Hermanas marcadas con “plomo” por paramilitares en Nicaragua
La abreviatura de la vieja consigna sandinista Patria Libre o Morir es empleada para enviar mensajes de amenaza a los opositores al régimen. Grabarla en la piel es una "aberración" y revela el nivel de terror que impera en Nicaragua, advierte la CPDH.


- October 23, 2019
- 12:44 AM
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La abreviatura de la vieja consigna sandinista Patria Libre o Morir es empleada para enviar mensajes de amenaza a los opositores al régimen. Grabarla en la piel es una "aberración" y revela el nivel de terror que impera en Nicaragua, advierte la CPDH.
Son hermanas y cubren sus rostros por miedo. Testifican que pasaron al menos once “horas de terror” en poder de paramilitares leales al régimen de Daniel Ortega y la prueba la tienen tatuada en la piel.
En la pierna derecha de las jovencitas, que este martes denunciaron secuestro, abuso y torturas de paramilitares, se aprecian heridas enrojecidas que forman la palabra Plomo. También muestran marcas de las bridas con que las ataron y una serie de quemaduras que les hicieron con cigarrillos en sus brazos, piernas y otras partes de sus cuerpos.
Es el cuarto caso de este tipo que sale a luz pública desde que en abril de 2018 estallaron las protestas cívicas en Nicaragua. Plomo, derivado de la popular consigna sandinista Patria Libre o Morir, en el contexto de las protestas se ha transformado en una amenaza grave.
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Las jóvenes de 20 y 26 años inician relatando que a eso de las 7 de la noche del lunes caminaban por una calle de Managua cuando fueron interceptadas por una camioneta en la que iban cuatro sujetos encapuchados que les dieron la orden de subir.
“Nos llevaron a otro lugar que no tenemos ni idea, porque todo el tiempo nos encapucharon. Nos amarraron, y (nos dejaron) solo en ropa interior. De ahí comenzaron con golpeas, a insultarnos, a tocarnos”, expuso una de ellas ante los periodistas desde la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) y con el respaldo de su padre quien, por seguridad, también protegió su identidad.
A la mañana siguiente, a eso de las 6, las dejaron abandona en el sector de la carretera Nueva a León. Por el tiempo del viaje suponen que estaba a pocas cuadras del sitio donde vivieron un infierno.
“A mí me golpearon las costillas, tengo morados, me amarraron con bridas, me dieron una patada. Luego procedieron a marcarme, no sé con qué fue, fue algo filoso”, dice la otra joven tras relatar que es el primer ataque directo que sufren por participar de manera activa en las protestas contra el régimen Ortega-Murillo.
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Expone que apoyaron la toma de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), comenzaron llevando víveres e insumos para curaciones y, luego, se incorporaron en la atención de heridos en el “hospitalito” que improvisaron los estudiantes para brindar asistencia urgente a los jóvenes heridos en los ataques de policías y paramilitares, en los días más violentes de la represión a las manifestaciones ciudadanas.
Insistes en que nunca habían sufrido una agresión directa, “solo mensajes amenazantes e insultos”.
También relata que los sujetos que las retuvieron “se burlaban de nosotras, nos acusaban de traidores, de golpistas y terroristas… Fue una noche de terror, y nos liberaron bajo amenazas”.
ENFERMIZO Y ABERRANTE
El asesor legar de la CPDH, Pablo Cuevas, calificó de “aberración” la agresión sufrida por las hermanas y señaló que además de tortura y violación a la liberta de pensamiento, ellas fueron víctimas de abuso sexual, ya que los tocamientos que refieren en su relato están tipificados como un delito. "Es enfermizo", lamentó.
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“Estamos documentando y estamos trasladando esta información a las organizaciones internacionales de derechos humamos como la CIDH y la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas”, informó Cuevas y lamentó que operadores afines al régimen con este tipo de acciones “están sembrado el terror en los ciudadanos, solo por el hecho de pensar diferente”.
OTROS CASOS
En junio pasado se registró un caso de tortura similar. La víctima fue Leonardo Rivas Guevara, de 23 años, quien después de varios días desaparecido fue encontrado con signos de tortura y con las siglas del Frente Sandinista marcadas en su espalda.
El 22 de agosto del año pasado, un adolescente de 14 años denunció que policías de la Dirección de Operaciones Especiales (DOE) le marcaron las siglas del FSLN en el brazo utilizando una jeringa.
El menor relató que se dirigía al colegio cuando fue retenido por agentes encapuchados que lo llevaron a una caseta de la Estación 5 de la Policía de Managua, donde lo golpearon y torturaron.
“Me lo hicieron con una jeringa. También me restregaron con limón, con vinagre y me patearon”, relató el menor ante la Comisión Permanente de Defensa de los Derechos Humanos (CPDH).
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La Policía nunca investigó el caso y ni siquiera recibió la denuncia cuando la madre de la víctima intentó hacer el trámite correspondiente ante Asuntos Internos, donde no le permitieron el derecho de contar con acompañamiento jurídico.