El régimen intenta borrar la memoria de la Upoli y la Agraria al rebautizar universidades con nombres de guerrilleros

Las universidades públicas de Nicaragua dejarán de identificarse por su perfil académico para adoptar nombres de guerrilleros sandinistas a los que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha declarado "héroes y mártires". La decisión  marca una nueva fase de la instrumentalización política, sometimiento y control de la Educación Superior y constituye un nuevo intento por borrar la memoria de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) y la Universidad Nacional Agraria, dos de los principales bastiones de la Rebelión de Abril, en 2018.

El anuncio fue hecho por la dictadora Rosario Murillo durante su habitual intervención en medios oficialistas, donde defendió la medida como un "merecido reconocimiento" a figuras del sandinismo sin vínculo con la educación ni aportes académicos. El mérito, de acuerdo con la sancionada funcionaria, fue su participación en frentes de batalla y afirmó que el cambio obedece a que Nicaragua es "un pueblo de héroes, de valientes, de nobles, de seres humanos extraordinarios".

Según explicó, los nuevos nombres fueron definidos supuestamente a propuesta del Consejo Nacional de Universidades y el Consejo de Rectores, este último creado en marzo de este año para convertirse en la máxima estructura de control político de la Educación Superior, anulando la autoridad y competencias del CNU establecias en la Ley de Autonomía de las Instituciones de Educación Superior.

Murillo dio la noticia como si se tratara de una buena nueva: "Se nos informa de los nombres que vamos a estrenar, merecido reconocimiento a nuestros héroes, en las universidades de todo el país", y en primer lugar mencionó que la Upoli a partir de ahora llevará el nombre "Héroes de San José de las Mulas" y que para la Universidad Nacional Agraria escogieron el nombre de Bernardino Díaz Ochoa.

El resto de los cambios corresponden a sedes regionales.  Para la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) en Juigalpa  escogieron el nombre de Pablo Úbeda, al que Murillo se refirió como un combatiente sandinista "inmortal", mientras que la UNAN- Jinotega será rebautizada como General Benjamín Zeledón, figura histórica de la lucha armada sandinista. 

Murillo también anunció que la UNAN en Estelí llevará el nombre de Francisco Rivera, el comandante El Zorro, uno de los jefes guerrilleros del FSLN, y que la Agraria de Camoapa pasará a denominarse Modesto Duarte, otro excombatiente rojinegro.

"Este es un pueblo que debemos todos los días no solo recordar, sino celebrar", defendió la dictadora, adornando su anuncio con frases de la jerga revolucionaria.

El rebautizo de las universidades se suma a la ofensiva del régimen para tomar el sistema de educación superior la cual ha incluido la confiscación de universidades privadas, el destierro y exilio forzado de autoridades académicas. Con este paso, las universidades ya no solo son "academias de adoctrinamiento" sino que serán espacios de exaltación de la memoria guerrillera un golpe más a la desmantelada  autonomía universitaria.

El nivel de adoctrinamiento en las aulas que ha implantado el régimen es tal que desde este año los estudiantes universitarios de nuevo ingreso son obligados a completar un "curso introductorio" cuyo fin es afianzar la figura dictarorial de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua.

La inducción incluye un supuesto fortalecimiento de "Identidad Nacional y Orgullo Patrio", a través de los principios y valores revolucionarios, análisis del pensamiento del general Augusto C. Sandino, estudio del pensamiento del fundador del Frente Sandinista, Carlos Fonseca Amador; y el modelo de desarrollo implementado Ortega y Murillo".