Monseñor Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua, reiteró este jueves el llamado a la solidaridad con los habitantes de las comunidades devastadas por el huracán Iota, que tocó tierra la noche del lunes, en la comunidad de Haulover, al sur de Bilwi, región autónoma del Caribe Norte.

“Ante el dolor de nuestros hermanos y tanto desastre en el país, ha llegado la hora de ser samaritanos”, exhortó el religioso desde su cuenta en Twitter.

La magnitud de la destrucción causada por Iota, principalmente en el Caribe Norte, todavía no se precisa. Sin embargo, las imágenes que Bilwi y comunidades aledañas refuerzan los reportes de lugareños y periodistas que hablan de una situación catastrófica: además de haber perdido sus viviendas, los pobladores necesitan agua, alimentos, ropa, artículos de uso personal y enseres.

Ante este escenario, Báez ha venido dirigiendo mensajes a la población para que no sean ajenos a la grave situación que atraviesan los habitantes de las zonas que el huracán dejó en situación de desastres y donde requieren de ayuda humanitaria para levantarse de la calamidad.

El domingo en su homilía ya se había referido al tema: “La tentación de la indiferencia es grande. La comodidad de cruzarnos de brazos y vivir nuestra vida sin complicarnos, es un riesgo permanente. Pobre de nosotros si enterramos el talento. Es la mejor forma de vivir una vida estéril, pequeña y sin horizonte”, dijo en referencia al daño que había dejado Eta, que impactó a las poblaciones caribeñas trece días antes que Iota.

¿Cómo ayudar? Monseñor Báez recomendó a la población a realizar sus aportes a través de las fuentes que les generen confianza. La Iglesia, organizaciones no gubernamentales e instituciones humanitarias están recibiendo donativos en efectivo y en especies a favor de los afectados.

LEA : Aquí una lista de iniciativas elaborada por DESPACHO 505.

Tras haberse desarrollado hasta ser un huracán de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, Iota, impactó la costa Caribe de Nicaragua en categoría 4, la misma que su antecesor, Eta, que había causado destrucción apenas 13 días antes en la misma zona.

En su recorrido por el Norte de Nicaragua, Iota causó inundaciones, deslizamientos de tierra, destrucción y muerte. Hasta el momento las autoridades contabilizan 18 fallecidos, siendo el caso más grave un deslave en el Macizo de Peñas Blancas, donde nueve cadáveres han sido recuperados.

Una alerta roja está en vigor para el Caribe de Nicaragua, y la amarilla para el resto del país.

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