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Nicaragua: Un país de niñas convertidas en madres

La imagen de una niña cuidando a otro niño es solo la parte visible de un drama profundo que se teje dentro de su propia casa. Nicaragua es el segundo país de Latinoamérica donde las niñas corren mayor riesgo de sufrir violencia sexual y una maternidad impuesta.

MANAGUA — Con un promedio de tres mil niñas forzadas a convertirse en madres cada año, Nicaragua es el segundo país de Latinoamérica donde las niñas corren mayor riesgo a sufrir violencia sexual.

A diario al menos ocho niñas y adolescentes son víctimas de “maternidad impuesta” en el país. La violencia sexual es una pandemia en Nicaragua, provocada por el machismo que afecta a las mujeres en todas las etapas de su vida pero a las que el Estado no les da la debida atención, alertan organizaciones protectoras de la niñez.

La estadística está basada en datos del Instituto de Medicina Legal (IML) que en 2019 reportó 3.223 niñas embarazadas, 401 más que en 2018, los últimos que se tienen sobre este flagelo.

En 2020, el Instituto estatal dejó de publicar los informes trimestrales sobre atenciones por violencia sexual en niñas de 10 a 14 años y adolescentes de 14 a 19 años, lo cual es considerado “grave” por defensores de la niñez, ya que desde 2007 el Gobierno, a través del Instituto Nacional de Información del Desarrollo (Inide), no actualiza las Estadísticas Vitales.

“Hay una negación de la pandemia de la violencia hacia la niñez, principalmente contra las niñas”, critica Jorge Mendoza, miembro del Consejo de Coordinación de la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabaja con la Niñez y la Adolescencia (Codeni).

LA CASA ES EL LUGAR MÁS PELIGROSOS

La imagen de una niña cuidando a otro niño -dijo Mendoza- es solamente la parte visible de “un drama más profundo”, que se incuba dentro de los propios hogares. El 64% de los abusadores son familiares o personas de confianza, según los datos oficiales disponibles.

Más alarmante aún es el hecho de que el 86% de los delitos sexuales en Nicaragua, ocurren contra niñas y adolescentes mujeres, según las estadísticas 2019 del IML.

“Son niñas y adolescentes frustradas y lesionadas para toda la vida. No podemos seguir poniendo en riesgo sus vidas, porque no solamente fueron violentadas sexualmente, sino que la sociedad, el Estado, la familia, no hacen nada para que estas niñas eviten ser madres”, enfatizó.

Según el más reciente informe de Codeni sobre violencia sexual en menores de edad, en 2017, las niñas con edades entre los 10 y 14 años parieron 1.737 niños, de las cuales 636 vivían en áreas rurales y 1.101 en zonas urbanas.

“Hacemos un llamado urgente a los tomadores de decisiones a garantizar justicia para todas las niñas, y restablecer todos los mecanismos legales para hacer realidad la protección especial y efectiva que necesitan, especialmente ante la maternidad impuesta”, indicó la coordinadora de Reacción Joven, Sayra Arceda.

Al menos 300 organizaciones sociales, empresas y microempresas, así como más de 4.000 nicaragüenses han suscrito el compromiso a luchar contra la maternidad impuesta, que es parte de una campaña promovida por Codeni y Reacción Joven.

EDUCACIÓN, UNA SALIDA

“¿Qué podemos hacer cada uno para cambiar las cosas? Apostar por la educación, por ejemplo, hablarle a la niña sobre cómo se llama cada parte de su cuerpo con su nombre verdadero, y decirles siempre, siempre: hablá, yo te creo, no importa quién sea la otra persona, nosotros te creemos”, reflexionó Arceda.

Las organizaciones de protección infantil hacen énfasis en que la violencia sexual y la maternidad impuesta contra niñas y adolescentes atentan contra su dignidad, degrada su salud mental y vulnera su condición física, emocional, económica y psicológica.

“Es un terrible drama para una niña enfrentar un embarazo impuesto, y lo es aún más si el delincuente fue su padre, hermano, abuelo u otro familiar, lo que ocurre en más del 64% de los casos según informan las autoridades”, enfatizan.

Remarcan que una niña convertida en madre es víctima de una “maternidad impuesta” ya que por su edad, las niñas que salen embarazadas “fueron abusadas sexualmente, porque no se presume consentimiento”.

Nicaragua es el segundo lugar en América Latina en donde de cada 100 niños nacidos 25 son de una madre adolescente”, refirió Mendoza al señalar que no puede ser visto ni consentido socialmente que más de tres mil niñas de entre los 10 y 14 años se conviertan en madres producto de la violencia sexual.

Este especial forma parte del proyecto Las Niñas Cuentan enfocado en visibilizar los derechos de las niñas y los principales problemas que afrontan en Nicaragua.