daniel Ortega no ha tomado ninguna medida para proteger el empleo y rescatar a las empresas. Tampoco ha definido un plan de asistencia social que ayude a los más pobres.

Acto III: La burbuja de Laureano Ortega

Dos economistas de Nicaragua explican por qué Nicaragua no es un país atractivo para los inversionistas

El economista Roger Arteaga, exgerente regional del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), consideró que Laureano Ortega parece vivir en una burbuja de fantasías al afirmar que Nicaragua presenta un buen clima para la inversión y que el proyecto del canal interoceánico sigue en pie y en fase de estudios.

“Ese señor (Laureano Ortega), está desenfocado, miente al afirmar que Nicaragua tiene un buen clima para las inversiones, cuando en la realidad, el país ni siquiera es atractivo para los organismos financieros internacionales. Nicaragua navega en medio de dos graves crisis, la sociopolítica que estalló en el 2018 y que resta credibilidad al país por la falta de democracia, y ahora la crisis provocada por la pandemia de Covid-19. Además, la percepción de la comunidad internacional sobre Nicaragua en el tema de transparencia y lavado de dinero, es muy mala y aleja aún más al país de las posibilidades de acceder a financiamientos o atraer inversionistas”, insistió el economista.

Ante las afirmaciones del hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el economista Arteaga indicó que este vende una normalidad que solo existe en sus discursos, pues lejos de todas las cifras maquilladas que defiende el régimen, lo que existe es una muy mala percepción del país e hizo referencia al reciente informe del Índice AML del Instituto de Gobernanza de Basilea, que es una clasificación anual independiente que evalúa el riesgo de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo (LD / FT) en todo el mundo.

En el informe de Basilea, se analiza a 141 países y Nicaragua aparece en la posición número 16, es decir, como el tercer país en América más vulnerable ante el lavado de dinero del narcotráfico y financiamiento al terrorismo, solo superado por Haití y Gran Caimán. “Eso informe cierra muchas puertas para Nicaragua en temas de inversión y financiamiento”, indica.

Imagen país deteriorada

En tanto, el presidente de la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense, Mario Arana, expresó que no hay clima para la inversión en el país y se ve reflejado en el deterioro de la imagen y percepción que se tiene de Nicaragua después de múltiples informes internacionales del Banco Mundial o el Foro Económico Mundial y Transparencia Internacional, que nos han estado calificando y bajándonos de rango.

“Las proyecciones de contracción de la inversión privada fueron de 25% el año pasado, este año se proyecta un 16%. Así que eso en sí mismo es otra evidencia de que el clima de negocio no es el más favorable y que este gobierno tiene dificultades para recuperar la economía y la gobernabilidad”, indicó Arana.

El presidente de Amcham explicó además que la inversión privada nacional y extranjera se ha contraído producto de la crisis política y ahora con la pandemia. El régimen ha tratado de proyectar una imagen de normalidad, pero eso no es creíble y es más bien una negación de la realidad que no ayuda ni construye confianza”.

“Esto no quiere decir que no haya quienes están invirtiendo y dispuestos a continuar, pero estamos muy por debajo del potencial y esto es importante reconocerlo, pero sobre todo tomar medidas en la dirección correcta, enrumbar al país en la dirección deseable. Bien haría el gobierno en plantear una salida y resolver la crisis política. Solo así será factible mostrar una imagen más sustentada en condiciones objetivas y no narrativas sin sustento”, dijo Arana refiriéndose al discurso de Laureano Ortega.

Resolver crisis

“Mientras no se resuelva la crisis política, seguiremos bloqueados en los organismos internacionales. A los inversionistas nacionales se le han complicado las cosas también. Los costos de producción se han encarecido, la energía eléctrica, los impuestos principalmente han elevado el nivel de costos. La incertidumbre es otro imponderable que afecta las decisiones para invertir”, valoró el expresidente del Banco Central de Nicaragua.

Desde su punto de vista agrega que las facilidades mencionadas por Laureano Ortega pueden estar en teoría, pero en la práctica las circunstancias son adversas. “El sentimiento generalizado en el sector privado no es de optimismo o de encontrarse en un ambiente propicio para la inversión. Es todo lo contrario”, afirmó Arana.

Por su parte, un técnico de Funides expuso, al igual que Arana y Arteaga, que la situación sociopolítica no resuelta genera un riesgo político que se va a acrecentar el próximo año cuando se den las elecciones. “Hay inversionistas que estarán pendientes para tomar decisiones.

También menciona que los inversionistas consideran que se tenga expectativas de potenciales modificaciones a la Seguridad Social, cambios bruscos en los impuestos, y la tarifa eléctrica entre las más alta de la región. “Los inversionistas toman en cuenta factores económicos, la tarifa de electricidad juega en contra, factores políticos, el entorno mismo de las gestiones en las instituciones y el respeto por la propiedad privada no es favorable”.

Hay quienes creen que Laureano Ortega pudo desempeñar un papel importante en Pro Nicaragua, pero de un tiempo a la fecha solo ha cosechado fracaso. El hijo del dictador Daniel Ortega busca a cualquier costo donaciones e inversiones que oxigenen las finanzas del régimen. Hasta ahora le ha sido difícil.


CRÉDITOS

COORDINACIÓN: José Denis Cruz
EDICIÓN: Edith Pineda
FATCHEKER: Francisco López
ILUSTRACIÓN: Luis González
DESARROLLO: F.C.
FOTOGRAFÍAS: El 19 Digital

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