Piden prisión perpetua revisable para los tres asesinos de niña de 12 años en Chichigalpa

La Fiscalía solicitó prisión perpetua revisable para los tres hombres acusados de violar y asesinar a una niña A.N.M. de 12 años, en la comarca Valle Viejo Número 2, municipio de Chichigalpa, Chinandega.

Los procesados, Francisco Javier Martínez Moreno (39) y Jorge Antonio Martínez Jirón (32) tíos de la víctima; y Fernando Luján Romero Espinales (46) confesaron este lunes los hechos en los tribunales, reconociendo que tras la agresión sexual mataron a la menor y la dejaron semienterrada en un cañal.

Como consecuencia fueron declarados culpables de violación a menores de 14 años en concurso real con asesinato agravado. Los permanecerán en prisión preventiva a la espera de la sentencia que dictará la jueza Isabel Mayorga, titular del Juzgado de Distrito Penal Especializado en Violencia de Chinandega.

La pena solicitada por la Fiscalía es el castigo más severo establecido en las legislación nacional desde 2021 cuando, mediante una reforma a la Constitución, fue puesta en vigor para castigar "crímenes de odio", una figura ambigua que se aplica de manera discrecional. La pena fue ampliada como parte de uan "estrategia" para frenar la violencia contra la mujer. No obstante, se trata de una pena no vitalicia, sino "revisable", lo que deja abierta la posibilidad a los condenados de recuperar la libertad.

Cobraron 200 córdobas por la niña 

Según la acusación, la menor era sobrina en segundo grado de Martínez Moreno y Martínez Jirón. Ambos aceptaron 200 córdobas ofrecidos por Luján Romero, alias "El Chatarrero", para sacarla de su casa y llevarla al lugar donde sería atacada.

La investigación detalla que Luján Romero visitaba con frecuencia a los tíos de la niña y para ganarse la confianza de la pequeña le ofrecía golosinas y dinero. El 20 de julio, el hombre hizo la propuesta a Francisco Javier Martínez Romero para que llevara a la menor hasta un cauce cercano, a unos 15 metros de la casa donde la niña vivía con su abuela parterna.

El 22 de julio, después de ingerir licor juntos, los tres hombres ejecutaron el plan. Martínez Romero sacó a la niña de su casa con la excusa de ir a buscar chatarra. 

La menor es, hasta la fecha, la víctima más joven asesinada en Nicaragua en un caso de violencia extrema contra mujeres. El segundo caso más reciente es el de una adolescente de 13 años, asesinada el 22 de junio en Managua junto a su madre por su propio padre. Pese a las evidencias, las autoridades no han clasificado ninguno de estos crímenes como violencia de género.

En Nicaragua, tras la reforma a la Ley 779 —Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres—, únicamente se reconoce como crimen de género cuando existe vínculo de pareja, limitando el alcance del marco legal e invisibilizando la realidad de la violencia machista en el país. Las modificaciones impulsadas por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo eliiminaron de esta forma medidas de protección y dejaron amplios márgenes para que crímenes contra mujeres y niñas no sean tipificados como femicidios.

Hasta la fecha, organizaciones independientes han documentado al menos 34 femicidios en Nicaragua. En 2024  la Organización Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), registró 63 femicidios en el país, mientras que otras 23 mujeres fueron asesinadas en el exterior.