Dictadura anuncia reinicio de clases en el Colegio San José de Jinotepe tras confiscación

La dictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, informó este miércoles que el régimen prevé reanudar las clases a inicios de la próxima semana en el Colegio San José de Jinotepe, en Carazo, tras su reciente confiscación.

En declaraciones a medios oficialistas, Murillo confirmó que estaban trabajando "para que, a principios de la próxima semana, retomemos todas las clases como corresponde. Estaremos los familiares del compañero Bismark (Martínez), la ministra de Educación, el alcalde de Jinotepe, todos los que estamos en estas rutas de victorias".

Un día antes, la vocera del régimen justificó la expropiación del inmueble acusando al centro, administrado por la congregación Hermanas Josefinas desde 1985, porque había sido escenario de supuestos crímenes durante las protestas de 2018.

"Tenemos nuevo centro educativo, esto es un logro de la paz. En Jinotepe hubo un centro donde se torturó y asesinó a compañeros, esos crímenes ocurrían en el Colegio San José. Ese colegio ha sido trasladado al Estado por ser emblemático de la barbarie, de las familias de Jinotepe que vencimos al golpismo", dijo Murillo el martes.

El régimen anunció que el centro pasará a llamarse Bismarck Martínez, en honor a un simpatizante sandinista que el gobierno señala como asesinado durante las manifestaciones de ese año.

Sin informacion de la oferta educativa

Murillo no especificó cual será la oferta educativa del centro confiscado, ni el número de estudiantes que atenderán; sin embargo, indicó que sería gratuito. 

Antes de la confiscación, el Colegio San José ofrecía preescolar (primero, segundo y tercer nivel), primaria y secundaria. En su página web ,que permanece activa, resaltaba su “proceso de enseñanza-aprendizaje, metodologías y la incorporación de un Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) como aula virtual”.

El colegio, según el sitio web oficial, contaba con 633 estudiantes activos y matriculados, 51 colaboradores y 108 cursos virtuales.

Desde que inició la crisis sociopolítica en el 2018 en Nicaragua, la dictadura Ortega-Murillo ha confiscado al menos una 18 instalaciones educativas a la Iglesia Católica, entre ellas, universidades, institutos, centros de retiro cristiano, asilos, entre otros.

La congregación Hermanas Josefinas asumió la administración en marzo de 1985, bajo el liderazgo de Sor Guillermina García Lara, impulsando una formación integral y cristiana. Hoy, décadas de labor educativa son reducidas por el régimen Ortega-Murillo a acusaciones y descalificaciones, en el marco de una ola de confiscaciones y expulsiones contra órdenes religiosas en el país.

La directora del colegio antes de la confiscación era la religiosa Sor Haydalina Castillo, quien en la carta de presentacion del centro afirmaba que la misión como superiora era "cultivar en los estudiantes los valores como lo hizo San José y La Santísima Virgen María con Jesús el Hijo de Dios (…) con una educación integral desarrollando las capacidades intelectuales, humanas y religiosas siguiendo la Agenda".