¿Enviás o recibís remesas? Así te afectará el nuevo impuesto en Estados Unidos
Una nueva ley aprobada por el Senado de Estados Unidos impone un impuesto del 1% a las remesas enviadas al extranjero, lo que podría afectar a miles de familias nicaragüenses que dependen de este dinero para sobrevivir. Aunque no se trata de un impuesto generalizado a todas las remesas, sí impactará a una parte importante de quienes las envían y reciben, sobre todo a los más vulnerables.
El nuevo impuesto aprobado por el Congreso estadounidense se aplicará a partir del 1 de enero de 2026 y no cubrirá todas las remesas, sino únicamente aquellas que se paguen en efectivo o que se envíen mediante métodos no bancarios.
En otras palabras, quien use su cuenta bancaria o tarjeta de débito/crédito de Estados Unidos no tendrá que pagar el impuesto. Solo estarán gravados los giros pagados en ventanilla con dinero en efectivo, money orders u otros servicios sin verificación bancaria.
El objetivo, según los legisladores que impulsaron la medida, es aumentar la trazabilidad financiera y combatir el lavado de dinero. Sin embargo, la consecuencia directa será un aumento en el costo de enviar dinero a países como Nicaragua.
¿Qué tanto puede impactar a Nicaragua?
La medida puede parecer pequeña —1 %— pero el impacto económico podría ser significativo si se toma en cuenta la enorme dependencia de Nicaragua de las remesas familiares.
Solo en 2024, el país recibió US$5,243.1 millones en remesas, equivalentes al 29.4 % del Producto Interno Bruto (PIB). De ese total, US$4,340.2 millones provinieron de Estados Unidos, es decir, el 82.8 % del total.
Según el economista Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, el nuevo impuesto afectaría directamente una parte importante de ese flujo.
“El impuesto del 1 % es sobre envíos en efectivo. Potencialmente el impuesto afectaría el 53 % del volumen enviado, que para 2025 equivaldría a US$3,000 millones”, explicó Orozco a DESPACHO 505.
Más allá del porcentaje del impuesto, el verdadero efecto está en cómo reaccionan los migrantes al aumento de costos. Orozco explica que un incremento del 1 % en los costos de envío suele provocar que las personas reduzcan la cantidad que envían.
“Típicamente un 1 % de aumento en el costo de envío reduce la cantidad enviada en US$30 por envío. Es decir, si una persona normalmente envía US$400, con el nuevo impuesto probablemente enviaría US$370 para mantener el gasto total”, explica.
Esto se debe a que muchos migrantes tienen presupuestos fijos: si el envío se vuelve más caro, recortan lo que mandan, no lo que gastan. En la práctica, esto significa menos dinero en los bolsillos de las familias en Nicaragua, muchas de las cuales dependen completamente de esas remesas para comida, vivienda y educación.
¿Quiénes pueden evitar el impuesto y cómo?
La buena noticia es que más de la mitad de los migrantes nicaragüenses en Estados Unidos ya tienen cuentas bancarias o tarjetas de débito, y podrían usar estos canales para evitar el cobro. El impuesto solo se aplica si se paga la remesa en efectivo, no si se envía desde una cuenta verificada.
“Más de la mitad de los migrantes nicaragüenses tienen cuentas de banco, con tarjetas de débito, y podrían usar con ese vehículo para enviar el dinero y estar exentos del cobro”, señala Orozco.
Según el economista, el impuesto afectará directamente a un 15 % de quienes envían remesas, que es precisamente el grupo más pobre y económicamente vulnerable, muchas veces sin acceso a servicios financieros.



