Mujeres que visibilizan a mujeres a través del arte 

 

Han encontrado su propia forma de conectar con otras mujeres . A través de sus obras abordan temas como la violencia de género o la masturbación femenina. 

 

Por Cristhian  Tórrez | 09-03-2021

 

Ilustran su ideas de manera particular. No todo está relacionado  con su vida personal, y no todas decidieron expresarse a través del arte por “tener una vida difícil”. “No son más mujeres” porque pintan y demandan sus derechos en voz alta.  Son mujeres, sin etiquetas. Las han llamado "locas", han recibido una paga menor por su trabajo,  pero nada las ha detenido. Están dispuestas  a recuperar  el lugar que se les ha sido arrebatado.

"Tenemos que recuperar esos espacios que hemos perdido y el arte en sus diferentes expresiones es uno de ellos. A las mujeres se nos ha tratado de limitar, y encasillarnos, para ser lo que no queremos ser”, afirma La Spinosa, ilustradora y muralista nicaragüense residente en España.

Según ella, su trabajo refleja esa dualidad interna con que las las mujeres han sido forzadas a crecer. “La sociedad es inquisidora con las mujeres, nos quieren decir cómo debemos lucir y pensar, esa dualidad es la que deseo reflejar. Representa la crueldad con la que vamos creciendo. Una vez alguien me dijo: se nota que haz tenido una vida complicada, me dio risa, porque cada vez que las mujeres nos expresamos a través del arte nos quieren poner etiquetas. Hago ilustraciones porque me gusta. No todo tiene que ser malo”, aclara.

En el camino aprendió que su arte incomoda e invita al morbo a la vez .“Hay quienes me dicen que no les gusta mis ilustraciones, pero lo que busco con mi arte es precisamente eso, provocar reacciones en la gente, al menos yo estoy haciendo algo por mejorar mi entorno, no me estoy dejando encasillar”, puntualiza.

Para huir de las etiquetas, y las normas preestablecidas Fernanda decidió crear su propio bosque virtual, al que ha llamado El bosque de la chinita, para invitar a otras mujeres a quererse a si mismas, y  dejar mensajes de optimismo, a través de ilustraciones donde los estados de ánimo son la nota principal.

“Mis ilustraciones son como mi pequeña nota personal del día, mensajes de positivismo, que trato de aplicarlos a mi vida todos los días”, argumenta.

El bosque de la chinita surgió como un proyecto digital para canalizar las emociones, a raíz del levantamiento social que vive Nicaragua desde el 2018. “Era un momento difícil, todos estábamos viviendo bajo una situación de estrés, así que empecé a ilustrar mis emociones y descubrí que habían más mujeres sintiéndose como yo”.

Desde entonces Fernanda no ha parado de caminar a través del bosque de la chinita para pintar de colores esos días que se tornan grises.

Cuando Pineda decidió denunciar en las redes sociales el acoso callejero del que las mujeres muralistas son víctimas, la mayoría de las reacciones fueron emoji de risa.

“Cuando estoy pintando me están acosando, estoy moviendo los materiales y pasan hombres haciendo comentarios irrespetuosos como: “Mira esa si es mujer”, ¿por qué? Porque me miran cargando botes de pintura o sosteniendo una escalera piensan que me hace una mejor mujer o soy feminista? Cuestiona.

A sus 23 años Pineda sabe  que abrirse camino en el mundo del muralismo no es fácil.  “Una vez me fui a pintar con un grupo de hombres en Granada, a todos los hombres le dieron murales visibles menos a mi, de hecho recibí un 60% menos que los chavalos. Literalmente me dijeron, vos vas a trabajar en un cuarto porque sos mujer y las mujeres hacen cosas más delicadas”.

Las paredes tampoco están  disponibles para abordar temas temas fuertes como la Violencia de género.

" No todos te prestan una pared para hacer denuncias, la gente quiere hablar de temas que no incomoden”. Sin embargo su mural “Juntas somos poderosas”, ha sido de los proyectos destacados por el Fondo Centroamericano de Mujeres (Fecam).

A pesar de los obtáculos, Pineda  sigue tomando las calles para visibilizar los temas que impactan en la vida de las mujeres,  desde una perspectiva crítica, que invita a la reflexión y la interacción.

Ha Virginia la han tachado de pervertida, por hablar de la masturbación femenina. A través de su pieza audiovisual Deseos, se propuso poner sobre el tapete un tema del que poco se habla abiertamente.

“Cuando presente el proyecto todo el mundo me quedó viendo como que si era una pervertida, me hicieron sentir mal. Porque se nos ha impuesto que nuestros cuerpos están hechos para reproducción, el cuido de la familia, no para el placer”, afirma la cineasta residente en Estados Unidos.

La idea surgió a raíz de platicas entre amigas y el arte fue el medio para hablar del tema en voz alta. “Es perturbante saber que aún en los espacios privados, donde nadie nos ve, tengamos pena de explorar nuestros cuerpos, que nos sintamos invadidas. Grabar no fue fácil, para la actriz era muy complicado tocarse frente a un hombre, le causaba pena y vergüenza,”, rememora Virginia

El corto proyectado en el Festival Icaro Guatemala, cumplió su objetivo desde la perspectiva de la cineasta . “El arte, nos ayuda a cruzar esas fronteras que la sociedad impone y que son meramente opresivas para las mujeres. Nos permite reivindicarnos”, dice.