Adrián Meza denuncia operación de “localización” del régimen en su vivienda en Costa Rica

En una carta abierta dirigida a los directores de los órganos de inteligencia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el académico y exiliado nicaragüense Adrián Meza Soza denunció este domingo un intento de “verificación y localización” cometido por un desconocido que intentó ingresar al conjunto residencial donde vive en San José para, supuestamente, “entregarle su vehículo ya reparado”.

Según la misiva —hecha pública por Meza—, el intruso se identificó con el nombre del destinatario y el número de la vivienda, pero fue retenido fuera por el servicio de vigilancia del núcleo habitacional hasta que, al percatarse de que la administración informaba a Meza de la visita, abandonó el lugar sin dejar rastro. El autor de la carta interpreta el hecho como una maniobra típica de inteligencia operativa destinada a localizar objetivos en el exilio.

En la carta, Meza alude a “siete asesinatos políticos transfronterizos” que, afirma, están vinculados al régimen nicaragüense y advierte sobre el riesgo que estas prácticas representan para la relación con el gobierno costarricense encabezado por el presidente Rodrigo Chaves.  

El profesor universitario —quien se presenta como exmilitar con experiencia en inteligencia— reprocha al régimen orteguista que continúe recurriendo al asesinato político como herramienta, y cuestiona la eficacia y el costo político de esa estrategia: “¿Qué sentido práctico tiene continuar la matanza de dirigentes opositores fuera de Nicaragua, si eso profundiza el aislamiento de su régimen…?”, plantea en el texto.

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Meza se declara además reacio a “buscar protagonismo, visibilidad política o victimización gratuita”, aunque insiste en la necesidad de hacer pública la situación como medida de precaución y para que las autoridades costarricenses y la opinión pública conozcan lo sucedido. En la carta recuerda que no tomará represalias violentas ni intentará armarse en territorio costarricense, por respeto a la seguridad de la población que lo acoge: “Los refugiados y exiliados no tenemos el derecho de convertir las calles del país que nos ha acogido en un campo de batalla”, escribe.

El documento concluye con una apelación moral contra el uso de la violencia política y una afirmación personal: Meza asegura que, aun con miedo, continuará ejerciendo su labor por Nicaragua sin “espectacularidades ni ridiculeces”.