Nicaragua protagonizó el primer día del 50 periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA). El foro político más importante del órgano continental continúa este miércoles con la votación de una resolución orientada a generar más presión sobre el régimen de Daniel Ortega.

Durante el debate de este martes, una de las intervenciones más fuertes contra el régimen de Nicaragua vino de Estados Unidos: “El presidente Ortega socava la democracia en su país. Vulnera los derechos básicos del pueblo nicaragüense a expresarse, a reunirse en paz e, incluso, permite ataques violentos en iglesias”, manifestó el secretario de Estado, Mike Pompeo, que lideró la delegación de ese país en la Asamblea General.

Estados Unidos ha emprendido una fuerte campaña para que se emita una posición contundente. Pompeo pidió a la OEA que hoy “apruebe una resolución que condene el fracaso de Ortega para cumplir con los estándares democráticos”, algo que consideró que es “básico”.

También hizo énfasis en que desde la OEA se exija a Ortega “respeto por los derechos humanos, así como específicas reformas electorales para unas elecciones libres y justas en Nicaragua”.

LA OEA VOTARÁ HOY

Nicaragüenses residentes en Costa Rica protestaron el martes contra el régimen de Nicaragua, en las afueras de las instalaciones de la Organización de Estados Americanos (OEA), en San José (Costa Rica). EFE/Jeffrey Arguedas

Este miércoles los delegados de los países miembros de la Asamblea asistirán para debatir dos resoluciones. La referida a la situación del país exige reformas electorales “no más tarde de mayo del 2021” y la otra establece condiciones para reconocer los resultados de los comicios legislativos que Venezuela celebrará el 6 de diciembre.

El proyecto de resolución: “Restablecimiento de las instituciones democráticas y respeto a los derechos humanos en Nicaragua por medio de elecciones imparciales y justas”, fue presentado y copatrocinado por Canadá, Chile, Colombia, Paraguay, Estados Unidos y Venezuela (este último país representado por la delegación del presidente interino Juan Guaidó). 

El texto pone especial énfasis en la necesidad de modernizar el Consejo Supremo Electoral (CSE), controlado por el oficialismo, y también pide al régimen nicaragüense que acepte misiones independientes de observación electoral y garantice libertades, como la de expresión y reunión.

Para aprobar cualquier resolución, se necesitan los votos de 18 de los 24 miembros activos de la OEA (Cuba pertenece al organismo pero no participa en este desde 1962).

Países como El Salvador manifestaron su respaldo a impulsar el retorno el restablecimiento de las libertades en Nicaragua: “El presidente Bukele reitera su más completa voluntad para impulsar los esfuerzos que sean necesarios para el establecimiento de un diálogo efectivo y de buena fe que acelere la consecuencia de acuerdos sustantivos que permitan a nuestra hermana Nicaragua alcanzar, de una vez por todas, la paz que todo su amado pueblo anhela y se merece”, pronunció la canciller de El Salvador, Alexandra Hill.

MONCADA FRACASA

El canciller Denis Moncada intentó frenar el debate sobre Nicaragua en la OEA.

El canciller nicaragüense Denis Moncada no pudo frenar la introducción de la crisis de Nicaragua en la agenda del 50 periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), inaugurada este martes de forma virtual, por lo que expresó su “rechazo y desconocimiento” ante la presentación del proyecto de resolución contra el régimen de Ortega.

“Nicaragua rechaza de manera firme y categórica la introducción en el capítulo 3 del proyecto preliminar de temario de la Asamblea General de la situación en Nicaragua´ y la situación en la república Bolivariana de Venezuela, dijo Moncada desde Managua Moncada.

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El canciller orteguista calificó la introducción del tema de Nicaragua como “violatorio de los principios y la carta de Naciones Unidas, de la naturaleza y la carta de la Organización de los Estados Americanos y de los principios y propósitos del derecho internacional”. 

Moncada insistió que ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir directa o indirectamente, y sea cual fuera el motivo, en los “asuntos internos o externos” de otro Estado.  

RÉGIMEN PRESENTA AGENDA PARALELA 

La representación del régimen trató de desviar el foco puesto ante las graves violaciones a los derechos humanos en Nicaragua y propuso temas paralelos para los debates, lo que finalmente fue descartado por las delegaciones.  

“La preocupación central de los debates debe ser la seguridad sanitaria, ante los desafíos que representa la pandemia, en vez de venir a discutir medidas de agresión y desestabilización en contra de la soberanía y el derecho a la autodeterminación de los Gobiernos de Nicaragua y Venezuela”, señaló el canciller. 

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Finalmente, el proyecto de resolución sobre Nicaragua fue enviado a la Comisión General para su análisis y posterior debate y votación, lo cual ocurrirá este miércoles.

Al no poder frenar la resolución, el canciller Moncada volvió a intervenir en la Asamblea General para atacar a la OEA y a las delegaciones que condenan la represión del régimen.  

“Expresarle a la Asamblea que, dado que hay una tendencia de utilizar la organización como un instrumento de actuación injerencista con Nicaragua, de mentir, utilizar falsas informaciones para elaborar resoluciones encaminadas a desestabilizar al Gobierno legítimo de Nicaragua. Toda declaración que esté dirigida en esa dirección, Nicaragua no la acepta y la rechaza”, dejó sentado Moncada.  

EL CASO DE VENEZUELA

Por otro lado, la Asamblea General votará este miércoles una resolución que establece condiciones para el reconocimiento de los resultados de las elecciones legislativas en Venezuela programadas para el 6 de diciembre y en las que no participará el grueso de la oposición por considerarlas fraudulentas.

En concreto, el texto establece que el reconocimiento de los comicios “dependerá del establecimiento de las condiciones necesarias de libertad, justicia, imparcialidad y transparencia, garantizando la participación de todos los actores políticos y de la ciudadanía, la liberación de los presos políticos, con plazos razonables para su celebración y que cuenten con observación electoral internacional independiente y creíble”.

Sin embargo, ya es demasiado tarde para establecer misiones de observación porque, tal y como está establecido para cualquier país, esos entes deben supervisar el proceso completo, no solo la jornada electoral o los días previos.

El Gobierno de Maduro invitó a una misión de observación de la Unión Europea (UE), pero lo hizo fuera de plazo.

Por tanto, en términos prácticos, el texto de la OEA establece una base jurídica que sirva para desconocer los resultados de las elecciones de noviembre y el posible retorno de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) a manos chavistas, tras cinco años en poder de la oposición.

De hecho, Pompeo pidió explícitamente al resto de naciones que “no reconozcan las elecciones ilegítimas de Venezuela, pasadas o presentes”.

Está previsto que esas resoluciones se voten mañana miércoles, en el que será el último día de la Asamblea General.

Con información de EFE

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