El obispo de la Diócesis de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, denunció la reducción en sus permisos de residencia a dos sacerdotes extranjeros que ejercen su labor pastoral en Nicaragua, una decisión de la Dirección General de Migración y Extranjería que el jerarca católico califica como una represalia del régimen de Daniel Ortega antes las denuncias de los sacerdotes sobre las graves violaciones de derechos humanos que se cometen en el país.

El colombiano Luis Carrillo, de la parroquia San Judas Tadeo de Condega, Estelí; y el salvadoreño Julio César Melgar, quien lleva 30 años de servicio en el país, han sido notificados por Migración sobre la última prórroga de sus permisos de residencia de uno y seis meses respectivamente.

La Diócesis de Estelí señaló que al padre Luis Carrillo se le cancelaría su residencia “por pronunciarse en contra de las injusticias, y la maldad humana”.

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MÁS SACERDOTES EN LA MIRA

Monseñor Juan Abelardo Mata, secretario general de la Conferencia Episcopal, dijo que hay otros sacerdotes extranjeros en Nicaragua deben lidiar con la presencia constante de Migración y Extranjería en las misiones donde desarrollan sus trabajos en el interior del país.

La Dirección de Migración y Extranjería ha explicado que se trata de “una nueva normativa implementada con los sacerdotes extranjeros para reducir su estadía en el país”.

No obstante, el obispo Mata sostiene que “son sacerdotes que han elevado su voz ante los problemas que ven en sus comunidades, haciendo eco también a nuestra protesta de la Conferencia Episcopal ante los desmanes que provoca este gobierno.”

“A esos son los que veo que están atacando directamente”, insistió.

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El religioso denunció además que el régimen de Daniel Ortega mandó a cerrar el Instituto Técnico de Agricultura de la diócesis de Estelí, lugar donde se formaban jóvenes de las áreas rurales de ese departamento y que él mismo se ve reducido en su libertad de movilización ante la constante vigilancia y espionaje que mantienen sobre su persona grupos afines al gobierno.

ATAQUES Y PROFANACIONES

Recientemente el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos denunció en sus redes sociales la profanación de la capilla de Santo Domingo de Guzmán en la parroquia Cristo Rey, en Telpaneca, Madriz. Los delincuentes abrieron la imagen del Santísimo y tiraron las hostias al suelo, además de sustraer dinero e instrumentos del coro.

Vilma Núñez, directora de este organismo dijo que los ataques contra la Iglesia católica ya forman parte de la rutina represiva del gobierno de Nicaragua.

“Es toda una estrategia, no se puede considerar la serie de persecuciones y atropellos que cometen como hechos aislados y puntuales, es una estrategia de destrucción y de guerra abierta y declarada en contra de la Iglesia”, dijo Núñez.

En tanto, el diputado sandinista Wilfredo Navarro acusó a los obispos de “inventar acusaciones contra el gobierno sandinista con el objetivo de desprestigiar la buena labor que viene realizando el gobierno”.

Aseguró que en Nicaragua las normativas migratorias “no tienen ninguna intención particular de perjudicar o expulsar del país a los sacerdotes que apoyan a los “golpistas”.

Las denuncias de la Iglesia católica se han intensificado desde el estallido de la crisis sociopolítica en Nicaragua en 2018, cuando el régimen llamó golpistas a los obispos.

En los últimos dos años, las parroquias, incluida la Catedral Metropolitana de Managua, han sufrido atentados y profanaciones, mientras que los sacerdotes han sido asediados, amenazados y golpeados por fanáticos del Frente Sandinista.

Con información de la Voz de América.

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