VOCES | OPINIÓN

Esta es la nueva realidad a la que se enfrentan los extranjeros en España, como resultado de la discriminación, xenofobia y racismo de los caseros.

Es la última contestación que recibí de un casero que tenía publicado un anuncio para alquilar su piso. No me dejó explicarle ni en qué trabajo, qué hago en Cáceres, cómo me financio mis gastos, ni cómo hago para pagar mi alquiler actual.

¡Rotundo zasca!

Me quedé perplejo, ¿Me habrá puesto cara? ¿Supo que era latinoamericano? ¿Africano? O quizá canario, que se asemeja mucho al acento de América Latina, antaño, colonia de España. Sí querido/a lector/a, no te asustes como mis compañeros de la Universidad de Extremadura (UEx) cuando les explico la gran similitud cultural de la península Ibérica con el Caribe, todo des gracias a la Conquista, razón por la cuál tenemos más cuestiones culturales en común ¿En qué momento se nos olvidó esto?

En la última semana me ha ocurrido tres veces, estoy queriendo pagar un nuevo alquiler y los caseros no quieren el dinero de los extranjeros. Y en el único piso en el que me veía haciendo maletas, mudarme, y casi visualizaba tomándome una caña con unos torreznos…la contestación posterior en mi wasap fue: “Finalmente se lo dejaré a otro, lo siento”
¿No tuviste valentía Sergio de rechazarme de “ipso facto”?

Estos actos de rechazo ya formaban parte de la realidad antes de la pandemia, ahora, en la nueva normalidad se han visto reforzados y proliferados esos actos de señalamiento al que viene de afuera, o dicho de otro modo más explícito: racismo, xenofobia.

Estos actos de rechazo ya formaban parte de la realidad antes de la pandemia, ahora, en la nueva normalidad se han visto reforzados y proliferados esos actos de señalamiento al que viene de afuera, o dicho de otro modo más explícito: racismo, xenofobia.

Ya no sólo son los caseros que te cuelgan el teléfono, sino conductores de autobuses que te reprueban usar el transporte público, mesas de cafeterías que murmuran por mi presencia o camareros que me traten diferenciado aún pagando por los servicios.

La inmensa mayoría de la sociedad española es genial, desenfadada, humanitaria, luchadora, igualitaria, amigable, se sobrepone a las adversidades y a cualquier crisis, esta es la sociedad española que a mí me representa, porque yo también soy parte de España. Si aún con todo, sigo causando molestias, el problema desde luego no lo tengo yo, lo tendrá quien me discrimine. Mientras tanto, tengo pendiente números de caseros por llamar.

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Caceres #Extremadura

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