ACNUR: 16 mil nicaragüenses deben ser reubicados por alto riesgo de represión en Costa Rica

Al menos 16,000 nicaragüenses refugiados en Costa Rica necesitan ser reasentados en terceros países por motivos de seguridad, de acuerdo con el informe Proyecciones Globales de Necesidades de Reasentamiento 2026, publicado por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). El documento advierte que la persecución transnacional del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha convertido a Costa Rica en un lugar inseguro incluso para quienes han huido del país.

Según el informe, en total unas 19,300 personas refugiadas y solicitantes de refugio en Costa Rica requieren reasentamiento, es decir, ser reubicadas en otro país donde puedan estar a salvo. Aunque el informe no desglosa esa cifra por nacionalidad, ACNUR ha señalado en reportes anteriores que el 83% de las personas solicitantes de refugio en Costa Rica son nicaragüenses, lo que permite estimar que al menos 16,000 de quienes necesitan ser reasentados son de nacionalidad nicaragüense.

“El reasentamiento es un mecanismo crucial de protección en Costa Rica, particularmente a la luz de la situación política y de derechos humanos en Nicaragua”, señala el informe.

La amenaza no termina al cruzar la frontera

ACNUR advierte que la persecución transnacional es una amenaza real para quienes han huido del régimen de Ortega. Se trata de una forma de represión en la que los Estados autoritarios continúan vigilando, hostigando o atacando a sus opositores más allá de sus fronteras. En el caso de Nicaragua, la cercanía geográfica con Costa Rica ha hecho que este riesgo se materialice.

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“La proximidad de la frontera entre Nicaragua y Costa Rica ha expuesto a los individuos a un alto riesgo de persecución transnacional”, señala el informe. “Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024, se reportaron varios casos de persecución transnacional, incluyendo ataques armados contra refugiados”, añade.

Un ejemplo trágico que da contexto a estas advertencias es el asesinato del mayor en retiro y opositor Roberto Samcam, ocurrido la semana pasada en territorio costarricense. El crimen ha sido interpretado por sectores del exilio como una muestra concreta de la capacidad del régimen para perseguir a sus opositores incluso fuera del país.

Violencia generalizada y vulnerabilidad extrema

El ACNUR destaca que la situación en Costa Rica también ha empeorado, lo que incrementa la vulnerabilidad de las personas refugiadas. En 2023, el país registró un récord histórico de homicidios, y los nicaragüenses —que representan la población refugiada más numerosa— fueron afectados de manera desproporcionada.

“En 2023, Costa Rica experimentó un número récord de homicidios, con los nicaragüenses afectados de manera desproporcionada”, subraya el documento.

En ese contexto, el reasentamiento cobra una urgencia distinta: ya no es solo una vía para encontrar estabilidad a largo plazo, sino una respuesta inmediata para garantizar la vida y la integridad de miles de personas que ya han sido perseguidas una vez.

Estados Unidos, de momento, no es una opción

La situación de los refugiados nicaragüenses en Costa Rica se ha visto gravemente afectada por la suspensión del programa "Movilidad Segura" por parte del gobierno de Estados Unidos. Esta medida ha dejado a miles de exiliados en un estado de incertidumbre y vulnerabilidad.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump suspendió temporalmente el Programa de Admisión de Refugiados de Estados Unidos (USRAP), que incluía el programa "Movilidad Segura" . Esta suspensión afectó a miles de refugiados nicaragüenses que se encontraban en proceso de reasentamiento en Estados Unidos.

Además, se suspendieron los procesamientos de casos y las actividades previas a la partida, lo que implicó el cierre temporal del programa.

Por otro lado, ACNUR y el Gobierno de España han colaborado activamente en el reasentamiento de refugiados nicaragüenses, especialmente desde que la situación en Nicaragua se deterioró en 2018. Esta cooperación se ha materializado en programas conjuntos que han permitido a cientos de nicaragüenses encontrar protección y nuevas oportunidades en España.

Un sistema bajo presión

Costa Rica ha sido históricamente un país receptor para personas exiliadas de Nicaragua. Desde el estallido de la crisis sociopolítica en 2018, cerca de 800.000 personas han abandonado el país en busca de refugio. Una parte importante de ellas —cientos de miles— han llegado a suelo costarricense.

Sin embargo, la creciente demanda, el colapso del sistema de refugio, la falta de recursos institucionales y el deterioro de la seguridad interna han convertido al país en una estación de paso cada vez más riesgosa.

El llamado del ACNUR, entonces, es claro: la comunidad internacional debe activar mecanismos de solidaridad y reasentamiento para evitar que miles de vidas queden atrapadas entre dos fuegos: la represión de la dictadura y la inseguridad en el exilio.