A Nicaragua y Zimbabwe los separan trece mil kilómetros. Uno está en el centro de América y el otro en el extremo sur de África. Para llegar desde Managua a Harare, la capital de ese país, se requieren 50 horas de viaje -haciendo un promedio de tres escalas y tres paradas técnicas- y el pasaje cuesta alrededor de 2,500 dólares. Es una de esas rutas poco frecuentes de los nicaragüenses o casi inexistente, tanto como la relación económica y comercial entre ambos países. Muy probablemente la presencia de nacionales en Harare es mínima o la habrá hasta ahora con la llegada de los diplomáticos enviados por Daniel Ortega.

Y es que, sin importar la utilidad, el régimen de Nicaragua ha decidido establecer una embajada en ese lejanísimo país africano, mientras cierra consulados en Guatemala, México y Estados Unidos donde residen miles de connacionales y hacia donde se dirigen los principales productos de exportación. 

A la nueva sede de la dictadura de los Ortega-Murillo en Zimbabwe se suma la apertura de embajadas en otros países del continente africano como Angola, la Argelina Democrática y Popular, así como en Burkina Faso, por mencionar algunos.

Este martes, Rosario Murillo anunció «alegre» que Nicaragua recibió el beneplácito para instalar la embajada en Harare. «Dios nos dio la oportunidad de visitar varias veces (Zimbabwe), ahí estará nuestra próxima embajada», comentó la funcionaria, sin revelar quién será el diplomático que tendrá a su cargo la sede. 

El exembajador de Nicaragua en la Organización de Estados Americanos (OEA), Arturo McFields, considera que la dictadura está cambiando sus prioridades y apuntando a países con los que tiene afinidades políticas, en su mayoría sancionados y denunciados de cometer crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos. 

“La mayor parte de estos países con estas características no están en Latinoamérica sino en países de África y bien Corea del Norte y él (Ortega) está dirigiendo todos los recursos de Cancillería y del Servicio Exterior hacia esos países”, comenta McFields.

ORTEGA ADMIRA A REGÍMENES SIMILARES AL SUYO

Pata el exdiplomático José Dávila la dictadura tiene una política exterior “errática y disparatada”, porque prevalecen los intereses personales, políticos e ideológicos destinados a fortalecer el proyecto represivo y autoritario que han fortalecido en Nicaragua desde 2018. 

Advertisement. Scroll to continue reading.

Dávila ve a Ortega sometido «cada vez más al bloque comunista que está formándose dentro de la nueva geopolítica, un bloque mundial de dictaduras y países antidemocráticos, lo cual es condenable”. El exdiplomático no alcanza a dimensionar el beneficio que puede obtener Nicaragua al tener un embajador en Burkina Faso, por ejemplo.

LEA TAMBIÉN: Cae «por jubilación» Francisco Campbell, embajador de Nicaragua en Estados Unidos

Para el politólogo y excarcelado político Félix Maradiaga la dictadura de Nicaragua aboga por un nuevo orden mundial donde la presencia de Estados Unidos es mínima y hay una mayor influencia de China, Rusia, Irán y de “otras autocracias del mundo”.

“Solo eso explica la decisión descabellada de cerrar consulados en Estados Unidos que es el principal socio comercial de Nicaragua donde habitan cientos de miles de nicaragüenses que requieren de trámites consulares”, plantea Maradiaga. 

Zimbabwe tiene por presidente a  Emmerson Mnangagwa, a quien, en agosto del 2023, el régimen lo llamó “hermano” en un mensaje que envió en ocasión de su reelección como presidente. 

“Ortega parece tener una gran admiración por regímenes como el de Zimbabwe  como el de Corea del Norte, como el de Bielorrusia, naturalmente Irán, China, Rusia, porque son regímenes con los cuales hay una gran similitud en la forma en que se reprimen las libertades cívicas y políticas en las cuales no se permite la disidencia, donde no hay elecciones libres, donde hay partidos únicos o hegemónicas, donde las fuerzas armadas y policiales están al servicio del partido en el poder y donde se reprime la prensa libre”, advierte Maradiaga. 

“ENORME INVERSIÓN” PARA ABRIR LAS NUEVAS EMBAJADAS

El exembajador Arturo McFields agrega que la apertura de embajadas en esos países no es barata, sino que “es una inversión enorme”, ya que tienen que destinar fondos para los gastos administrativos que implica el mantenimiento de la oficina, pago de personal, compra de vehículos, pasajes aéreos de traslado a esas lejanas naciones, entre otros.

Advertisement. Scroll to continue reading.

“La dictadura no tiene riales (dinero) y la única manera de conseguir esos recursos es cerrando consulados”, critica el exdiplomático porque la función de los consulados es ayudar y proteger a los ciudadanos que se encuentran en el extranjero. 

McFields mantiene que el cierre de los consulados también implica mayor control de los migrantes en el exterior y es una venganza política contra los opositores exiliados. 

LEA TAMBIÉN: Ortega nombra embajadora ante la ONU a Eleane Pichardo Urbina, una contadora sin formación diplomática

ZINBABWE TIENE NULA RELACIÓN COMERCIAL CON NICARAGUA

El economista Juan Sebastián Chamorro también considera un desatino el establecimiento de una representación en Zimbabwe porque Nicaragua no tiene una relación comercial con ese país. La decisión es más política, coincide el también excarcelado político, pues los datos estadísticos del Banco Central no registran exportaciones de Nicaragua a esa nación africana. 

Según Chamorro, con la apertura de la embajada en Zimbabwe queda en evidencia que el cierre de los consulados no fue por motivos económicos. “Los consulados generan una gran cantidad de recursos económicos, así que uno solo puede llegar a la conclusión de que el cierre de los consulados en Texas, California y los que vayan a cerrar, está siguiendo una lógica de castigar a los migrantes encareciendo sus trámites consulares”, apunta.

Solo en Estados Unidos se ha conocido que la dictadura de Daniel Ortega ha ordenado el cierre de los consulados de Nicaragua en Los Ángeles, San Francisco, Houston y New Orleans. Actualmente, solo estarían funcionando las delegaciones consulares en Miami, Nueva York y Washington.

Advertisement. Scroll to continue reading.