Nicaragüenses consolidan un movimiento social nacional
El sociólogo Sergio Cabrales señala que, a un año del terremoto sociopolítico de Nicaragua, en el país se están institucionalizando las demandas y protestas, lo que permitirá garantizar su persistencia, sostenibilidad de resultados, y protección ante nuevas amenazas.
La oleada de protestas de2018, verdadero terremoto sociopolítico y económico en Nicaragua, concluyó enseptiembre de ese año. El reglamento extraordinario de prohibición de protestaemitido en la última semana de ese mes y la presencia policial abrumadora enintentos de manifestación, tuvieron su efecto desmovilizador. Sin embargo, docemeses después, el registro de las 320 protestas post-oleada permite observardos características y dos interesantes patrones para el análisis, sugiriendo quela “actividad sísmico-social” aún no ha terminado.
Primero, el hecho de que laoleada cediera ante la documentada y violenta represión estatal es unaevidencia más de la mutación del régimen híbrido del presidente Ortega hacia unrégimen autoritario. Efectivamente, es propio de regímenes autoritariosregistrar escasa o nula actividad de la sociedad civil y desincentivadamovilización social, efecto observado en las frecuencias de protesta desdeoctubre pasado, y en el reducido número de participantes en los episodios aúnvigentes. Estos niveles están por debajo de los números anteriores a abril2018, y, sin duda, no son normales después de la irresuelta e intensa actividaddel año pasado.
Segundo, en los registros hay “réplicas” que evidencian la consolidación de un movimiento social nacional, como una naciente “placa tectónica” que mantiene vigentes las demandas de democracia y justicia y que está activando la palestra. Los últimos doce meses dan cuenta de la actividad movilizadora a pesar de la represión del régimen autoritario.
Interesantemente, alrededor del 30% de las protestas de los últimos doce meses han sido convocadas y ejecutadas por agrupaciones que crecen en institucionalidad, como la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB). Normalmente, a estas convocatorias han respondido agrupaciones de médicos, expresos políticos, feministas, empresarios, feligreses católicos, estudiantes, comunidades de nicaragüenses en el exterior, entre otros muchos.
LEA MÁS: Lesther Alemán: “Vuelvo para vivir en Nicaragua, para seguir en la lucha”
Estas organizaciones, algunassurgidas en el contexto de la crisis, también han tenido iniciativas propias,manteniendo demandas de democracia y justicia e introduciendo en algunos casos,otras de interés particular (como respeto a autonomía universitaria,reincorporación de médicos despedidos, o resolución de asuntos particulares,por ejemplo).
También es indicio decreciente institucionalización la reducción de eventos transgresivos. Porejemplo, alrededor del 35% de las acciones de protesta de los últimos docemeses se hicieron a través de declaraciones públicas -denuncias, convocatorias,o pronunciamientos-, reuniones o asambleas, reuniones con autoridadesgubernamentales, o denuncias ante entidades internacionales.
También en estos eventos menostransgresivos han sido unísonas las demandas de democracia y justicia, querequieren de reformas electorales, clarificación de los eventos represivos, ynegociaciones con el Ejecutivo. Debe señalarse nuevamente que es indicadorpositivo el hecho de que la protesta tienda a la institucionalización.
Hay probados casos alrededordel mundo, en que la institucionalización de las demandas y protestas garantizósu persistencia, sostenibilidad de resultados en caso de haberse conseguido, yprotección ante nuevas amenazas. También son numerosos los ejemplos deprotestas que, por no institucionalizarse y organizarse, perdieron sentido ysus demandas se diluyeron con el tiempo.
Respecto a los patrones encontrados, primero es necesario hacer notar la existencia de un importante elemento al que Charles Tilly, sociólogo y politólogo estadounidense, llamó WUNC por sus siglas en inglés, y hace referencia al valor (W), unidad (U), número (N), y compromiso (C) de manifestantes en sus acciones de protesta. Estas cuatro características han estado presentes desde el inicio de la oleada y han persistido pese a su conclusión.
AMPLÍE: Cardenal Brenes: “Nicaragua enfrenta una cultura de muerte e irrespeto a la vida”
Es decir, los manifestantes muestran el valor de las demandas al insistir en la importancia de democracia y efectiva justicia, al incluir a amplios sectores de la población, y al insistir en vías pacíficas como solución a la crisis sociopolítica. Quienes protestan, muestran unidad al responder a acciones coordinadas, con uso común de símbolos, demandas y consignas. Se ha patentizado número, no sólo con la presencia física de manifestantes en los puntos de protesta -ahora disuadida por la presencia policial-, sino por el apoyo de la población a estas acciones directa o indirectamente. Se ha evidenciado el compromiso, al resistir a adversidades y al enfrentarse con las fuerzas policiales y paraestatales.
La persistencia de WUNC hasido importante porque no solamente estimula la consecución de las demandas,sino porque envía mensajes a la población en general, a la comunidadinternacional, y al mismo gobierno del presidente Daniel Ortega y sussimpatizantes. Por lo tanto, este efecto WUNC debe cuidarse y exacerbarse, y esposible hacerlo de muchas formas: (1) a través de mayor coordinación ysimultaneidad de protestas, o (2) con eventos de participación numerosa,concentrados y de amplio valor simbólico, debidamente protegidos ante la inminente presencia policial, (3) con el involucramiento de personajesrelevantes de la vida social, religiosa, cultural y académica del país en lasprotestas y en las organizaciones nacientes, o (4) con la creación de alianzas y coaliciones, es decir, en la unidad de la diversidad.
Finalmente, es importantehacer notar otro patrón. Las protestas incrementaron nuevamente cuando sepercibió cierta apertura institucional por parte del Estado de Nicaragua. Enmarzo, las expectativas de las reiniciadas negociaciones entre la AC y elgobierno generaron acciones en las cárceles, escuelas, universidades y centroscomerciales, rompiendo el “silencio” que se había instalado desde que la oleadaconcluyó. Es posible que el mismo patrón suceda una vez que, de darse el caso,el Gobierno reinicie negociaciones.
Aparentemente no sucederábajo las mismas magnitudes de abril 2018 ni con el mismo nivel de transgresión. Sin embargo, manteniendo las condicionesactuales, no debe esperarse mayor participación de la ciudadanía en general enlas protestas aún vigentes, a pesar de que estas cuenten con amplio apoyopopular (explícito o implícito). Está claro que están emergiendo múltiplesformas de resistencia desde el sin-poder ante la represión que también sonválidas y que tendrán su efecto en el desarrollo de la contienda política.
El análisis sugiere que,mientras tanto, aquellos aún en capacidad de movilizarse y “hacer temblar”,deben seguir evidenciando el efecto WUNC, y trabajar hacia lainstitucionalización que conseguirá, por múltiples vías, las demandas deaquellas protestas iniciadas en abril.



