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Nicaragua hacia la “peor elección posible”: ¿Por qué?

Cierre de espacios para los ciudadanos, judicialización y encarcelamiento de precandidatos, reformas electorales a antojo de Ortega, son algunas de las razones planteadas por analistas y políticos.

Por Julio E. Galo | Junio 10, 2021

El régimen ha impuesto un estado policial de facto que impide la movilización ciudadana.

A menos de seis meses de que se realicen las elecciones generales del Ejecutivo y Legislativo de Nicaragua, no existen condiciones que garanticen un proceso electoral justo y transparente. Tampoco voluntad del dictador Daniel Ortega para realizar cambios significativos en el sistema. 

Ante esta realidad que atraviesa el país, tanto la Organización de Estados Americanos (OEA) como el Secretario General del organismo, Luis Almagro, han lanzado una advertencia contundente: Nicaragua se encamina “a las peores elecciones posibles”.

Pero, ¿por qué se vislumbra este panorama para Nicaragua?, ¿cuáles son las razones para hacer este planteamiento?, ¿habrá posibilidad de competir justamente con Daniel Ortega?

El 21 de octubre de 2020, la OEA aprobó una resolución que insta al Gobierno de Nicaragua a adoptar cambios en su sistema electoral antes de las elecciones presidenciales, programadas para el 7 de noviembre de este año.

La resolución exige al régimen de Daniel Ortega realizar una reforma al sistema electoral, pero en particular la modernización, reestructuración del Consejo Supremo Electoral (CSE), así como permitir la entrada de observadores internacionales.

REFORMAS DISFRAZADAS

El plazo ya transcurrió y Ortega hizo caso omiso a dicha resolución. En cambio, el régimen demostró que no está dispuesto a ceder espacios que arriesguen su permanencia en el poder, aprobando el 5 de mayo unas reformas a la Ley Electoral (Ley 331) sin efectuar cambios demandados por la oposición y la comunidad internacional.

Esta reforma, según opositores de Ortega, limita el financiamiento externo, suspende la observación electoral, inhibe a candidatos críticos del régimen y restringe derechos constitucionales a sus oponentes.

De acuerdo con el analista político, Bosco Matamoros, una de las razones principales por las que se considera que las próximas elecciones serán las peores en los últimos años es el incumplimiento del régimen al acuerdo que suscribió con la OEA en 2019, en el que se comprometían a realizar verdaderos cambios en el sistema electoral del país.

No obstante, el acuerdo "quedó nulo" desde el momento que se aprobaron reformas sin cambios. "No hubo ni respuesta del Gobierno de Nicaragua, ni sabemos exactamente la posición de la OEA a ese cumplimiento porque no han habido más que declaraciones de Luis Almagro", señaló Matamoros.

La OEA expresó el 6 de mayo de este año, a través de un comunicado, que las reformas realizadas a la Ley Electoral evidencian la falta de voluntad del régimen - así como de algunas fuerzas políticas – "de tomar acciones en pro de la democracia y de la expansión de derechos políticos y civiles de la población nicaragüense".

Daniel Ortega y Luis Almagro, en 2017.
Daniel Ortega y Luis Almagro, en 2017. El Secretario General de la OEA avizora que estas serán las peores elecciones posibles.

SEPARACIÓN DE PODERES 

La elección de magistrados en el Consejo Supremo Electoral (CSE) es otro de los factores que empañan los comicios del 7 de noviembre. Seis de los siete magistrados que componen el CSE, encargado de organizar las elecciones, forman parte del partido de Gobierno, por lo que consolida el poder absoluto del régimen. 

Con esta elección, el régimen también desoyó los requerimientos de la OEA para garantizar elecciones libres y justas.

Además, el organismo internacional también ha manifestado que este arreglo de poder "no es conducente a que los nicaragüenses elijan libremente y con condiciones de transparencia a sus gobernantes".

NULIDAD DE DERECHOS POLÍTICOS Y CIVILES

Para el exdiputado y analista político, Eliseo Núñez, el sistema electoral que ha impuesto Ortega carece de garantías civiles y políticas de los aspirantes a la presidencia, pues considera que obedece a un sistema de distribución partidaria y no a una distribución aleatoria o por profesionalidad.

Agregó que a pesar de que estas condiciones ya existían desde antes, "no habían empeorado como ahora". "¿Qué ha empeorado? Que la movilidad electoral pasó del Consejo Electoral, a la Policía y los paramilitares, es decir, que existe un control total de Ortega en términos electorales", expuso Núñez.

También, el régimen integró a la Ley Electoral una serie de preceptos con otras leyes que limitan la capacidad de los candidatos de expresarse sobre cualquier tema bajo el riesgo de ser inhibidos o encarcelados, como ya ocurrió con cuatro precandidatos presidenciales de la oposición.

"Otra de las cosas es que no existe en el país libertad para organizarse. Los partidos políticos no están fluyendo, no se les da permiso de movilización, de reunión, incluso reuniones bajo techo han sido disueltas por la Policía lo que limita la capacidad de competencia en estos comicios", argumentó el exdiputado.

INHIBICIÓN Y JUDICIALIZACIÓN DE PRECANDIDATOS

Desde el 20 de mayo de este año, el régimen ha emprendido una persecución implacable contra sus posibles contendientes en las elecciones generales. La arremetida inició con la apertura de la investigación por supuesto lavado de dinero en contra de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (FVBCh) y su exdirectora, Cristiana Chamorro.

Chamorro fue la primera precandidata presidencial en ser inhibida y apresada por el régimen de Ortega el pasado 2 de junio. Críticos han mencionado que esto se debió a la popularidad que ya mostraba entre la población, algo que representa una amenaza a Ortega.

El segundo precandidato inhibido por el régimen fue Arturo Cruz, apresado el pasado sábado 5 de mayo en el Aeropuerto Augusto C. Sandino, de Managua, cuando regresaba de una gira en Estados Unidos.

Este martes, le siguieron Félix Maradiaga y Juan Sebastián Chamorro, ambos detenidos por la Policía bajo la acusación de ser "traidores de la patria", por orquestar un supuesto golpe de Estado en 2018. Cruz también fue señalado de cometer el mismo delito.

Estos ataques además de vulnerar los derechos constitucionales de las personas arrestadas, también bloquea el derecho de los ciudadanos a elegir libremente a sus candidatos. Además, significa que los principales competidores de Ortega ya no estarán en la contienda electoral, abriéndose camino a su tercera reelección.

Daniel Ortega ha arrestado a cuatro precandidatos de la oposición.

CIERRE DEL ESPACIO ELECTORAL

En ese sentido, según Núñez, este combo de situaciones que el régimen ha ejecutado en el transcurso de este año demuestran que las de noviembre próximo serán las peores elecciones en Nicaragua, como lo dijo Almagro.

"Si ya la elección de 2011 y 2016 fueron malas, esta va a ser peor porque las condiciones mínimas para garantizar la credibilidad de estas no existen y han sido anuladas por el régimen", explicó Núñez.

El exdiputado, además, cree que no existe la posibilidad de que en el transcurso de los meses que faltan para llegar a noviembre, el régimen establezca cambios que coadyuven a garantizar un proceso libre, justo y transparente. 

Por el contrario, considera que el régimen a lo que va a optar es a cerrar completamente el espacio electoral. "Es decir, ahorita tenés un espacio electoral, aunque sea malo, entonces cuando ya lo cierra es cuando ya no va a haber posibilidades de estar dentro de este proceso", argumentó.

ERRORES ESTRATÉGICOS 

La somnolencia de la comunidad internacional, la confusión de la oposición y las acciones del régimen han llevado al país a la situación que actualmente atraviesa, valoró Matamoros.

"Si hubiera habido aquí acciones estratégicas, una coordinación, una consolidación de la oposición y los sectores empresariales hubieran tomado una posición clara y definida, estaríamos hablando de otra situación porque estaríamos en una interlocución con diferentes factores de poder", explicó.

El analista considera que el hecho de que Almagro haya dicho que estas serán las peores elecciones en Nicaragua, fueron declaraciones que carecieron de un sentido analítico y se trató más de una reacción a los ataques de Ortega.

Sin embargo, aunque aseguró que las elecciones se van a realizar de cualquier forma, las acciones ejecutadas por el régimen "son parte de una estrategia más grande" que puede resultar en inducir a la oposición a sentarse en una mesa de negociación o continuar haciéndolo unilateralmente. "No lo sabemos", dijo.

Matamoros considera que es fundamental esperar hasta el 28 de julio, cuando se prevé saber quiénes serán los candidatos que competirán con Ortega, para dar una predicción de las condiciones en las que se van a dar las elecciones. Hasta ahora Ortega ha actuado para ir a las elecciones sin contrincantes y con sus reglas.